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Documental

"Immigration Nation", la serie que Trump no quiso estrenar

"Hay una percepción que el Control de Aduanas solo trabaja en la frontera sur y pasan muchas cosas en Nueva York, Texas o Florida"

Fotograma cedido por Netflix del documental «Inmigration Nation».

Fotograma cedido por Netflix del documental «Inmigration Nation».

«No les gustó lo que se veía», afirman los directores de «Inmigration Nation», la serie documental que algunos apuntan como uno de los estrenos que más dará que hablar en un año especialmente convulso en la política estadounidense. A través de 6 episodios, la producción muestra la maquinaria del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE según sus siglas en inglés), el organismo encargado de hacer cumplir las leyes de inmigración de Estados Unidos.

«Hay 20.000 agentes, algunos son buenos y otros no. Tienen que hacer un trabajo difícil y la administración ha calentando mucho el ambiente», razona Shaul Schwarz. Él y su compañera Clusiau han podido estrenar el resultado de tres años de trabajo después de una batalla legal y gracias a un contrato que protegía la libertad de prensa.

La serie arranca con una detención en una casa de Nueva York. ¿Cómo es estar presente en ese momento y no poder mediar en nada?

Schwarz: Es duro, es una posición difícil. Cuando trabajas así quieres grabarlo todo. Teníamos que explicar que somos periodistas independientes, que no teníamos nada que ver. A veces estaba delante de una puerta, con la cámara, pensando «oh, no abras», aunque sabía que los agentes tenían que hacer su trabajo y yo podría grabar algo impactante... pero no es fácil.

¿Cómo comenzó la grabación?

Clusiau: Todo empezó porque él (Schwarz) tenía buena relación con un relaciones públicas de Inmigración pero bajo la administración de Obama no estaban interesados en documentarlo. Luego Trump salió elegido y supimos que su mandato y la política migratoria darían forma al país, ellos también querían mostrar su trabajo y les interesó. Hay una percepción de que ICE solo trabaja en la frontera sur de EE.UU. y no, para nada, pasan muchas cosas que documentamos en sitios como Nueva York, Texas o Florida.

Una de las cosas más impactantes del documental es el lenguaje que se escucha, parece un videojuego. Es imposible no pensar en Hannah Arendt y la «banalidad del mal»...

Clusiau: Cuando las normas llegan desde arriba, normalmente gotean a los agentes individuales. Recuerdo hablar con ellos horas y a veces llegaba ese punto en el que dicen «solamente estoy haciendo mi trabajo», y parecía una barrera que no podíamos cruzar. Algunas personas están de acuerdo en ser más duros, otras lo cuestionan más. Está claro que es una posición muy difícil.

Schwarz: Estoy de acuerdo con esa pregunta. Utilizan un término que dice «número de alien», como si fuera sobre un hombre verde del espacio. Hay algunos agentes que tienen un conocimiento claro de lo que es la inmigración pero a veces para ellos esas personas se vuelven un numero. Puede pasar porque cuando haces eso día tras día, te haces inmune, te distancias porque no es cómodo pensarlo. Pero detrás de cada número hay una vida entera, una familia, un hijo. A veces la gente no ve el costo humano de una deportación.

Muchos agentes entrevistados hablan del cambio que supusieron en su trabajo las nuevas directrices de Trump.

Schwarz: Políticamente es una pregunta para la administración de Trump, pero hay quien lo ve como un ticket ganador porque en esa conversación se cuelan comentarios racistas que olvidan la historia de este país. Olvida que en Estados Unidos si no eres un indígena nativo... todos somos inmigrantes aquí. Pero el discurso de «América primero» o «los inmigrantes quitan el trabajo» ha calado. Es inocente pensar que un país no necesita inmigración. Por supuesto que necesita que se haga correctamente, pero hay gente que según su procedencia no tiene ninguna manera de hacerlo legalmente y eso rompe el sistema.

Llega un momento en el que tienen el trabajo finalizado y la Administración quiere editarlo y que no se publique hasta después de las elecciones. ¿Cómo fue esa batalla legal?

Clusiau: Fue un reto. Cuando ellos revisaron lo que grabamos y no les gustaba lo que se veía. Pero teníamos los recursos para sacar el documental.

Schwarz: Hicimos la película que siempre quisimos hacer. Los cambios solo fueron de ciertos permisos legales. El problema es que después de verlo quisieron cambiar todas las reglas del juego. Luchamos mucho porque cuando veían que no alterábamos nada, lo retrasaban. Si tenían cinco días para revisarlo, tardaban más y llegó un punto en el que dijeron «oye, lo ibais a estrenar en noviembre», algo completamente falso. Nunca dijeron la palabra elección pero era muy claro el uso de los tiempos.

En ese momento, Schwarz mira su teléfono y recibe un mensaje de felicitación de un agente de ICE «orgulloso de lo que se muestra».

Al menos aún se puede mostrar con libertad. ¿Creen que el documental cambiará la forma de pensar, para bien y mal, de todo esto en algunas personas?

Clusiau: Gran pregunta, no lo sé. Espero que la audiencia lo vea con la mente abierta porque es un tema tan divisivo que es difícil tener conversaciones porque todo el mundo criminaliza al otro. Espero que la gente tenga nociones de lo que es la inmigración.

Schwarz: Es nuestro objetivo, está claro que enfadará a algunas personas, pero el enfado es una herramienta. Si no te importa algo? no haces nada en un asunto que destroza vidas.

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