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Entrevista | Sergio Mars

"Hasta ´El Señor de los Anillos´ casi nadie se planteaba leer sobre elfos"

El autor valenciano de género fantástico será uno de los protagonistas mañana en la Fira del Llibre

"Hasta ´El Señor de los Anillos´ casi nadie se planteaba leer sobre elfos"

Dice el creador del grifonicornio, cruce de seres mitológicos, que esta criatura la ideó hace ya ocho años y que desde entonces ha estado buscando quien diera el empujón en forma de gran tirada. El mito del domador de Pegaso y la especialidad del propio autor en genética evolutiva (estudió biología) se funden para dar forma a una historia con la que pretende llegar al público más joven. De perseguir con sus novelas a Stephen King, Sergio Mars se ha pasado a tratar de convertirse en el autor del primer libro en la vida de un colegial.

Es la primera vez que se enfrenta al público infantil. ¿Leyó algún niño el libro antes de la publicación para pasar el corte?

No, en realidad esta novela la escribí para mi madre. Yo estaba haciendo ciencia ficción adulta y terror, y ella me decía que quería algo que pudiera enseñar.

El público infantil es brutalmente sincero, ¿le da miedo que marginen el libro, sin más?

Prefiero pensar que gustará y bueno, al menos ahora sé que hay un público potencial, algo que con la fantasía adulta es más complicado.

¿Cuando se escribe para niños se intenta rescatar la primera sensación que se tuvo al abrir un libro?

Los que escribimos hemos sido grandes lectores y tenemos esos libros que hemos unas diez veces. Yo leí, por ejemplo, El Señor de los Anillos con ocho años. Me gustaría que este libro significara algo parecido para alguien: ese tipo de historias que se quedan con nosotros, aunque hayamos leído diez mil cosas más.

Habla de Tolkien. ¿Es un referente buscado?

Es una trampa caminar hacia Tolkien. El Señor de los Anillos es una obra cumbre y se ha imitado hasta el abuso, no siempre bien. Cuando escribo fantasía intento alejarme de él conscientemente para no ponerme bajo su sombra, que es muy alargada.

Hay una cosa en la que Tolkien era intransigente: él creaba mundos y reglas paralelas, pero no se podía saltar sus propias reglas.

Es que eso el lector no lo perdona. Aquí entra mi formación de biólogo: mi visión de la fantasía es muy científica en el sentido de que todo tiene que encajar. Una vez has establecido las reglas todo debe de cuadrar. Al lector le dices «admite que existen los grifonicornios», vale, pero después hay que ser muy estricto con esas reglas. No vale engañar.

¿Qué se encontrará el niño que se compre su libro?

La fantasía de mi época era del Barco de Vapor, que tenía la serie roja y la naranja. Esta obra estaría entre las dos. La serie naranja tenía mucha fantasía y la roja muy poca porque alguien en el mercado editorial establecía que la fantasía no era adecuada para niños más mayores y eso es un error.

Harry Potter sí superó esa barrera.

Pero porque el que empezó la saga lo leía con 8 o 9 años. El problema de Harry Potter es que prometía crecer con sus lectores y no lo hizo del todo. Los primeros libros son para unas edades tempranas pero los últimos no son para los lectores de diecisiete años, los que tienen los protagonistas. Lo que no se le puede negar es que ha hecho leer a un montón de gente, superando la fase en que se suele leer fantasía. Ahora se está promocionando de nuevo la fantasía juvenil.

¿Hay una revitalización del género?

Lo hay, y te doy una fecha: desde 2001. Es cuando se estrena la película de El Señor de los Anillos y la mayoría de la gente, que hasta entonces no se planteaba leer un libro de enanos y elfos, se va a ver la película. Se dieron cuenta de que podían tomarse en serio esos personajes. Eso continúa un poco con Juego de Tronos.

Es cierto que se tiende a abandonar la literatura fantástica cuando se supera determinada edad.

Porque le hemos quitado importancia a la fantasía, la hemos relegado a la infancia. Siempre utilizo una frase de Einstein. Una madre le preguntó qué hacer para que su hijo fuera más inteligente. Él le respondió: «léale cuentos de hadas». Porque liberan la imaginación. Desde Peter Pann se cree que la fantasía forma parte de la niñez y eso es un error. La imaginación es la herramienta más importante que tiene el ser humano. En ese sentido La búsqueda del grifonicornio es una defensa a ultranza de la imaginación, también de la ciencia.

¿Hay intención convertir la novela en saga?

Sí dejo una posibilidad abierta aunque personalmente, como lector, las sagas no me acaban de convencer, porque muchas veces significan que dejas de innovar y yo creo que cada libro tiene que ser algo novedoso.

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