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Programación

Diez días de oro para la música

«La Traviata» de Valentino fue el jueves en Les Arts la primera gran cita, seguida del tenor Juan Diego Flórez en el Palau de la Música - Daniel Barenboim se sentará hoy y mañana al piano en el auditorio municipal, donde Grigory Sokolov actuará el sábado

El director y pianista Daniel Barenboim ensaya con la Orquesta de València, con Yaron Traub al frente, ayer en el Palau de la Música. fernando

No, no es un anuncio de unos grandes almacenes. València vive, desde el pasado jueves 9 de febrero sus «diez días de oro» musicales. En ese tiempo, el melómano valenciano o simplemente aquel que tenga algo de sensibilidad o inquietud musical no desaprovechará la ocasión para asistir a algunos de los recitales que ha reunido y reunirá a grandes nombres de la escena sobre los dos auditorios referentes de la ciudad: el Palau de les Arts y el Palau de la Música.

De Valentino a Bartoli

La «semana „algo más en realidad„ grande» arrancó el pasado jueves 9 de febrero en Les Arts con el estreno en España de La Traviata, que firma el diseñador italiano Valentino, una producción para la Ópera de Roma. Más allá del revuelo mediático por lo social y atractivo del vestuario del modisto, voces como la de Plácido Domingo „en el papel por primera vez de Giorgio Germont„ han hecho que el coliseo de Calatrava cuelgue el cartel de «no hay entradas». O muy pocas, en realidad.

Pocos días después, el sábado 11, fue el célebre tenor peruano Juan Diego Flórez (Lima, 1973) el que colapsó el Palau de la Música. Fue llegar y besar el santo. Ni una localidad libre para ver al cantante sudamericano en su debut en el auditorio de la Alameda. Acompañado por el pianista Vincenzo Scalera, interpretó canciones y arias de ópera de compositores como Rossini, Mozart, Leoncavallo, Puccini, Jules Massenet y Verdi.

Tras el paso de Flórez, el Palau de la Música estará toda la semana hasta los topes. Hoy y mañana la Orquesta de València y su director, Yaron Traub, compartirán escenario con uno de los mayores nombres de la escena: Daniel Barenboim (Buenos Aires, 1942). El batuta y pianista llega al auditorio hoy con Franz Schubert y sus sonatas nº 9 en mi bemol mayor, op. 122 D 568; nº 16 en la menor, op. post. 143 D 784, y nº 21 en si bemol mayor, D 960. Mañana, el maestro internacional regresará al Palau para sentarse de nuevo a su piano y deleitar al público con dos obras de Ludwig van Beethoven: la sinfonía nº 6 en fa mayor, op. 68 Pastoral y el concierto nº 5 para piano y orquesta en mi bemol mayor, op. 73 Emperador. Estas últimas se enmarcan en el Festival Beethoven por el trigésimo aniversario del Palau de la Música. Como era de esperar, para ambos días está todo prácticamente vendido.

Pero no queda ahí la gran apuesta del auditorio municipal. Suma y sigue. El próximo sábado, el día 18, actuará en su escenario principal el pianista Grigory Sokolov (San Petersburgo, 1950). El que quiera acudir lo va a tener ya complicado en la taquilla. El ruso interpretará obras de Wolfgang Amadeus Mozart (Sonata en do mayor, KV 545; Fantasía en do menor, KV 475, y Sonata en do menor, KV 457) y Beethoven ( Sonata en mi menor, nº 27, op. 90 y Sonata en do menor nº 32, op. 111).

Hasta ahí los «diez días de oro» en los auditorios de la capital. Pero el Palau de la Música echa el resto y para el 29 de marzo ha programado a la reconocida mezzosorprano Cecilia Bartoli (Roma, 1966), con un programa que girará en torno a los 400 años de música italiana.

Un reclamo para el público

Davide Livermore, intendente-director artístico del Palau de les Arts „donde se representa la célebre ópera de Giuseppe Verdi hasta el próximo 23 de febrero„, explica a Levante-EMV que la coincidencia de tantos títulos de renombre y primeros artistas suponen «una buenísima casualidad, una concentración de agenda preciosa». Para Livermore el éxito de esta Traviata supone una oportunidad para mostrar «una temporada de mucho nivel», con estrellas que llegan de la Metropolitan de Nueva York o de la Scala de Milán. Es, según el regista, una «buena oportunidad para descubrir nuestra temporada».

Más allá de la cuestión presupuestaria, Livermore apunta a un «esfuerzo creativo, de agenda y de contar con contactos internacionales» para desarrollar una temporada que atraiga al público. «Es magia pura». En esa línea de acercar nuevos perfiles al coliseo, el de Turín destaca el esfuerzo de Les Arts por establecer sesiones a precios reducidos. «Es desterrar el viajo pensamiento de que la ópera es para quienes pueden permitírselo», señala. «He hecho óperas en medio de barrios donde nadie tenía conocimientos del género». «La ópera es gracia para el alma; nadie puede salir de una representación sin volverse loco por ella», incide Livermore.

El Palau de la Música tampoco deja esta semana «descanso» a los melómanos. Para Vicent Ros, director del auditorio, «estamos en un dulce momento de calidad». Esta coincidencia de títulos y artistas «sitúa València al mismo nivel musical que otras capitales europeas y mundiales». «Hay que hacer ver que el Palau de la Música de València aparece en las agendas de estos artistas». «Queremos hacer notar esa excelencia», explica Ros, quien recuerda entre risas que una amigo le decía hace unos días que «hay tanta agenda y buena música ¡qué no sabemos a dónde ir!».

La cuestión es «negociar»

Califica de «lujo» la presencia estos días de Barenboim en València y de «privilegio» para la Orquesta el poder tocar con él. Coincide, además, con Livermore en el «esfuerzo» que supone una programación de tanto nivel. «Trabajamos con el mismo presupuesto, pero es cuestión de hacer bien la gestión y traer a los mejores, negociando». Eso se traduce en la taquilla: «Lo que la orquesta y yo queremos es ver el Palau lleno y al público satisfecho». Por ahora, las entradas vuelan. «Entonces, algo bueno estaremos haciendo, ¿no?», concluye Ros.

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