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Entrevista | Paula Bonet

"No dibujaría sobre la casta política; te etiquetan tan fácilmente"

«Cada vez me cuesta más mostrar un trabajo», dice la creadora valenciana, con nuevo libro («813. Truffaut») y exposición

"No dibujaría sobre la casta política; te etiquetan tan fácilmente"

"No dibujaría sobre la casta política; te etiquetan tan fácilmente"

Cabellos lisos zanahoria, ojos verdes, prendas negras y coloretes en los pómulos como las chicas de sus creaciones. «El estigma del colorete. Ahora me dicen que pinto de rojo las narices», dice ella riendo, sin dejar de hablar y huyendo de mirar al ojo de la cámara fotográfica. Nació en Vila-real (1980), se hizo pintora en Valencia y desde hace cuatro años vive en Barcelona. Empezó con óleos, pero la ilustración ha sido su gran golpe. Prepara la vuelta a los lienzos, pero ahora la presentación de 813. Truffaut la llevará hasta México.

¿Hace los libros que le atormentan?

Los que me atormentan, me emocionan y me tocan dentro. Creo que Truffaut se refería a eso al decir que hacía las películas que le atormentaban: las que se le metían en la cabeza y no podía dejar de hacer. Era muy impulsivo y creía en su instinto. Es una de las cosas que más me gustan de él: no tenía miedo a equivocarse.

¿No tiene miedo a equivocarse ahora que la buscan las editoriales y conoce el éxito?

Sí. Cada vez me cuesta más mostrar un trabajo. Antes era muy inconsciente. A partir de 2014 y The End lo vi. Pero para mí, el éxito es hacer 813 y que una editorial juvenil me respetara absolutamente todo. Y está funcionando. Va por la cuarta edición..

¿Recuerda su adolescencia como la de Truffaut: también daría para unos «400 golpes»?

No. Fue una infancia muy feliz en Vila-real, aunque siempre hay algo que no te funciona y te faltan cosas. Me di cuenta con 14 años, me enviaron a Irlanda, conocí a una grupo de catalanes y me hablaban de exposiciones, música y libros que no me llegaban aquí.

¿Le atrajo la vida de cine de Truffaut?

Me atrajo que presentaba las historias como si no fueran importantes, vestidas de manera muy sencilla. Ahora me he dado cuenta de que le he robado muchas de sus maneras de hacer: la ausencia de paisajes, la autobiografía como excusa? Es el único director al que vuelvo cada dos meses desde 2005, pero no era consciente de los homenajes que le iba haciendo.

¿Hace suya también la idea de dirigirse al público como una puta profesional?

Ya me gustaría saber qué es eso. Él decía que era satisfacerlo, pero negándole la boca. No lo sé? Me sorprende lo que sucede con mi obra porque no tenía ninguna pretensión ni estrategia. Mis amigos se ríen, porque hace 4 años estaba en Russafa y no podía cambiar las ventanas de casa y hoy la editorial me paga un hotel. Yo pensaba que pintaría toda la vida, pero que lo tendría que combinar con otros trabajos?

¿Sabe hacia dónde va: la escritura ilustrada, la pintura??

Me cuesta mucho proyectar, pero sí tengo claro desde hace tres años, cuando solo estoy dibujando, que mi trabajo pictórico va enfocado a proyectos que me toquen. Prefiero hacer un cartel de una obra de teatro que verán mil personas a una campaña de publicidad que llenará todas las ciudades del país con mis dibujos. Intento ser muy coherente, porque estoy aquí después de 15 años currando, y doce de ellos sin que nadie me hiciera caso. No quiero que una marca me queme.

¿Valencia le queda ya lejos?

Tengo una relación de amor y odio, con temporadas que la echaba mucho de menos. Pero en Barcelona se valora mucho cualquier trabajo creativo. La gente lucha mucho por lo suyo y las instituciones y el público lo valoran más y, al final, es más gratificante. Pero ahora estoy supercontenta de estar aquí, se me ve en la cara, ¿no?

¿La conclusión es que aquí se sentía más sola?

Sí, menos apoyada.

¿Ha cambiado mucho en estos tres años de éxito?

Espero que no. Debo de haber cambiado en cosas, en la toma de decisiones, sobre todo, porque llegan encargos por los que hace tres años hubiera pagado y ahora no puedo.

¿Se ha hecho mayor?

Sí, si eso es que soy menos impulsiva. Estoy muy bien donde estoy. Ahora tengo una persona que me ayuda, con la que planifico, porque las tres semanas de promoción de The End se convirtieron en un año en el que además entregaba y empezaba trabajos. No tenía tiempo para nada. No lo disfrutaba. Con 813 he intentado que no me pase y disfrutar del proceso.

¿Haría algo sobre la realidad más sucia; por ejemplo, la corrupción?

Sobre temas políticos, no. La casta política y todo eso, no. Sobre temas más sucios, sí. Tendría que ser algo que me afectara mucho. No digo que no me afecte la corrupción y lo que está haciendo este gobierno con los autónomos y la cultura, que nos está exprimiendo. Trabajas, trabajas y trabajas, y te quitan luego la mitad. Pero vincularme a temas políticos, no.

¿Teme que la etiqueten?

Te etiquetan tan fácilmente? Con The End la tenía de frágil y femenina. Claro que lo soy, pero también soy dura y agresiva. En la Nouvelle Vague lo más importante para el creador era tener libertad y no puedo estar más de acuerdo, porque es cuando eres más sincero. Truffaut elogiaba a Matisse encerrado pintando mientras pasaban las guerras. Truffaut tampoco iba a manifestaciones, porque decía que no defendía ideales, sino soluciones, y en las manifestaciones no se dan.

¿Se siente copiada ya?

Sí. Eso es bueno, ¿no? Hay algunos que copian lo que a ti te ha costado mucho llegar y se nota.

¿Las chicas con coloretes?

El estigma del colorete, cuando hay todo un trabajo de trazo y línea. Muchos dibujantes pintan mujeres con coloretes? Ahora me preguntan por qué pinto de rojo las narices. Pero seguro que yo haré lo mismo con otros.

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