Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Museo

Cuando La Nave insertó el diseño en la rutina de los valencianos

Nacho Lavernia, miembro del histórico colectivo, recuerda en el Museo de Bellas Artes su impacto durante los 80 - «Casi no había actividad profesional en el sector; fuimos pioneros»

Cuando La Nave insertó el diseño en la rutina de los valencianos

Cuando La Nave insertó el diseño en la rutina de los valencianos

La foto de grupo remite a un capítulo de Sensación de vivir, si bien estos llegaron una década antes. El apelativo que les distingue, Los once de La Nave, podría ser el de una generación de futbolistas que nunca ganó un Mundial. Como en esos casos, al colectivo de diseñadores valencianos de los ochenta se le atribuye un cambio de paradigma en su campo. «Entonces apenas había actividad profesional en el diseño. En ese sentido sí que fuimos pioneros. El diseño gráfico entonces se hacía casi todo en las agencias de publicidad. La figura de diseñador gráfico no existía», comenta Nacho Lavernia, uno de los componentes de aquel equipo.

Lavernia cerró ayer el ciclo Arte & cultura en la memoria de la Transición valenciana, con una ponencia que trató de ampliar la foto fija del colectivo para rastrear su impacto en la ciudad y en el sector. «Éramos un grupo grande, algo insólito en España. Y se hizo mucha obra que ha quedado como ejemplo de diseño perdurable», explicaba Lavernia a este periódico antes de su conferencia. De ellos, dice, se ha escrito mucho y se ha seguido la carrera de cada uno en solitario; la mayoría pasó por las aulas y eso «mantuvo el espíritu y creó escuela», sostiene Lavernia, cuyo apellido, como el de muchos de sus colegas, ahora es el rótulo de la empresa. Por aquel entonces, sin embargo, todos „pese a firmar los trabajos„ eran La Nave: Albors, José Juan Belda, Luis y Nacho Lavernia „que procedían de Caps i Mans„, Daniel Nebot, Paco Bascuñán, Company „de Enebecé„, Marisa Gallén, Sandra Figuerola, Carlos Bento y Luis González.

La unión se fraguó a la vuelta de un viaje a Milán. Todos, dice Lavernia, coincidían en que había un mundo que construir en el diseño valenciano. «Veíamos que con todos los cambios políticos iba a haber mucho trabajo y era importante tener un grupo grande. Entonces se creó el IMPIVA, desde donde se decidió modernizar las empresas con el diseño», recuerda Lavernia. No se equivocaban: en aquellos años fueron las instituciones públicas sus más sólidos clientes. Ahí queda, por ejemplo, la imagen de la Generalitat que ha llegado hasta hoy.

«Hicimos de todo y algunas cosas han perdurado», expone Lavernia, apuntando que lo que no se mantuvo fue la apuesta del sector público por el diseño: «La administración entonces encargaba trabajos a equipos profesionales. Luego se han olvidado y desde el sector privado han tomado la delantera, aunque ahora parece que la administración retoma el camino».

La Nave se creó en 1984, brilló y explotó como una supernova a finales de la década, esparciendo sus firmas por la ciudad. Hoy en día, opina Lavernia, «hay un grupo de diseñadores valencianos de una calidad extraordinaria, con clientes fuera, sobre todo en el sector privado». Respecto a La Nave, expone el diseñador, no hay que darle tantas bula al pasado: «No es tan importante estudiar la historia del diseño, sino que este sea algo cotidiano, integrado en la rutina de la ciudad. Y que esté bien hecho».

Compartir el artículo

stats