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Fran Perea: "El mayor riesgo de un creador es acomodarse"

Acaba de lanzar "Viaja la palabra", un álbum "introspectivo" con influencia del folk americano - El 2 de octubre saldrá a la venta un libro homónimo sobre el proceso de creación del disco y reflexiones del artista

Fran Perea: "El mayor riesgo de un creador es acomodarse"

Han pasado 8 años desde su último disco, «Viejos conocidos».

Sí. Viaja la palabra, lo he cocinado a fuego lento. Ha sido elaborado durante cinco años con mucho mimo. Las letras tienen todo el protagonismo, mientras que los instrumentos son el acompañamiento, sin molestar, sin eclipsar a las palabras. Sigo muchos cantautores españoles, como Jorge Drexler, Pedro Guerra, Sabina o Rozalén, y eso se nota en el disco, pero también se percibe mi gusto por el folk americano. Cuando escuchas a James Taylor, a él solo con su guitarra, parece que le acompañe una orquesta entera. Me fascina lo que se puede conseguir con la guitarra y una canción.

¿Tenía una espinita clavada con la música?

En realidad, la música nunca ha desaparecido de mi vida. Lo que sí quería conseguir en particular era recuperar mi tesitura natural, que es más grave de la que había mostrado hace algunos años. Parece que siempre se tiene que cantar «hacia arriba» y no es así. Ahora me siento más cómodo con mi voz. Escuchar a cantantes como Leonard Cohen me ha ayudado a entender mejor mi registro.

En una entrevista reciente asegura que el disco es una reflexión, donde hace balance.

Sí, Viaja la palabra tiene mucha introspección personal. Estoy a punto de cumplir 40 años y quería descubrir que es lo que ocurre dentro de mí. Mi intención era poner palabras a sentimientos que tenía por ahí y no les hacía caso. Es un ejercicio de honestidad y de estilo. Eso también queda plasmado en el libro, también llamado Viaja la palabra, donde describo el proceso de creación del álbum y algunas reflexiones mías.

Es productor, empresario, director teatral, actor... ¿Por qué ha escogido la música para hacer ese proceso introspectivo?

La música tiene una enorme capacidad para definir sentimientos, es el vehículo más adecuado, ya que en el teatro premia la narrativa.

Va a regresar a países como Serbia, donde es muy conocido.

Sí, estuve el pasado mes de mayo de la mano del Instituto Cervantes, y quiero volver para presentar el disco. También me gustaría ir a Macedonia o Finlandia, donde el español es un idioma muy popular. Son las cosas de la vida. La serie de «Los Serrano» se emitió allí y fue un éxito. Mucha gente empezó a aprender español gracias a las canciones de la serie.

¿Alguna vez ha lamentado que la gente lo asocie todavía a la serie después de tanto tiempo?

Ha habido épocas en las que he estado muy arisco en relación a eso, pero me he reconciliado bastante con ese tema. Si lo piensas, el hecho de que yo continúe ahora aquí es gracias en parte a la serie. Hay que ver el lado positivo de las cosas. «Los Serrano» lo veían 9 millones de personas, el 40 % del público. Es una cifra impensable para la televisión de ahora.

¿Tiene algún proyecto televisivo sobre la mesa?

Hay alguna cosa, pero lo cierto es que corté todo este año para dedicarme al disco. De todas maneras, he preferido dedicarme más al teatro. La televisión está muy bien pero hay que saber administrarla con cuidado, sobre todo cuando vives experiencias tan fuertes como las que yo viví.

Se refiere al fenómeno fan.

Sí.

¿Le gustaría vivir de nuevo un boom como aquel?

No creo que pueda volver a vivir algo así. Tengo casi 40 años, no puedo ser el centro de un fenómeno fan adolescente (ríe). Si volviera a pasar lo haría con conocimiento de causa, porque tengo las herramientas para evitar riesgos.

¿Se refiere al riesgo de poner en juego la intimidad de su vida personal?

No, sino a que se te vaya la pinza, que te creas que todo el monte es orégano, que pienses que va a durar eternamente... Desde mi punto de vista, el mayor riesgo de un creador es acomodarse.

Usted apostó por reinventarse.

Sí, dejé «Los Serrano» tres años después de entrar. Era muy joven y no quería acomodarme. Lo que tenía que hacer en ese momento era echar a volar. De mi profesión me gusta el cambio. Es lo que me alimenta. En este mundo puedes hacer una obra de teatro, un papel en televisión, una película y un disco. Para mí, eso es ser un creador.

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