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La magia detrás de la ópera

Los profesionales tienen que vestir la escena de cada producción propia que anuncia el espacio musical Reina Sofía

Richard Wagner definió la ópera como «una de obra de arte total» por la unión de la música con la pintura, el teatro, la danza, o la arquitectura. En la época actual debemos de hablar de obras que se nutren del arte conceptual, es decir, que en el carácter híbrido radica la riqueza de la representación artística.

En la actualidad, el pensamiento del artista en cuanto a la forma de concebir y realizar una obra de arte no ha caído en desuso sino que más bien se ha afirmado. Para comprenderlo, Levante-EMV se ha adentrado en las vanguardistas instalaciones del Palau de les Arts Reina Sofía de la mano de Joan Montagud Bellet, jefe de utilería del teatro de la ópera de la capital valenciana desde el año 2006 y licenciado en Bellas Artes. «La utilería es el atrezzo, es decir, todos los elementos que acompañan a la ópera y que ayudan a entender el espacio en el que se desarrolla la acción» manifesta Montagud Bellet para entender los elementos decorativos que acompañan a una ópera.

En la cabeza del director de la ópera está todo lo que quiere proyectar en su producción porque es el que organiza el espectáculo. «No se hace nada sin el consenso de él pero sí que hay una figura que es el escenógrafo ya que se encarga de darnos las pautas de cómo lo quiere el director. El equipo de utilería de Les Arts tiene que dar respuesta a todas esas necesidades y aportar al espectáculo todo aquello que nos pidan» afirma Joan, un profesional que se muestra amable y con un dominio del campo a la altura de pocos. Su trabajo, antes de ser creativo, es ser resolutivo.

El proceso de la producción del atrezzo tiene tres fases: reunión, documentación y construcción. La documentación, base y columna de la creación, es un proceso de feedback con el director de la obra y con el escenógrafo porque es el que ha diseñado la estética del espectáculo a nivel escenográfico pero también la utilería como parte de ese espacio. «El sentido de nuestro trabajo es engañar al público, es decir, hacemos objetos que reproducen cosas que son reales pero, en el fondo, son objetos ficticios. Damos por auténtico cosas que no lo son», sentencia el jefe de utilería del Palau de les Arts que lo primero que nos enseña es un rifle que originalmente era de hierro pero que los cañones se cambiaron por dos tubos de PVC para dar facilidad a los figurantes de la ópera «Fidelia». Luego de estrenarlos, un productor mandó a Joan y a su equipo que los hicieran dispararan y lo lograron con dos pilas, un interruptor como gatillo y un inflamador en la punta.

La ópera más costosa

«Cada ópera tiene su dificultad pero esta temporada hemos tenido una muy difícil que ha sido «La vuelta de tuerca» (The Trun off the Screw) de Benjamin Britten, que la dirección de escena la hizo Davide Livermore, director artístico del Palau de Les Arts que es «una persona muy exigente en el escenario porque quiere conseguir resultados muy buenos». En la mencionada obra, que fue la primera colaboración del Palau de les Arts con el Festival de Música Antigua de Innsbruck, había cuestiones técnicas muy complicadas de resolver porque habían fantasmas de por medio,es decir, personajes que aparecían y desaparecían a la vista del público «con un efecto de luz a través de unas transparencias». Con Livermore han llegado a hacer volar una vela por encima del patio de butacas y suspenderla en el aire.

Salvadores del espectáculo

La ópera «Samson et Dalila», de Camille Saint-Saëns actualizado por La Fura dels Baus puso a prueba al equipo que dirige Montagud Bellet en el Palau de les Arts Reina Sofía en enero de 2016. El protagonista principal se fracturó un tobillo en un ensayo general se encontraron en la tesitura de suspender la obra o cambiar toda la puesta en escena para salvaguardar la salud del actor principal. «Nos encargamos de que el protagonista no pusiera un pie en el suelo durante toda la obra. Estaba sujeto por un sistema de vuelo y se mantenía derecho con un sillín de bici».

El presupuesto de las producciones es por espectáculo pero el equipo de utilería esta sujeto a un cantidad dinero exacta al año.

La producción más cara ha sido «Turandot», donde la dirección musical la llevó a cabo Zubin Mehta y basada en la luz de València aunque «hoy en día se produce con mucho menos». La belleza de la magia ligada al talento creativo hacen de la carrocería de la ópera un mundo idóneo para dar rienda suelta a las emociones.

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