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Entrevista

Ildefonso Falcones: "Si hiciera una novela de Valencia la ambientaría en su modernismo"

«Lo más difícil es encontrar hechos históricos que interesen al lector»

Ildefonso Falcones: "Si hiciera una novela de Valencia la ambientaría en su modernismo"

Ildefonso Falcones: "Si hiciera una novela de Valencia la ambientaría en su modernismo"

El mejor adjetivo que puede acompañar al nombre de Ildefonso Falcones es el de «superventas», pues su ópera prima ya cuenta con seis millones de ejemplares vendidos en 43 países de todo el mundo. La catedral del mar fue la primera obra con la que este abogado barcelonés dio rienda suelta a sus dos pasiones: la escritura y la historia, las que le han llevado a continuar la estela de la Barcelona medieval con Los herederos de la tierra, la continuación de su primera novela. Falcones llega a Valencia con su gira promocional dos meses después de saber que la Audiencia de Barcelona ha obligado a reabrir su causa —fue archivada en febrero—, por defraudar presuntamente 1,4 millones al fisco. Una noticia que no consigue empañar los datos de ventas, ya que Los herederos de la tierra es una de las novelas españolas más vendidas desde su publicación el pasado mes de agosto.

¡Menuda ocasión para llegar a Valencia!

¡Lo sé! Parece que media España se encuentra estos días aquí. He coincidido hasta con los Reyes, que han visitado la ciudad con motivo de los Premios Jaume I.

Con «Los herederos de la tierra» vuelve a la Barcelona medieval...

Sí, es una continuación de La catedral del mar, aunque con otro personaje. A Arnau lo dejé muy viejito en la primera novela, así que había que buscar otro protagonista, y ese es Hugo Llor. Los dos provienen de la clase popular, aunque a diferencia de Arnau, Hugo no se moverá de su clase social, ya que se centrará en su trabajo en el sector vinícola.

¿El vino tiene un papel importante en la obra?

Sí, sirve de hilo conductor, ya que en Barcelona hubo una importante producción vinícola. El mar y el vino son dos elementos muy importantes de esta novela, así como los hechos históricos, como son los ataques a la población judía que culminan con su expulsión; el Compromiso de Caspe de 1412, que desencadena la castellanización de Cataluña; y el Cisma de la Iglesia.

¿Sintió presión por parte de los lectores para que publicara esta segunda entrega?

Presión no, aunque interés sí. La gente no presiona nunca, el lector es siempre muy discreto.

¿Suele estar pendiente de las ventas?

No demasiado, y no es bueno hacerlo, ya que entre 2006 y 2016 se ha perdido un 40 % del mercado. También influye una cosa que es muy nuestra: la piratería. España es el segundo país más pirata del mundo.

Aunque no parece haber afectado mucho a sus novelas...

La verdad es que no. Los herederos de la tierra se ha mantenido entre las novelas más vendidas desde que salió en el mes de agosto. Aunque no me fijo mucho en esas cosas. Una vez que acabo la novela me olvido de todo. Me desquito de la obra para empezar a pensar en la siguiente.

¿Cómo fue el proceso de documentación para esta segunda novela?

Leí y estudié mucho, aunque no me gusta decir que llevo a cabo investigaciones, porque para eso ya están los profesores de universidad y los historiadores. Yo no voy a la fuente ni consulto materiales históricos.

¿Se podría entender su obra como una crónica «figurada» de la Barcelona de la época?

Me encantaría que se viese así, aunque mi objetivo es entretener. Mis novelas son de aventuras, y elijo los sucesos que vienen bien a mi trama.

¿Cómo se imagina a sus lectores?

Los imagino mayores y jóvenes, y de cualquier sexo. Aunque realmente sé que cumplen con la estadística esta que dice que el lector mayoritario es mujer, con formación universitaria y con los cuarenta años cumplidos. Creo que mis obras son para el gran público, ya que abarcan temáticas universales, como el amor, el sexo, el dinero, la política o la traición. Son temas que están vigentes en el siglo XXI.

Muchos jóvenes ven la novela histórica como un género «aburrido»...

Respeto que haya gente que lo vea así. Hay un género para cada lector. Por ejemplo, yo no aguanto los libros de ciencia ficción o fantasía, como El señor de los anillos.

¿Se ve a sí mismo haciendo una novela que tuviera el medio rural como principal escenario?

Realmente, no. La ciudades siempre me han llamado mucho la atención por su vitalidad. Me considero un urbanita.

¿Podría trasladar la historia a otra ciudad?

Puede ser, aunque no he pensado sobre ello. Ya me he trasladado fuera de Barcelona en otras obras. De hecho, La mano de Fátima se ambientó en Granada y Córdoba, y La reina descalza, en Sevilla y Madrid.

¿Y para cuándo Valencia como escenario principal?

¡No sé! (ríe). Ya aparece en Los herederos de la tierra, en concreto, su prostíbulo, que fue el más grande de Europa entre 1365 y 1671. Si hiciera una novela en Valencia, la ambientaría en la época modernista. Me sorprendió conocer el modernismo que tenéis aquí. Valencia comenzó a resaltar con la decadencia de Barcelona, a partir del siglo XV. Para mí, todas las épocas son buenas. Lo difícil es encontrar los hechos históricos que puedan resultar interesantes al lector.

«La catedral del mar» (serie) está a punto de finalizar su rodaje. ¿Ha podido ver ya alguna escena?

Estuve en el rodaje que tuvo lugar en la misma Basílica de Santa María del Mar de Barcelona. Lo cierto es que me aburrí (ríe). La televisión va a otro ritmo, ya que los actores tienen que repetir mucho las escenas. Les he dejado plena libertad, ya que confío en que mantengan el espíritu.

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