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'La Dorinda', una ópera rescatada

La agrupación musical valenciana, Harmonia del Parnàs, dirigida por Marian Rosa Montagut, recupera la obra barroca que se interpretó en València en 1730 en un disco que cuenta con las voces de la soprano Ruth Rosique y la mezzosoprano Marta Infante

'La Dorinda', una ópera rescatada

Obras archivadas, melodías olvidadas. El patrimonio musical valenciano es amplísimo, sin embargo, las composiciones de principios del siglo XVIII permanecen, en muchas ocasiones, bajo llave. Marian Rosa Montagut, la directora de Harmonia del Parnàs ha rescatado una de las óperas de la época que permanecía custodiada por la Biblioteca Nacional. La Dorinda de Francesco CorradiniLa Dorinda.

Ahora, tras un proceso de edición e indagación tanto en las fuentes musicales como en las documentales, la musicóloga ha formado un equipo para interpretar e inmortalizar en un disco, por primera vez desde la representación de La Dorinda en València en el año 1730, la ópera del italiano Francesco Corradini.

El vestíbulo del Teatro Principal de València fue testigo ayer de la presentación del disco. En ella estuvieron presentes el director general del Institut Valencià de Cultura, Abel Guarinos, la directora adjunta de música y Cultura Popular Valenciana, Marga Landete, el Investigador y musicólogo del CSIC, Antonio Ezquerro y, como no, la directora de Harmonia del Parnàs, Marian Rosa Montagut. Entre el público, decenas de conocidos y amigos de Montagut de Benifaió aplaudían y se emocionaban cuando esta última tomó la palabra. «Estoy muy emocionada», comenzó. «Es una verdadera suerte haber encontrado la ópera completa. Harmonia del Parnàs ya interpretó alguna pieza suelta del italiano».

«Encontrar la obra ha sido difícil, pero ahora que la hemos adaptado y hemos sido capaces de interpretarla en su totalidad es una oportunidad hermosa para que vuelva a sonar», continuó la directora y música.

Cambios de composición

Y es que, si hay poco estudiado de toda las melodías que se interpretaron en el territorio valenciano a lo largo de la historia, menos hay de la época borbónica inicial. Las razones pasan por el fuerte vínculo cultural que se estableció entonces entre los países europeos y España. En este caso, concretamente, se había creado una relación musical italiano-española que no pasó desapercibida. «Llegaron muchos compositores extranjeros e italianos en particular», explica Marian Rosa Montagut.

En la época del reinado de Felipe V se cambió el panorama de lo «hispánico» y se adoptaron nuevas formas de hacer música. Se importaron los modelos franceses e italianos y hasta la composición de las orquesta mudó.

Se dijo, según el investigador Antonio Ezquerro CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), que los españoles eramos «deudores de los italiano». Precisamente por este motivo no interesó, durante un periodo largo de tiempo, estudiar el patrimonio de principios del siglo XVIII. Hubo una crítica presente hacia las obras de este periodo porque se decía que los compositores valencianos adoptaban la manera de componer de los italianos y lo aplicaban a sus obras. Se estimó, en este sentido, que la llegada de artistas extranjeros silenciaba la creación autóctona.

Esta situación ha motivado, tal como explica Montagut que «haya un vacío documental en la primer mitad del siglo XVIII».

Instrumentistas y voces

«Es una música muy virtuosa para los instrumentistas y las voces. Tiene gran dificultad», apunta Montagut. Grandes soluciones para grandes dificultades. El equipo compuesto para interpretar esta obra de Corradini ha sido seleccionado concienzudamente. Aunque la obra está escrita para cuatro cantantes, la versión de Harmonia del Parnàs cuenta con dos. La soprano Ruth Rosique y de la mezzosoprano Marta Infante ponen voz a una virtuosa melodía que se compone de los sonidos instrumentales de las orquestas de la época, que recientemente habían modificado su composición. Violines, a manos de Ricart Renart, Daniel Pinteño y el italiano Stefano Rossi, quien ha colaborado más veces con la agrupación musical y al que Montagut veía «perfecto» para interpretar una partitura italo-valenciana. viola, violonchelo, contrabajo, arpa a dos órdenes y clavecín. A la Viola acompaña María Ramírez, Elisa Joglar al violonchelo y Silvia Jiménez al contrabajo. Manuel Vilas es el encargado de aportar el melodioso sonido del arpa de dos órdenes y Marian Rosa Montagut interpreta en el clavecín mientras también se encarga de la dirección.

Con el diseño de portada de Manel Antich, el disco es una selección de la obra completa. Escrita en tres actos, se compuso para una de las tantas celebraciones que el representante de Felipe V hacía en la ciudad de València. Sin embargo, el disco es una selección. «Es una pincelada de la ópera», «una muestra».

Según explica Montagut, La Dorinda al completo tiene una duración superior a las seis horas. «Me habría gustado hacerla entera. Llevarla a escena me hubiera encantado, pero la falta de medios y de soportes no lo ha permitido». Aún así, «es una suerte haber podido recuperar una obra de tales dimensiones».

El pasado enero, la formación de músicos que interpretan la ópera estuvieron presentes en el Auditorio Nacional de Música de Madrid para interpretar La Dorinda.

La musicóloga confesó ayer que no le gustan las grabaciones. «La música en directo transmite mucho más, es la tensión, la entrega, un disco es sólo una fotografía de un momento concreto». Sin embargo, recoger una obra de música antigua como esta es aportar patrimonio cultural a nuestra historia. Antonio Ezquerro apuntó la importancia de «hacer tangible lo intangible». Las grabaciones conservan las melodías y ahora, la ópera de Corradini será eterna.

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