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Diez años sin Christian Romero, el reportero de la violenta 'vida loca'

Un 2 de septiembre de 2009 el realizador alicantino fue asesinado tras grabar la vida de las maras salvadoreñas

Diez años sin Christian Romero, el reportero de la violenta 'vida loca'

Diez años sin Christian Romero, el reportero de la violenta 'vida loca'

La Vida Loca radiografía los códigos de tatuajes, drogas y virulencia de las maras salvadoreñas, los grupos de jóvenes de hogares pobres y desestructurados que, sumidos en luchas encarnizadas, siembran el terror. El documental cosechó numerosos elogios de crítica y público, sobre todo en escaparates internacionales como el festival de San Sebastián ante un retrato con imágenes íntimas, familiares, crueles y tiernas, entre la delincuencia, la cárcel y, también, la esperanza.

El reportero Christian Poveda, nacido en Francia pero de origen valenciano, experto en situaciones extremas, comprometido y riguroso en el ejercicio de la profesión periodística, se ganó la confianza de las maras y convivió durante meses con ellas. De ahí el resultado excepcional de un documental que aprisiona, desde la cercanía, desde el testimonio en primera persona, la virulencia que carcome un país con crímenes y venganzas.

Pero no todos quedaron satisfechos. Las maras no vieron con buenos ojos su identificación como víctimas del sistema, recriminando además al fotoperiodista que se estuviera beneficiando de ellos a sus espaldas. Poveda, de 53 años, corresponsal en guerras en Irán, Irak y Líbano, optó por atajar los comentarios entrevistándose personalmente con las pandillas. Fue entonces un 2 de septiembre del 2009, hace ahora 10 años, cuando fue asesinado a tiros en el puente de Las Cañas, en el poblado de El Rosario al norte de El Salvador.

«Fue a verles, a negarlo, a defender también lo suyo, porque era muy cuidadoso con los derechos de autor. Y a pedir que dejaran a un fotógrafo francés de Elle que retratara a las chicas de la mara», indicó su amigo Egar Romero a El País.

Rápidamente se produjeron las primeras detenciones que desembocaron en un largo proceso de investigación que culminó con la condena firme a 10 pandilleros y un expolicía por el asesinato. Unos por informantes, y otros por autores y ejecutores.

La noticia tuvo un gran impacto. Instituciones y gobiernos (de El Salvador, España y Francia) se volcaron para la repatriación y atenciones a la familia, residente en Alicante. Reporteros sin Fronteras destacó su compromiso profesional, su impecable labor sin ideas preconcebidas a la hora de abordarlas independiente del conflicto y las partes enfrentadas. También la UNESCO reconoció la realidad social que encerró en sus trabajos. Incluso el prestigioso World Press Photo le rindió un homenaje en el 2019.

Christian Poveda, hijo de exiliados españoles, nacido en Argel, que vivió en París, que vivió con pasión su compromiso con los más desfavorecidos, tuvo una última misa en la concatedral de San Nicolás en Alicante. Allí, junto a la primera cámara profesional que utilizó, su padre señaló: «Le han quitado la vida, pero su obra y los objetivos que él perseguía seguirán vivos».

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