El director de la Institució Alfons el Magnàmim (IAM), Vicent Flor, se defendió de las acusaciones de censurar el prólogo del libro de Javier Paniagua en el Consejo de Administración de la entidad de la Diputación de València celebrado el pasado 31 de julio.

«En el mes de julio -comienza el punto 10 del informe titulado «Compromís del Magnànim amb la llibertat d’expressió i amb diàleg i el respecte a les persones i institucions»-, hemos asistido a una información inexacta que ha conducido a ensuciar el nombre del Magnànim y de su director en una acusación falsa». Flor califica la polémica de «calumniosa», a la que según su opinión «han contribuido lamentablemente un miembro del Consejo de Administración y un partido político de la Diputació de València sin que en ningún caso se pusieran en contacto conmigo ni con el Magnànim para pedir información o explicación de los hechos».

Tras una relación cronológica de fechas, correos y conversaciones entre él y Paniagua entra a valorar los hechos. Flor explica que aceptó publicar el libro «con el objetivo de evitar problemas jurídicos a la Diputación», y que se firmó el contrato «antes de conocer el contenido exacto del libro, y cuando tuvimos firmada la renuncia de Paniagua a emprender acciones judiciales contra el Magnànim».

Sobre el polémico prólogo asegura que «propiamente no era un prólogo ni una introducción del libro, que era un estudio del periodo de gobierno del PSPV-PSOE en la preautonomía y en la Generalitat, entre 1979 y 1995». En su opinión «se habla de otras cosas, muchas de naturaleza personal, referida a amigos y a enemigos».

Ruiz y Felip

Añade que «en el prólogo se explicitaban acusaciones personales graves sin pruebas», y cita: «la asignación presuntamente irregular de una plaza de catedrático de la Universitat de València en la que implicaría a diversos profesores, alguno de los cuales tuvo grandes responsabilidades en la gestión de esta Universitat o el que un cargo importante de la Generalitat durante el gobierno del PP trabajará para los servicios secretos españoles».

Flor se refiere sin citarlos, al exrector Pedro Ruiz y a Josep Maria Felip, como conocen los lectores de Levante-EMV, que publicó en su edición digital la introducción del libro que Paniagua que retiró del Magnàmim. «Estas acusaciones podrían tener consecuencias negativas de diversos tipos (jurídicos, y de imagen, entre otros) para el autor y para la editorial (y yo tengo la obligación de velar por los intereses de la editorial).

El responsable del Magnànim cuenta que en su papel de editor intentó que Paniagua cambiará o suavizará la introducción del libro, pero se encontró con un ultimátum de un mes. «Javier Paniagua, igual sin conocer con detalle los procesos editoriales (aún más, durante una pandemia universal), se ha permitido dar ultimátumes de solo un mes a esta editorial para avaluar con detalle un libre».

«Un mes no es tiempo suficiente, sobre todo cuando es una editorial que publica decenas de libros cada año», justifica Flor. Eso le lleva a concluir que «Javier Paniagua ha querido crear un lío con unos intereses particulares que no calificaré pero que no son difíciles de deducir».

«No puedo aceptar que se confunda interesadamente criterio editorial con una limitación de libertad de expresión», sostiene Flor, que finaliza su informe de gestión en el Magnàmim con: «sé que no es frecuente, pero me gustaría, después de todas estas informaciones, recibir disculpas de quién ha levantado acusaciones duras e injustas».

Bellveser desautoriza a Flor y pide el arbitraje de Gaspar

Lejos de las disculpas esperadas, a Vicent Flor se le abierto otro frente. Su antecesor en el cargo, Ricardo Bellveser ha dirigido una carta al presidente de la Diputación, Antoni Gaspar, donde muestra su malestar por el informe de Flor en el Consejo de Administración del Magnànim. Bellveser afirma que Flor «incluye en su defensa datos sobre mi periodo como director de la IAM, que atentan contra el rigor universitario, la cortesía institucional y el saber estar democrático». «En el informe del director de la IAM se vierten una serie de afirmaciones contrarias al compromiso con el dialogo, el respeto a las personas y el respeto a las instituciones, y se llega a atentados contra el rigor». Porque según Bellveser «el informe habla de contratos sin soporte documental». Solicita a Gaspar que su escrito «sea leído en el próximo Consejo de Administración y se añada como anexo al acta del 31 de julio de 2020».