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Entrevista

Ramón Tebar: "El concierto tradicional del siglo pasado se está resintiendo; hay que experimentar"

"Entro con la idea de que es imposible agradar a todo el mundo; si intento eso, no conseguiré nada", asegura el nuevo director titular de la Orquesta de València

Era uno de los favoritos en las «quinielas» para tomar el testigo a Yaron Traub al frente de la Orquesta de València (OV). Los pronósticos se cumplieron y Ramón Tebar (València, 1978) será a partir del 1 de septiembre -fecha oficial- el nuevo director titular del conjunto residente del Palau de la Música. Labor que compaginará con sus compromisos al frente de la Florida Grand Opera, la Palm Beach Symphony, la Opera Naples y como principal director invitado en Palau de les Arts.

P Enhorabuena por su nombramiento. ¿Cómo se siente?

R Muchas gracias. Lo afronto con ganas e ilusión. No tengo miedo, sí responsabilidad porque una cosa es dirigir desde el podio y otra, artísticamente una orquesta. No solo es elegir repertorio, sino estudiar cómo exponerlo al público. Me gustaría que el público sienta la OV como suya y el Palau de la Música, como su casa. Esa es una de mis ideas, además, de hacer ciertos repertorios que han sido menos frecuentes en el auditorio.

P ¿Cómo cuáles?

R No voy a ser rupturista porque suena radical y eso asusta. Mi idea es aprovechar y mantener los valores de la OV, sus cosas positivas y lo que se ha trabajado bien antes, eso no se puede obviar. Sí que hay que dar lugar a repertorio menos frecuentado; quizás a obras de compositores famosos menos interpretadas, u obras de compositores menos conocidos. Además, hay que potenciar el talento valenciano.

P ¿Es algo que ha echado de menos estos últimos 12 años?

R He estado muchos años fuera. A Yaron Traub lo conocí en la representación de «El holandés errante» [el pasado mes de enero], pero sí he visto la evolución de la OV antes de él y con él.

P ¿Y cómo la valora?

R Fantásticamente. Antes de irme a EE UU toqué con la OV tres temporadas los teclados, órganos, celestas, clavicordios, me he ido de gira con ella... He conocido a la OV desde dentro, como compañero y músico. Quince años después me fui y debuto dirigiéndola desde el podio, fue una sorpresa fantástica. Ha sido una maravilla ver lo que ha rejuvenecido la OV, el respeto que hay, las ganas de trabajar. En la OV hay un 80 % de cantera local y eso se debe enfatizar. La mitad de las orquestas españolas tiene músicos valencianos. Por no hablar de los que salen fuera y tocan en las mejores orquestas del mundo. En esta línea, me gustaría que la OV saliera más de València.

P Para el año que viene están trabajando en un viaje a China, según se anunció durante la presentación de la temporada.

R Mi idea es no hacer cosas aisladas. La OV ha hecho giras, sí, pero la última fue en 2010 y la anterior en 2003. Yo hablo de asiduidad. Lo que hacen las compañías cuando se expanden para vender el producto valenciano.

P Su trayectoria internacional debe ayudar a ello.

R Sí, pero debe haber mucho apoyo institucional. La C. Valenciana tiene muchos símbolos: la paella, la naranja, las Fallas, la música.... Sin embargo, la música no se conoce al mismo nivel que las demás.

P La temporada 2017-2018 le llega ya hecha. ¿Qué le parece?

