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Crítica musical

Polifonía profunda

Estreno de un nuevo espacio «escénico» en Les Arts. Situado en los pasillos del Centre Plácido Domingo y bautizado como Galeria del Arcs, fue el lugar seleccionado para albergar una muestra polífónica del Coro de la Generalitat Valenciana, con un programa dedicado a Palestrina, el mayor músico del Renacimiento italiano y autor de una obra cumbre como la Missa Papae Marcelli, momento estelar de la velada, considerada, sin duda alguna, como del más puro estilo religioso del XVI.

Caído prácticamente en el olvido durante más de 200 años, no fue hasta finales del siglo XIX cuando el catálogo del músico romano es recuperado en Alemania y a partir de ese momento comienza a difundirse en toda Europa.

El director del Coro de Valencia, Francesc Perales, eligió una selección de sus 60 voces -aproximadamente el 50 % y en diferentes formatos- para preparar la primera audición de esa obra por parte de su coro. Con experimentada trayectoria en el repertorio orquestal y lírico, en esta ocasión el enemigo era distinto y nada facil. Perales conoce tela y tejido y es a partir de ahí cuando sale a flote su pericia y veteranía en encontrar las aristas sonoras y modelar las voces de sus pupilos. La obra ganará en sus próximas entregas, puliendo afinaciones, ganando en holgura, escuchándose los cantores con atención para acomodarse a la acústica de la Galería y obtener matices y pausas que complementen el corpus de la Missa. Con hermosa y segura voz lució Luis Vicente sus momentos solistas.

Debe haber existido buena voluntad en la decisión de adecuar ese estrecho corredor entre aulas pero la realidad es que el aislamiento sonoro no es el más adecuado, se escucha el rumor del tráfico de la avenida colindante y los pasos de los transeúntes pisando el exterior. El concierto comenzó con bastante retraso por la caída fortuita pero grave de uno de los asistentes al subir al piso inclinado del público y a la que se tardó en trasladar por los servicios sanitarios. Habrá que revisar el tema. Se trata pues de una recinto incómodo acceso y cuestionable, como otras obras de Calatrava, en cuanto a las vías de escape y emergencia.

Tanto en la Missa Papae Marcelli como en los 4 delicados motetes de precalentamiento en la estructura abovedada, construida con hormigón y cemento armado del siempre recordado arquitecto, se constató la incómoda sonoridad por ser material no especialmente receptivo para diferenciar las voces y los ecos. Trabajo a solucionar entre todos.

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