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Otra Traviata fue posible

La Traviata | Auditorio La Rambleta, València

Otra Traviata fue posible

  • Orquesta de Cámara y Coros Eutherpe de València. Francisco Valero-Terribas, director; Cristina Contreras, directora del coro y Jorge Aliaga, director de escena.
  • Cantantes: Carmen Avivar, soprano; Nester Martorell, tenor; Valentin Petrovici, barítono; Amparo Zafra, mezzo; José Manuel Delicado, tenor y Manuel Torada, bajo.

Poner en pie una Traviata semi-escenificada con dignidad, después de la representada recientemente, -minimalista y ataviada de Valentino- en otro teatro valenciano, podría parecer un atrevimiento rayando en la inconsciencia. Pero no: solo se trató de un verdadero acto de humildad musical.

Según Verdi, el público podía soportarlo todo, menos el aburrimiento. La otra noche en La Rambleta, el maestro hubiera dado su aprobación después de secarse alguna lágrima -como muchos asistentes- con la soberbia interpretación de la soprano valenciana, Carmen Avivar. ¿Cómo todavía no ha tenido su oportunidad en el Palau de Les Arts? Si se llamara Avirarova o Avivaretta, quizá sí.

Pero no cambiamos. Solo dos grandes valencianas se habían atrevido con el exigente rol de Violetta Valery: la gran Lucrezia Bori (que jamás cantó en España) y la notable Matilde Revenga. Pero Carmen Avivar se volcó en su papel. Puso voz, dramatismo, locura y mucha emoción como prima donna assoluta de la noche, consiguiendo algo portentoso: que al público le doliera su dolor. Así se le reconoció con ovaciones y bravos desde el primer acto. Otro artista valenciano, el tenor Nester Martorell fue su Alfredo, imponiéndose seguro de presencia y cumplidor en lo vocal. La experiencia y el color pleno del barítono rumano Valentin Petrovici, como Germont, fueron constantes a lo largo de la velada y así fue premiado en cada intervención.

Una vez más, la mezzo Amparo Zafra, como Flora/Annina (escrito para soprano), sorprendió con un timbre cálido y una emisión controlada favoreciendo su doble rol. A pesar de su juventud, habrá que estar atentos a futuras actuaciones. Igualmente los bajos José Manuel Delicado como Gastone y Giuseppe y Manuel Torada en el triplete del Marchese/el Barone /«il dottore» cumplieron en sus cortas pero indispensables cometidos.

Pero nada de esto hubiera sido posible sin la brillante capacidad de detalle del maestro Francisco Valero-Torribas, capaz de aglutinar esfuerzos y concertar la intransigente partitura de Verdi con la Orquesta y Coros Eutherphe en una versión de cámara de la obra más interpretada del repertorio italiano.

Valero-Terribas concilió ambas formaciones con ímpetu y esmero, sin perder de vista a los cantantes que, en esta ocasión, estuvieron dispuestos sobre el escenario, al mismo nivel que la orquesta. Admirable el trabajo de escena de Jorge Aliaga, responsable del movimiento actoral y la luminotecnia del conjunto, así como la preparación experimentada de los jóvenes coristas por parte de Cristina Contreras. Fue una noche redonda donde quedó patente que la ópera, presentada con respeto no necesita de fastos y oropel: con la música basta.

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