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Novedad en 'Demodé'

Obras de Quantz, Bach, Mozart, Damase y Doppler

Sociedad Filarmónica de València Palau de la Música

Int. Claudio Arimany y Eduard Sánchez, flautas y Pedro Rodriguez, piano

Cuando el repertorio elegido ya había circulado por los pentagramas movedizos del XVIII y XIX, la frescura de una obra como el Trio para dos flautas y piano de Jean-Michel Damase justificó la invitación de esos excelentes solistas de flauta como fueron Claudio Arimany (Granollers, 1955) y Eduard Sánchez (València, 1978), junto al pianista vasco Pedro Rodríguez. Perteneciente a un estilo demodé del periodo de entreguerras, Damase escribio este Trío con factura de aparente facilidad pero de construcción minuciosa, con su rítmica irregular que presenta una ingeniosa estructura armónica y elaboradas modulaciones, para lo cual los intérpretes duplicaron su precisión en los 4 movimientos de la pieza. Fue un soplo de «novedad» dentro del programa y para el pianista supuso establecer un soporte concertante, mucho más allá que allá que un mero acompañamiento al uso. Antes, como para cumplir con la tradición, tres Tríos del XVIII firmados por Johann Joaquim Quantz, Johan Sebastian Bach y de Carl Phillip Emmanuel Bach, segundo de los siete hijo del cantor de Leipzig. Son obras de cámara, todas previsibles en su desarrollo, que requieren una acústica recogida, siendo más apropiadas para recintos menos ampulosos que la Sala Iturbi. (¿La sala Rodrigo, quizás?). El acompañamiento del clave fue prácticamente imperceptible y lejano en toda la primera parte y desde varias ubicaciones de la platea. Quizá tratado con otros registros hubiera funcionado con la presencia soñada por el autor.

Arimany y Sánchez, su otrora alumno, son dos instrumentistas consumados y por eso tocan con el mismo marchamo. El primero, de larga y reconocida carrera internacional y el segundo formado en Valencia y docente en el Conservatorio de Superior de Barcelona. Ambos leyeron con atención las obras y fundieron con generosos resultados, producto de haberse formado individualmente o entre ellos, con excelente escuela. Es básico en los instrumentos de viento saber respirar con precisión justa para diseñar cada frase, darle el estilo requerido y no € asfixiarse en el intento. Ellos cumplieron con el requisito y desplegaron todo un abanico de matices uniendo sonidos y fundiéndose en el tono y los acentos de cada texto.

Las tres «curiosidades» de Mozart, confirmaron que el autor de La Flauta Mágica era tambien genial arreglándose a sí mismo. Era costumbre de esa época y de la que siguió, antes de la aparición de las primeras grabaciones. Así las familias pudientes podrían divertirse y hacer sus pinitos en las soirées o matinéés de sus palacios. Musicalmente, no aportan nada más que eso: divertimento casolano. El concierto gustó y mucho a los socios de la SFV que con sus aplausos no tardaron en obtener tres generosas propinas. Buen velada antes del estruendo fallero.

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