Max Brooks solo sabe escribir de aquello que le fascina y, sobre todo, le aterroriza. Hace unos años fueron los zombis: el manual Zombi: Guía de supervivencia: Protección completa contra los muertos vivientes (2003) y su continuación, Guerra mundial Z (2006), historia oral de una ficticia batalla global contra los no muertos. A partir de este último se hizo una famosa película que, según Brooks, solo tiene en común con su obra? el título.

En su nuevo libro, Involución (Reservoir Books), el hijo de Mel Brooks y Anne Bancroft se acerca a otro de sus monstruos favoritos: el sasquatch o Bigfoot, gran criatura bípeda similar al simio que, según las leyendas de los nativos americanos, acecha en los bosques.

La fiebre de los 70

«A finales de los 70, principios de los 80, había una gran fiebre con los sasquatches en Estados Unidos», cuenta Brooks a la prensa a través de Zoom. El escritor, de 48 años, recuerda cómo le impactó una escena del presunto documental de 1975 The mysterious monsters, narrado por Peter Graves, en el que un sasquatch rompía una ventana y trataba de atrapar a una mujer que estaba viendo la tele en casa de noche. «Vi esa escena mientras veía la tele en casa de noche. ¡Y al lado de una ventana! Cuando la ranger Josephine Schell menciona esa escena y otras películas de sasquatches en mi libro, soy yo quien habla a través de ella».

Schell es uno de los personajes entrevistados en Involución, otro libro de Brooks basado en documentación relativamente ficcional. La principal materia prima son los diarios de Kate Holland, quien se mudó con su marido, el deprimido Dan, a una lujosa comunidad ecológica, Greenloop, donde ella y su reducido grupo de vecinos acabó sufriendo el aislamiento más severo tras la erupción del volcán Rainier. Pero el confinamiento no es su peor problema. Al fin y al cabo, Involución se subtitula Un testimonio de primera mano de la Masacre Sasquatch del Rainier.

Bajo su apariencia de divertimento, los libros de Brooks son ensayos útiles para nuestra continuidad como especie. «Escribo mucho sobre supervivencia, ya sea de individuos, países o, en el caso de este libro, una comunidad. El tema esencial siempre es el mismo: la cooperación. Ante una crisis, debemos trabajar juntos. Así es como nuestra especie ha ascendido hasta la cima de la evolución. Hemos cooperado; hemos inventado el lenguaje; hemos explorado la empatía para entendernos unos a otros». Sobre la crisis del coronavirus, opina que la superaremos. (Uf, suspiro de tranquilidad). «No es el apocalipsis. Pero el mundo que crearemos tras derrotar a este virus será muy diferente».

Si sus libros son, además de entretenidos, útiles, es porque para escribirlos Brooks se convierte durante un largo tiempo en estudiante. «Para este, me pasé años estudiando a los sasquatches. Fui a dos escuelas: la de la leyenda y la de los simios reales. Porque si el Bigfoot fuera real, no sería una criatura mágica, sino una especie de gran simio, como el gorila, el orangután o el chimpancé. Estudié cómo comen, cómo viven, cómo se reproducen?». Y cómo matan. «Todo lo que cuento en el libro se puede comprobar en algún documental. Tendrían que ver lo que hacen los chimpancés a los colobos en África».