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Entrevista

Jacobo Pallarés: "Somos tierra de efervescencia artística, no solo de corruptelas"

«Claro que me gustaría gestionar el teatro público», dice el creador de «Acosos y derribos», que llega al Rialto

Jacobo Pallarés: "Somos tierra de efervescencia artística, no solo de corruptelas"

Jacobo Pallarés: "Somos tierra de efervescencia artística, no solo de corruptelas"

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­Querían estar dos fines de semana en una sala pública, pero solo les han dejado uno. Es la lucha del teatro de vanguardia, que defiende Pallarés, coautor y codirector de Acosos y derribos SL, un proyecto con Carles Sanjaime, Kika Garcelán y Gabi Ochoa. La indignación ciudadana y la injusticia social suben al escenario.

¿Qué significa que «Acosos y derribos» e Inestable lleguen a un teatro público? ¿Algo está cambiando?

Sí, algo ha cambiado, porque ha habido por primera vez un concurso público de coproducciones. Estaba ya en el momento último del PP: fue un acuerdo de Manuel Tomás con el Observatori de les Arts Escèniques. Luegoel proceso ha sido terrorífico por los retrasos en los pagos, pero algo está cambiando.

Lo decía porque ha sido crítico con la lentitud del cambio.

Y lo sigo siendo. Y de alguna manera el espectáculo denuncia no que este gobierno no esté haciendo nada, sino que se quieren tomar decisiones pero no llegan a ser efectivas todavía.

¿Es teatro de guerrilla?

No. Es teatro político, de vanguardia, experimental… Una de las cosas que he discutido con la Administración es que el teatro de vanguardia, que es el más comprometido, para mí, tiene que tener su lugar en el teatro público.

Y ya lo tiene.

Íbamos a estar dos fines de semana y al final solo nos han dejado uno. Los argumentos tienen que ver con el peso de la vanguardia. La valenciana ha sido una autononía de corruptelas a nivel político, pero también de efervescencia artística, sobre todo en los nuevos lenguajes escénicos. Tenemos mucho prestigio fuera.

El montaje habla de despilfarro, desigualdad y lucha de clases. ¿Existe todavía?

Esta soterrada, se quiere difuminar, pero va más allá del marxismo, va a la realidad de los de arriba y los de abajo que vivimos.

¿Lo que queda a los de abajo es el derecho a la pataleta?

Y la catarsis de romper los platos. Derecho al pataleo y a la denuncia. Estamos en un momento de final de fiesta y hay que tomar un camino: el nuevo gobierno, tanto el valenciano como el posible en el Estado y el europeo con los refugiados, ha de decidir si es otra cosa.

¿Observa el momento con escepticismo o con optimismo?

A nivel de proyecto artístico y cultural, soy creyente. Creo que todo va a cambiar y a mejorar.

¿Y en el mundo real?

La realidad nos indica que estamos viviendo en una inmensa mentira, que todo va encaminado en favor de los de arriba.

La frase famosa de Lampedusa de que todo cambia para que todo siga igual…

Esa es la inercia, pero creemos que la cultura puede ayudar al cambio. Por eso hacemos teatro comprometido. Queremos denunciar para cambiar, no solo patalear.

¿Qué ha sido del Observatori de les Arts Escèniques?

Yo soy un convencido de él. Nació en un momento de conflicto ysupuso un hito: la unión de todas las artes escénicas. Con el nuevo gobierno parece que la función del Observatori se ha relajado y volvemos a esa idea, que no me gusta, de que cada asociación haga su negociación. Habría que recobrar la figura del Observatori y en eso estoy.

¿Se plantea gestionar el teatro desde lo público?

[Ríe] Por supuesto. Proyecto Inestable cree en la función pública de las artes escénicas. No me he presentado a la dirección de CulturArts porque creo que soy joven y era un cargo demasiado gerencial. A la subdirección es posible, aunque sigo siendo joven… Pero sí, me gustaría gestionar lo público, claro que sí.

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