21 de mayo de 2018
21.05.2018
Reportaje

La Comunitat Valenciana, un bosque de festivales

Desde el nacimiento del FIB en 1995 Castelló, Alicante y València son un referente estatal en la celebración de macroeventos musicales durante el verano

21.05.2018 | 14:01
Medusa Festival, en Cullera, en la pasada edición

Bravo por la música

¿Es una buena noticia que la Comunitat Valenciana cuente con tantos festivales de música? ¿Podemos decir que la proliferación de macroeventos de este tipo son un síntoma de buena salud para la industria musical? Aunque siempre es mejor que haya festivales que que no los haya, ser categórico en este sentido es arriesgado. Los artistas siempre quieren tocar, es su trabajo, pero a veces tienen que aceptar conidiciones y cachés que, excepto los cabeza de cartel, no suelen compensar la escasa oferta de trabajo fuera del verano. Y aunque a los aficionados les encanta ver en directo a sus músicos preferidos, los festivales veraniegos suelen ofrecer actuaciones cortas y, por lo tanto, poco memorables. También hay que criticar la escasa presencia de mujeres en los carteles (algo que despertó multitud de críticas en las redes sociales al último SanSan) y, particularmente, de grupos y solistas valencianos (relegados las más de las veces a los peores horarios) en la mayoría de festivales que se celebran por aquí. Así pues, bravo por la música, que diría aquel, pero sigamos mejorando.

Igual que se suele decir que hace siglos una ardilla podía atravesar la península ibérica saltando de árbol en árbol, se podría decir que en la actualidad un aficionado (o no) a la música puede pasar el verano empalmando festivales de música sin salir de la Comunitat Valenciana. Este tipo de macroeventos veraniegos son uno de los grandes fenómenos culturales y sociales de las últimas décadas en el que, a nivel estatal, Valencia, Castelló y Alicante han alcanzado un protagonismo evidente. Hasta el punto de contar con las simpatías crecientes de las administraciones públicas, que han reconocido el poder rejuvenecedor -además de los ingresos económicos- que les aportan este tipo de espectáculos.

«Los festivales se han ido consolidando, nos han ido singularizando y hoy constituyen un elemento diferencial de la oferta turística y cultural de la Comunitat Valenciana», destacaba hace un año Francesc Colomer, secretario autonómico de Turismo e impulsor de «Mediterràneo Fest», la marca con la que la Generalitat quiere dar «mayor visibilidad y relevancia» a los festivales musicales valencianos.
Entre mayo y septiembre la Comunitat Valenciana acoge alrededor de una treintena de macroeventos musicales a los que asisten alrededor de un millón de personas. Los dos festivales de España con mayor número de asistentes -el Arenal Sound (300.000) y el Rototom (220.000)- están en la provincia de Castelló (Burriana y Benicàssim respectivamente). Y en esta lista de los diez eventos musicales más multitudinarios también encontramos otros dos festivales valencianos: el FIB de Benicàssim (177.000 asistentes a lo largo de cuatro días) y el Low de Benidorm (80.000 a lo largo de tres días).

A estos cabría añadir desde el pasado año el Medusa Festival, un certamen dedicado a la música electrónica que en 2017 batió su récord con la asistencia de 165.000 espectadores. Este último fue el pasado año, además, el que más recaudó en la provincia de Valencia: unos 22 millones de euros. El Low, por su parte, dejó un impacto en Benidorm de unos 14 millones de euros, la mayor parte de ellos en alquiler de habitaciones de hotel y apartamentos ya que el festival no dispone de camping.

De las tres provincias valencianas, Castelló es además pionera en el turismo de festivales, ya que desde 1995 acoge el FIB, el más veterano de los «macroeventos» indies y un ejemplo a seguir ­-bandas independientes extranjeras encabezando los carteles, artistas nacionales para completar y zona de acampada- para las decenas de festivales que han surgido a continuación, muchos de los cuales ya han desaparecido al no haber mostrado el instinto de supervivencia con el que sin duda cuenta el FIB.

Siguiendo el ejemplo del veterano festival, lo que se conoce -con todos los matices del mundo- como música «indie» sigue siendo la predominante en los eventos musicales veraniegos de la Comunitat Valenciana. Aún así, y tal como demuestran las cifras de asistencia anteriormente expuestas, otros estilos -la música electrónica, la urbana o el reggae y sus derivados- se van asentando y atrayendo a una cantidad de público cada vez mayor y más joven.

Aunque es en verano donde se concentra la mayor parte de la treintena de festivales que se celebran en València, Castelló y Alicante, algunos importantes ya los tenemos que borrar de la agenda como el heterogéneo SanSan Festival, que se celebró en abril por primera vez en Benicàssim tras los problemas surgidos en anteriores ediciones en Gandia; o el muy rockero Montgorock de Xàbia, que tuvo lugar la pasada semana. Y este mismo fin de semana Montanejos acogerá el Días de Campo, mientras que el Horta Nord Folk concluye hoy en Rocafort con un concierto de Elemotho y Alex Rocks en los jardines de la Casa de la Cultura. También hoy tiene lugar en Xàtiva el segundo de los conciertos del MiL de Xàtiva (que continua hasta el 9 de junio) con Alidé Sans y Pau Alabajos.

Ya el próximo fin de semana el foco se traslada a Alicante, con la celebración del Spring Festival, con Los Planetas e Izal como cabezas de cartel. El mes de junio se abre con el Festival Internacional de Percusión, Percumon, en Sagunt (del 1 al 3 de junio) y con el Love the 90´s de València (2 de junio) que ya ha agotado las entradas para llenar de música dance peterpanesca la Ciutat de les Arts i les Ciències. Este será también el escenario del Festival de Les Arts, un certamen que celebra este año su cuarta edición después de haber reunido a unos 45.000 asistentes en su edición de 2017.

El último fin de semana del mes la Marina de València acogerá el 4ever Music Festival un nuevo festival que echa mano de la nostalgia por la música de los 80 para atraer a un tipo de público poco habitual en este tipo de espectáculos. El fin de semana siguiente, en el mismo lugar pero bajo un concepto totalmente distinto, se celebrarán dos festivales en uno: el Marenostrum y el Valencia Music Xperience.
Julio es sin duda el mes de los festivales: Sagunt acoge el Music Port Fest (6 y 7), Gandia el Pirata Rock (19 al 21), Benicàssim el FIB, la Marina de València de nuevo el A Fuego (20), Tavernes Blanques el Iboga (del 25 al 29), Benidorm el Low (del 27 al 29) y Burriana el Arenal Sound, que dará comienzo el 31 de julio y no terminará hasta el 5 de agosto.

En este mes se celebran también el Leyendas del Rock de Villena (del 8 al 11), el Medusa de Cullera (del 8 al 13), el Rototom de Benicàssim (del 16 al 22), el Rabolagartija de Villena (del 16 al 18) y el Mediterránea de Tavernes (del 23 al 25 de agosto), además de infinidad de pequeños festivales en otra tanta infinidad de fiestas mayores y patronales valencianas.

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