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Más que arco, cincel

Obras de Bach, Britten,

Rósza y Cano

Real Academia de Bellas Artes

de San Carlos

Rafal Jezierski,violonchelo

Infrecuentes son los recitales de cuerda en solitario sin el amparo o el aliento del piano. El polaco Rafal Jerzierski (Koszecin, 1977) tuvo el arrojo de hacerlo en la Real Academia de San Carlos con un programa defendido a cello abierto con un sonido pleno, controlado y fraseado sin esfuerzo, magnetizando al público en un repertorio atestado de dificultades técnicas que, en su arco y en su cerebro, secuestraron el oído y la vista en un gran momento musical.

Original el programa iniciado con la Suite nº 5, de Bach, dejando sentado el alcance de su técnica y su afección emotiva por el autor. Son piezas cortas, danzas de diferente carácter en las que ser virtuoso no basta. Hay que demostrar la musicalidad de cuerpo y mente, conditio sine qua non para recuperar los juegos rítmicos, la polifonía, las melodías en una o doble cuerda, los diferentes colores etc.,y llegar inmune a la Sarabande, una de los momentos álgidos de su obra.

Los ecos cincelados de Bach se escuchan en la primera de las 3 Suites para cello del británico Benjamin Britten. Por momentos, la malicia de esos pentagramas hace dudar si el autor escribió para el cello o en su contra, llegando, por momentos, a exigir al instrumento más de lo que puede dar en un combate no siempre gratificante. La versión fue memorable consiguiendo que, para los muchos asistentes que escuchaban Britten por primera vez, el hecho constituyera toda una efeméride.

El húngaro Miklos Rosza fue ganador de tres Oscar: uno por su memorable partitura de Ben-Hur. Fue otra primicia de la noche y en ella Jerzierski desplego todos los recursos necesarios para poner en pie la bravura de la Toccata capriciosa Op. 36, obra y crear la tensión demandada por el autor.

Pero el gran momento fue el estreno absoluto del Perfil del Ánima, de Cesar Cano (Valencia 1960), obra dedicada a Jerzierski. Hay que decir de inmediato que Cano ha escrito una pieza que atrapa en su escucha porque ya tiene atrapado al intérprete. El autor manifiesta es su muy preciso y conveniente comentario escrito, que se ha inspirado en la dualidad de tendencias en la psique de un hombre. Jerzierski ha tenido la suerte de trabajar al lado del compositor quien, sin duda, ha facilitado la comprensión de una obra que no pocos cellistas querrán hacer suya. Fue un recital valiente, con la seguridad del que conoce el alcance de sus posibilidades pero consciente de ser triunfador.

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