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Trencadís sevillano

Obras de Turina, Fauré, Debussy, Frank, Ravel, Falla y Sarasate | Palau de la Música

Trencadís sevillano

Trencadís sevillano

Sociedad Filarmónica de València. Intérpretes: Macarena Martínez, violín

y Juan Escalera, piano.

Con la segunda Sonata op. 82, para violín y piano de Joaquín Turina, tuvo la joven sevillana, Macarena Martínez la mejor oportunidad de mostrar su calidad de interprete en el debut para los socios de la SFV. La obra, subtitulada Sonata Española, responde a la estética propia de su autor, que nada entre varias aguas sin acabar de encontrar su cauce natural, presentando no pocas dificultades que la solista enfrentó con solvencia más con momentos por resolver en el aspecto técnico. El programa se abrió con la fantasía El poema de una sanluqueña, del mismo autor, obra vintage desde los títulos hasta la dedicatoria kitsh («A las muchachas de Sanlucar»). Fue interpretada con seguridad y proyección, a pesar de que el acompañamiento de Juan Escalera, a piano abierto, interfiriera, por excesos, en el discurso solista. Con media abertura, el teclado hubiera cantado mejor.

Tocar en la serie de conciertos y recitales de la SFV exige al intérprete un arrojo artístico que la sevillana aún tiene por horizonte. La disposición del programa dice mucho de quien lo presenta y ofrecer un repertorio a base de un trencadís de mini piezas cuadraría mejor para oídos menos exigentes. Macarena Martínez posee un sonido más agraciado que potente, con tendencia a la monotonía, el cual se aprecia mejor en pasajes de lirismo que, sin duda, la solista aprovecha para su disfrute y el del auditorio. La Berceuse, de Fauré y el Beau soir, de Debussy lo evidenciaron, llegando a otro seductor momento con la Habanera de Ravel. La pequeña obra de Cesar Frank podría caerse del programa y pocos la echarían en falta.

En la segunda parte, teñida de aires españoles, acompañaron a la ya comentada Sonata, varias cortas piezas de virtuosismo instrumental, tocadas con garbo y empeño pero que requieren de una profunda puesta a punto, para evitar desajustes y limitaciones en la afinación.

Agradó, pues, al público para quien los intérpretes brindaron tres bises de Albéniz y Turina consiguiendo sus buenos aplausos. Un recital vistoso que reclamó mejor presentación.

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