Suscríbete

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El ejemplo de Adrián Hinojosa

Sus ganas por curarse y su ilusión por el mundo del toro dejaron huella en la sociedad valenciana

El ejemplo de Adrián Hinojosa

Adrián Hinojosa soñó con ser torero. Un niño de ocho años que demostró una fortaleza propia de las grandes figuras de la historia de la tauromaquia. Un ejemplo de valentía y personalidad. Un nombre que saltó a la luz en la Feria de Julio de 2016 cuando el niño dio tres vueltas al ruedo en las corridas de toros de Victoriano del Río, Núñez del Cuvillo y Cuadri junto a David Mora, Roca Rey y Rafaelillo, respectivamente.

El pequeño Adrián, natural de Patraix pero afincado en Alzira, se aficionó al toreo a los tres años de la mano de su abuelo paterno, Daniel. El primer festejo al que asistió fue en la Feria de Fallas de 2013, un sábado 9 de marzo en el que Román toreó una novillada de Fuente Ymbro junto a Antonio Puerta, Juan Leal y Posada de Maravillas. En septiembre de 2015 llegó el miura más difícil de su vida tras diagnosticarle cáncer (Sarcoma de Ewing) y desde ese momento, el mundo del toro se volcó con él. Fue el estandarte del festival que acogió la plaza de toros de València el 8 de octubre de 2016 a beneficio de la Fundación de Oncohematología Infantil del hospital Niño Jesús de Madrid. Durante todo el festejo, el pequeño Adrián se sintió torero al lado de los siete diestros que participaron en el evento.

Rafaelillo prestó su sombrero cordobés en el patio de cuadrillas a Adrián y el pequeño abrió el paseíllo por delante de los diestros como ejemplo máximo de la torería presente. «A través de las redes sociales surgió la amistad con Adrián y Eduardo, su padre. Me sentí identificado con el motivo del festival porque perdí a mi hermano mayor en 2006 con esta enfermedad», afirmó Rafaelillo en un reportaje a Levante-EMV, uno de los impulsores del festejo benéfico junto a El Soro y Enrique Ponce. El brindis del murciano a Adrián el día del festival fue una declaración de intenciones: «Me siento orgulloso de ti, eres un ejemplo para la sociedad por todos los valores que has demostrado. Os quiero mucho, siempre voy a estar a vuestro lado». En la pasada feria de san Jaime, Rafaelillo regaló a Eduardo el mencionado sombrero cordobés que portó Adrián con su emotivo brindis.

Ginés Marín fue el triunfador del festival y sacó por la puerta grande al pequeño junto a sus compañeros de cartel: «El verdadero triunfador de la tarde fue Adrián. Merecía esa salida por la puerta grande a hombros de toreros que le admiramos», manifiesta el torero jerezano a este periódico. Después del evento benéfico, el objetivo de Adrián fue enfrentarse a una becerra porque «quería ser figura del toreo a toda costa», confiesa Eduardo Hinojosa. En diciembre de 2016 logró dar sus primeros muletazos a un animal bravo en la ganadería castellonense de Germán Vidal. El pequeño dejó claro que Roca Rey era la figura a la que le hubiera gustaría parecerse porque «le trasmitía mucho valor para seguir adelante», explica Eduardo.

Antes del paseíllo de la novillada del 9 d' octubre de 2017, Eduardo Hinojosa paseó por el ruedo valenciano una pancarta junto a amigos de su hijo con el lema: «Sólo muere aquel quien cae en el olvido» Adrián es un ángel imborrable y su lucha por curarse y su ilusión por ser torero dejaron huella en el mundo del toro. El legado del pequeño se cumplirá a final de año: un festival benéfico en València para luchar contra el cáncer infantil.

Compartir el artículo

stats