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'L'Electe', o lo que el Molt Honorable esconde tras un tic

Josep Manel Casany y Alfred Picó protagonizan en el Talia una comedia, con contexto valenciano, sobre «lo que mueve a una persona a querer ser presidente»

'L'Electe', o lo que el Molt Honorable esconde tras un tic

Un político acaba de ser elegido presidente de la Generalitat. En su despacho, horas antes de su investidura, le sobreviene un tic, un tembleque, unos picores en la nariz que le deforman la cara y le condenan al ridículo y la mofa en el que ha de ser el momento más trascendente de su vida. Así que recurre a un psiquiatra que tiene media hora para remediar el asunto a base de terapia de choque, hurgando en su infancia y en sus debilidades, quitándole capas al personaje público hasta hallar los motivos de la salvaje desazón que se revela a través del «Molt Honorable» apéndice nasal.

El Teatre Talia estrena hoy L'Electe, una comedia escrita por el autor y actor catalán Ramon Madaula y que ha sido adaptada al «contexto valenciano» por el también autor y actor Juli Disla en una producción de Horta Teatre dirigida por Carles Sanjaime. Josep Manel Casany, en el papel de President electo, y Alfred Picó, como su psiquiatra, protagonizarán hasta el 22 de septiembre este duelo teatral que ha sido galardonada como «Millor Espectacle» en la Mostra d'Alcoi 2019.

A la presentación ayer de la obra ante los medios no acudió su autor aunque sí participó mediante una grabación en vídeo. Madaula -que en la representación original, que llevó al Teatre Principal de València en 2017, se reservó el papel de psiquiatra-, asegura en el vídeo que la de Horta Teatre es una «versión mejorada» de su obra y que el que compone Casany es «el mejor presidente electo que he visto». L'Electe, explica también el actor catalán, «es la historia sobre qué mueve a alguien a ser presidente de su país, porque yo creo que si eres una persona mínimamente equilibrada no quieres ser presidente de nada. Cualquier persona que quiere ser presidente tiene un punto de trastorno».

Madaula escribió el texto en 2015, una época, señala en la grabación, «en la que no teníamos a gente como Trump o Bolsonaro, por lo que ahora pienso que podría ser aún más caustico y que puede ser que me haya quedado en la anécdota». «Pero lo que está alrededor de la propuesta base es anecdótico -añadió ya en directo Alfred Picó-. Lo más importante de la obra no es el contexto político sino lo que mueve a una persona para querer ser presidente».

El contexto no es lo más importante, aunque es cierto que en su adaptación Juli Disla ha querido transformar al «electe» original catalán (que Madaula presenta como President de la República Catalana) en un «electe» valenciano que va desnudándose (psicológicamente) bajo la representación del brazo real de las ciudades y villas valencianas que Vicent Mestre pintó en 1592 para la Sala Nova del Palau de la Generalitat.

«El espectador tiene que identificarse y aquí los políticos y las instituciones son diferentes a las de Cataluña -explicó Isla-. Por eso optamos por adaptarla a nuestra realidad y hacer desaparecer el componente nacionalista porque no es tan importante y relevante en Valencia». «Se habla de cosas concretas de la Comunitat Valenciana porque pensamos que ya va siendo hora de que creemos personajes con capacidad para ser reconocidos por sí mismos, hemos de empezar a acostumbrarnos a ver cosas locales con dimensiones universales», indicó Carles Sanjaime.

«Hacer de President tiene un punto de morbo -aceptó Casany-. Yo no hago de Puig, ni de Zaplana, ni de Camps, pero puede ser que tenga pinceladas de todos ellos e incluso de otros que no lo son». «Pero en esta obra no hablamos de política sino de lo que hay debajo del político. El psiquiatra le va quitando capas al presidente porque la función de la obra es hablar de sus carencias y sus miedos, sobre todo el miedo de que dejen de quererle», añadió.

Pese a las adaptaciones a lo valenciano, pese a las referencias a personajes reales de nuestra actualidad, pese a la llamada de teléfono de un importante empresario de la alimentación, pese a la pintura de Vicent Mestre, Picó -que además de protagonista, es productor ejecutivo de la obra-, insistió en que lo importante de L'Electe no es el envoltorio político sino el fondo humano. «Se puede trasladar a cualquier persona que ha llegado a un momento crucial en su vida -subrayó-. Tiene delante aquello por lo que siempre ha luchado y no puede seguir con ello, a pesar de que no hay nada externo que se lo impida, y tiene poco tiempo para solucionarlo».

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