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Crítica musical

Revisar el repertorio

Obras de Richter, Mendelssohn y Dvorak

Sociedad Filarmónica de València Palau de la Música

Intérpretes. Cappella Istropolitana de Bratislava. Igor Ardasev, piano y Robert Marecek, director y concertino.

Nueva visita a la SFV de esta embajada musical eslovaca, la cual fue recibida con entusiastas aplausos por los socios: el cambio de hora y la benevolencia de la primavera colaboraron a incrementar el auditorio.

No es novedad que la música de cámara tiene en los músicos centroeuropeos representantes cualificados. La Cappella Istropolitana de Bratislava es buen ejemplo. Son intérpretes veteranos, con formación heredada de los años de la guerra fría y un magisterio basado en el rigor, la tradición y la disciplina. De ahí que el nivel técnico de los intérpretes les permita abordar repertorios exigentes. Del moravo Franz Xavier Richter, prolífico compositor de la Escuela de Mannheim (con 69 sinfonías, 28 misas y 38 motetes) interpretaron su Sinfonía en Re mayor, la cual permitió apreciar la buena escuela de las cuerdas en una refinada versión supervisada por el maestro Robert Marecek.

Sin duda, Mendelssohn será recordado como el compositor mas interpretado de la presente temporada de la SFV. De sus doce sinfonías para cuerdas (no confundir con las de orquesta), interpretaron la 10ª, en si menor (y no en si bemol menor, como figuraba en el programa). Toca a los musicos revisar sus repertorios: quizá la inclusión de autores propios y menos difundidos como Hummel o Lehar hubiera añadido mayor interés musical a la velada.

Obra de juventud del gran virtuoso Ferenc Liszt, Malecdiction fue defendida con medios por el pianista checo Igor Ardasev. Se trata de una obra de juventud (Liszt la escribió a los 22 años) donde hay mucho de redundante y donde el ruido supera a las nueces. Ardasev desplegó el necesario virtuosismo sin poder evitar que el excesivo texto limitara matices y expresividad.

Finalmente, fue el Quinteto en la mayor Op. 81, de Antonin Dvorak la obra más interesante de la noche. Escrita originalmente para piano, 2 violines, viola y violonchelo, el maestro Marecek optó por un arreglo sui generis, duplicando la instrumentación con contrabajo añadido, posiblemente para redondear la sonoridad del ensemble lo cual no siempre permitiría al piano solista protagonizar su rol original. Como bis repitieron un movimiento del Dvorak anterior.

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