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«En un mes estará recuperado de las heridas»

El presidente que indultó a «Pasmoso», ya perdonó la vida a otro toro hace once años en la Feria de Fallas

Justo Hernández afirma que el indulto de «Pasmoso» ha sido toda una sorpresa. El toro es nieto de «Ganador», un novillo indultado en una plaza de pueblo. «En un mes estará recuperado de las heridas y lo voy a tener en un cercado próximo a la casa para tenerlo vigilado y no padreará hasta octubre de 2018».

Sobre el comportamiento del ejemplar en el ruedo, el ganadero opina que fue un gran toro, sobre todo, «porque emocionó al público, desató la locura y López Simón lo toreó muy bien». Sobre la vuelta la ruedo del cuarto de la tarde, Hernández no cree que marcara la corrida de toros. «El Juli realizó una faena de menos a más y se jugó la vida de una manera increíble», concluye.

Hasta el pasado domingo, la plaza de toros de Valencia tan solo había vivido el indulto de una res brava en dos ocasiones. La primera aconteció el 28 de julio de 1993, cuando Dámaso González lidió al toro «Gitanito», perteneciente a la ganadería de Torrestrella, de 485 kilos de peso y que se lidió en el séptimo festejo de la Feria de Julio. El ejemplar de don Álvaro Domecq y Díez desarrolló una casta excepcional en todos los tercios y fue indultado, tras la clamorosa petición del público, por el presidente de la corrida, Óscar Bustos.

La segunda tuvo lugar hace 11 años, el 18 de marzo de 2006, en la que el diestro Miguel Ángel Perera toreó a «Harinero», número 150, negro mulato, de 545 kilos, que perteneció a la ganadería de Fuenteymbro, propiedad de Ricardo Gallardo. El astado fue indultado a petición unánime del respetable por Amado Martínez, el mismo presidente que anteayer le perdonó la vida a «Pasmoso».

Por tanto, este presidente pasa a la historia de la plaza de toros como el único que ha indultado a dos toros en sus más de 150 años de historia.

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