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El gran Antonio

Ballet Nacional de España. Homenaje a Antonio Ruiz Soler. Obras de Albéniz-Albiach, Sarasate, Ernesto Halffter y Falla.

palau de les arts (valència)

Antonio Najarro, director Ballet nacional de España. Orquestra de la Comunitat Valenciana. Director: Álvaro Albiach. Solistas: Alber Skuratov (violín), Gabriel de la Tomasa (cantaor), Sandra Ferrández (mezzosoprano). ­Entrada: Alrededor de 1.300 personas.

Fecha: Domingo, 24 de abril de 2017.

El Ballet Nacional de España se ha despedido de València y de su Palau de les Arts con el mismo éxito que ha marcado las cuatro funciones que ha presentado de su homenaje al gran Antonio Ruiz Soler, o para ser más precisos, sencillamente «Antonio, el bailarín», figura grande de la danza española, fallecido en 1996, y de quien este homenaje, dirigido y concebido por otro Antonio (Antonio Najarro, actual director del ballet) recupera cinco de sus más relevantes coreografías, entre ellas la legendaria de «El sombrero de tres picos», estrenada en 1958 en el Festival de Música y Danza Granada, y para la que Antonio recuperó la escenografía diseñada para el estreno absoluto del ballet de Manuel de Falla, en el Teatro Alhambra de Londres, el 22 de julio de 1919.

El genio sin tiempo de los decorados y vestuario de Picasso se mantiene tan vigente y lozano como los pentagramas magistrales de Manuel de Falla. Más aún si se presenta en un montaje y una coreografía tan excepcionales como las concebidas por Antonio, que centró la acción en los tres personajes centrales de la novela de Pedro Antonio de Alarcón que inspiró a Falla. El trabajo del Ballet Nacional de España queda realzado por la presencia en el foso de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, conjunto sinfónico que once años después de su creación comienza ya a tocar la música de Falla como una verdadera orquesta española, con acentos, ritmos y esos giros nacionalistas -«folclore imaginario», los llamaba Falla- tan arraigados en la entraña popular y tan difíciles de captar para intérpretes foráneos.

A tan idiomática versión contribuyó la competente labor en el podio del valenciano Álvaro Albiach (Llíria, 1968), quien, siempre atento al escenario y sin descuidar nunca el rico contenido melódico, subrayó y cargó de opulencia y sentido dancístico los aspectos más sustancialmente rítmicos de la genial partitura de Falla. A tan admirables intervenciones solistas -oboe, corno inglés, fagot, trompa€- se sumó la involucrada voz de Sandra Ferrández y el empaste y afinación de unos instrumentistas de cuerda que mantienen muchas de las cualidades que hicieron de esta orquesta una referencia en el universo sinfónico español.

Antes de este gran Falla se vieron y escucharon la «Eritaña» de Albéniz, «Taranto» (fragmento del ballet flamenco La taberna del toro), el «Zapateado» de Sarasate y el ballet «Fantasía Galaica», de Ernesto Halffter, estrenado por Antonio y su célebre Ballet Español en 1956. Ni el profesionalizado nivel lucido por el Ballet Nacional de España ni el exquisito trabajo de reposición de estos antiguos montajes pudieron esquivar el añejo tufillo a Festivales de España, particularmente en la música alimenticia de la «Fantasía Galaica». Estupendo el seguro violín de Alber Skuratov en el arriesgado «Zapateado» y la hondura jonda del cante de Gabriel de la Tomasa. Gran noche de ballet. El gran Antonio -tan suyo, tan divo, tan único- se sentiría bien honrado.

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