R Maravillosa. Todo depende de una línea de pensamiento. Esto es como la cocina: un plato no solo depende de los ingredientes, si no de cómo lo presentas. Quizás nos hemos despreocupado de eso y en eso no me gusta ser purista. Nos quejamos de que la gente joven no viene y quiero conocer las razones. Quizás no nos hemos preguntado por el formato concierto. Hemos cogido música de Beethoven, Mozart, Haydn y la hemos presentado en un formato distinto. Esa música nació en una atmósfera diferente. El concierto tradicional de este siglo pasado se está resintiendo. Por ejemplo, en temas de duración hay que experimentar. No habrá ruptura, que nadie se asuste, pero no todos los conciertos tienen que ser iguales. Uno no se concentra igual ahora que hace 100 años. Antes se seguía una ópera de Wagner mejor que ahora. La sociedad va mas rápido. Eso no significa que no se deba hacer Wagner, claro que sí, pero de otra forma. ¿Por qué no representar, por ejemplo, un día una parte y otra al día siguiente? ¿O la Quinta de Beethoven en 50 minutos en una sola parte para los jóvenes? Son experimentos, pero hay que hacerlos. Será ensayo- error, como un laboratorio. Habrá cosas que salgan y otras que no.

P Por ejemplo...

R Me gustaría que hubiera conciertos en los que el protocolo se rompa y hasta que se ponga en el programa. Hay que enviar ese mensaje al público. Ahora la gente viene más relajada en indumentaria, pero vamos a hacer saber que pueden romper ese protocolo. Eso sí, siempre dentro del sentido común y del decoro.

P Habrá quien no lo entienda.

R Entro con la idea de que es imposible agradar a todo el mundo. Si tengo algún miedo es a querer agradar a todos, porque queriendo eso no conseguiré nada.

P Habla de asentar valores pero al mismo tiempo atraer nuevos públicos. Misión complicada.

R Complicadísima. Pecamos de arrogantes, hay que salir y tocar las puertas, repetir conciertos en algún barrio, que no sea todo en un auditorio. Hay gente que nunca ha tenido ni la curiosidad de escuchar a la OV. Hay que llamar la atención y hacer saber que algo está pasando.

P ¿Trabaja ya en su temporada?

R Empezamos enseguida. Estamos preparando una estrategia de por dónde vamos a ir, ver qué se puede hacer nuevo.

P ¿Y qué programará?

R Hacer repertorio clásico es importante porque uno de los fuertes de la OV es el romántico y posromántico. También habrá que hacer el menos frecuentado o compositores que se hacen de pasada. Todavía no hay nada confirmado, pero por ahí va a ir, combinado con otras fórmulas. La evolución será paulatina. Mi proyecto es a largo plazo y que incluya a València en su totalidad, no solo el Palau de la Música.

P Hablando de plazos. ¿Se ve 12 años al frente de la OV como el maestro Traub?

R No me he puesto plazos, pero de momento tengo cuatro años (ríe). Todos los proyectos, para que se puedan valorar, deben ser a largo plazo. Con cuatro años habré pasado, pero no es suficiente. Quizás la temporada 2019-20 será mía 100 %.

P ¿Cuánto necesita entonces?

R En año y medio te podré decir. Además me gustaría crear plazas para la OV. Tiene que seguir creciendo y renovándose. Por otra parte, no solo hay que hacer música con ellos, sino también conocerlos.

P ¿Cómo le gustaría que recordaran la «era Tebar»?

R Mi meta no es que me recuerden, pero me gustaría no estar de paso. Especialmente con esta orquesta porque es mi ciudad. Vengo aquí extramotivado. El primer concierto que al que asistí que me impactó fue de la OV, «La Pasión, según San Mateo». Yo tendría menos de 10 años.

P ¿Qué le han pedido desde el Palau? Tiene que compaginarlo con sus otros compromisos.

R Me han pedido dirigir un mínimo de 10 semanas y estar presente para pasar tiempo con el equipo y crear un proyecto artístico.

P ¿Cómo y cuándo fue la propuesta?

R Nos reunimos un día antes de estrenar «La Traviata» en Les Arts, en febrero. Me presentaron el proyecto y la verdad es que me pilló por sorpresa. Se abrió en València una nueva ventana, que me permite compaginar mis otros compromisos. Eso me enriquece a mí y a la OV.

P ¿Ha tenido ocasión de hablar con Yaron Traub?

R Todavía no [en el momento de hacerse esta entrevista], pero quiero contactarlo para que me explique su experiencia aquí; cómo estaba la OV cuando llegó y cómo está ahora.

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