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Crítica

A oscuras

La sesión final de Freud

teatre principal (valencia)

De Mark St. Germain. Int. Eleazar Ortiz y Helio Pedregal. Dir. Tamzim Towsend.

La obra transcurre en el año 1938, en el despacho que Sigmund Freud tiene en Londres. Freud tiene 83 años y está gravemente enfermo, pero tremendamente lúcido. En este contexto, recibe la visita del joven catedrático Clive Staples Lewis, con el que mantendrá una intensa conversación, bajo la presión de la guerra auspiciada por Hitler y el nazismo.

En este encuentro, los dos hombres expondrán sendos discursos sobre temas tan dispares como el amor, la guerra, la enfermedad, el sexo, la muerte y, sobre todo, la existencia de Dios. Mientras Freud observa en los creyentes una especie de enfermedad mental, Lewis defiende la religión con total convencimiento.

No hay duda de que el mayor interés que ofrece el texto de Mark St. Germain (traducido por Ignacio García May) es el de sus diálogos y es ahí, precisamente, donde Tamzim Townsend, a cargo de la dirección, ha puesto el acento. Todo el acento. Y es que el espectáculo gira por completo en torno a lo que los dos actores (Eleazar Ortiz como C. S. Lewis, y Helio Pedregal como Sigmund Freud) nos están contando.

Podríamos asistir a la obra a oscuras y seguiría llegándonos la esencia del montaje con la misma claridad. Apenas nos perderíamos algún matiz. De ello, pueden extraerse dos conclusiones. Por una parte, que los actores hacen su papel de forma impecable, resaltando el trabajo de Pedregal. Por otra, que el resto de elementos escénicos tiene una presencia anodina. Ni música, ni espacio escénico, ni iluminación€ Ninguno aporta demasiado a un espectáculo tripulado por un texto al que, quizás, podría habérsele conferido una pizca más de agilidad con el fin de evitar lo que, en algunos momentos, se convierte en una conversación monocorde y desprovista de cierta tensión dramática.

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