18 de julio de 2020
18.07.2020
Levante-emv

En la cabeza de Angelica Zollo

«Trauma es una máquina del tiempo» es el primer largo de la cineasta como guionista y directora

17.07.2020 | 21:01
En la cabeza de Angelica Zollo

Angelica creció entre sets de películas y bambalinas. Su madre es la legendaria productora Barbara Broccolli y su padre el también productor y director teatral Frederick Zollo. Angelica Zollo es escritora, productora, directora y músico

El sol brilla a través de dos ventanas altas en una sala de estar en Nueva York. A través de una de ella se ven los árboles de la Gran Manzana. Delante de la cámara está Angelica Zollo, que tímidamente me pregunta si me importa que beba café. Decir que Angelica creció entre sets de películas y bambalinas es una obviedad. Su madre es la legendaria productora Barbara Broccolli («Podría hablar durante horas sobre mi madre. La admiro tanto a ella y su trabajo») y su padre el también productor y director teatral Frederick Zollo («Es la persona más inteligente que conozco»). Por ella misma, Angelica Zollo es escritora, productora, directora y músico. Creció en Londres y se graduó en The Gallatin School of Individualized Study, en Nueva York. Una escuela donde sólo el 16% de los 79.462 solicitantes son aceptados. Después de haber dirigido un videoclip musical («Siempre estoy dispuesta a hacer lo que sea cuando se trata de música. Me encanta la música»), en 2018 ganó el premio a Mejor Director en el Festival de Arte de Brooklyn y el de Mejor Largometraje Independiente en el Festival de Cine de Taormina, Italia.

Trauma es una máquina del tiempo, es el primer largometraje de Zollo como guionista y directora, se estrenó en 2018 y se distribuyó a través de Vertical Entertainment. Los Angeles Times describió la película como «una pieza valientemente personal y experimental, aprovechando un estado emocional crudo que a menudo no se muestra en la pantalla con tanta profundidad e inteligencia». Se trata de una representación hermosa y poderosa de un cuerpo roto en el que Augie Duke interpreta a Helen, una mujer que experimenta una montaña rusa emocional antes, durante y después de ser violada por alguien muy cercano a ella. Durante una llamada de FaceTime, Zollo explica que «el 80% de las violaciones ocurren por personas cercanas a la víctima, ya sea por un miembro de la familia, su pareja o un amigo. Quería escribir sobre esta traición». La falta de convencionalismo de la película se ve de inmediato por las decisiones estéticas de Zollo: «Creo que el blanco y negro ofrece mucho. Puedes jugar con texturas, contrastes, luces y cosas diferentes. Pero también, porque creo que así era como todo estaba en la cabeza de Helen». Esto también incluye el antiguo ratio cuadrado.

Inicialmente, la violación en sí no se ve; sólo se escucha mientras la pantalla está completamente negra, lo que me pareció impactante. «Pasé mucho tiempo pensando en eso. Muchas de las cosas en las que he visto violaciones se muestran de una manera muy glamorosa –y no es as como suceden– o súper gráficas. Quería que la gente se sintiera incómoda y estaba buscando una manera de hacerlo, así que pensé que el sonido con una pantalla negra ayudaría y lo haría muy visceral. Luego lo probé con mi editor, el increíble Tom Vogt, y funcionó», dice Zollo. La historia se desarrolla a través de flashbacks y la trama no lineal progresa a través de la memoria del protagonista. Como audiencia, primero vemos a Helen en la cima de su depresión y, hacia el final de la película, observamos la experiencia traumática en sí. Esta es una forma poco ortodoxa de dar forma a la narrativa, pero hace que la brutalidad del evento sea aún más impactante. Le pregunto a Zollo cómo comenzó a escribir el guión de la película: «Para ser completamente sincera, tuve una experiencia similar con alguien muy cercano a mí. Era algo que estaba en mi mente. Y fue interesante porque filmamos esta película antes del #MeToo y la gente me decía que era genial porque la película se estrenó cuando el #MeToo. Me preguntaron cómo lo sabía. Y yo pensaba '¿saber qué? esto ha estado sucediendo durante siglos y desafortunadamente no he conocido a una mujer que no haya tenido algún tipo de experiencia así', así que quería hacer esto por ellas y, egoístamente, también fue muy terapéutico para mí». Y agrega: «La filmación fue surrealista. Algunos días me escondía porque no quería llorar en el set de rodaje», dice con una sonrisa temerosa. «Cuando sucede algo como esto, no tienes una hoja de ruta y sólo intentas sobrevivir. Especialmente si es alguien cercano a ti porque entonces, de repente, se han ido. Y todo en lo que puedes pensar es en las cosas buenas, lo divertidos que fueron, lo agradables que eran, todos los lugares a los que fuisteis juntos y no estás seguro de si está bien. ¿Puedo extrañarlos después de lo que han hecho? Entonces empiezas a beber, por ejemplo, para distraerte y hacerte olvidar. Y luego viene la autolesión y sólo lo haces por el simple hecho de tener el control, es un grito de ayuda».

Así como los sonidos son cruciales, también lo es la música. Dice Angelica que «sabía que las canciones eran muy importantes para el tono de la película. Y también para ponernos en el estado mental de Helen, y por la nostalgia ya que está encallada en esta máquina del tiempo para un mejor retorno». La canción final , In My Head, fue escrita y cantada por Zollo. Y All I Desire, de Rosa Pullman, se repite en varias ocasiones a lo largo de los ochenta minutos de cinta porque «también está atrapada en su propia rutina, todos los días son iguales, retrocediendo en el tiempo». El casting es sencillamente espectacular. Le digo a Zollo que su película es una cinta que defiende a las mujeres, que es una película de mujeres fuertes. Ella se ríe cautelosamente diciendo que sí. La interpretación de Augie Duke es algo de otro mundo. Helen sufre mucho mientras está sola en su apartamento de Nueva York: ahoga sus penas en alcohol, se ducha en ropa interior («no porque no quisiera grabar desnuda, pero porque quería mostrar que Helen se siente mal con su propio cuerpo, se siente violada», aclara Zollo), se corta el pelo y baila frente a un espejo mientras fuma. Ignora las llamadas de su madre. Hace fotografías de su cuerpo que son claramente mostradas en pantalla y, finalmente, no puede resistir la tentación de autolesionarse. Duke hace que el público se crea todo eso por su naturalidad y realidad. «Ella es simplemente espectacular, ¡por lo que la hice pasar!», comenta la joven directora.

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