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Entrevista

Ainhoa Arteta: "Turismo debería gestionar la cultura para explotar su rentabilidad económica"

"A veces, cuando se ofrece gratis el trabajo artístico, se devalúa, y la gente piensa que todo debería ser gratis", señala la soprano

La soprano Ainhoa Arteta, en una foto de archivo.

La soprano Ainhoa Arteta, en una foto de archivo.

¿Cómo le han afectado los meses de confinamiento y ahora la «nueva normalidad»?

Mi caso es el de todos los artistas: nos quedamos sin trabajo, se paró todo. Me tuve que reinventar y me puse a cocinar, por lo menos para ganar algo de dinero. He hecho el programa de «Masterchef» que saldrá ahora, en septiembre, y que, en otras circunstancias, me habría sido imposible. Ya que no ingresé dinero cantando ópera, al menos tuve la suerte de poder participar en ese programa. Todo lo que hicimos los artistas líricos durante los meses que estuvimos confinados fue gratuito. Era todo por colaborar y por seguir estando activos para el público. El problema es que, a veces, cuando se ofrece gratis el trabajo artístico, se devalúa, y la gente piensa que todo debería ser gratis; yo no tendría ningún problema en ofrecer mis conciertos gratis si las instituciones sufragaran el gasto del artista, porque nosotros vivimos de esto.

¿Se ha sentido apoyada por las instituciones?

No, pero además algunas declaraciones del ministro de Cultura fueron muy desafortunadas. En parte por ese desamparo cuando surgió del Sindicato de Artistas Líricos de España para defender nuestros derechos, y ya advierto que no tiene connotaciones políticas. Nosotros somos gente que trabajamos por temporadas: igual tienes un trabajo hoy y luego no vuelves a trabajar en seis meses.

En ese sentido, yo soy muy afortunada porque tengo proyectos continuamente, pero muchos colegas que están empezando dependen de trabajos esporádicos y ellos sí que están desamparados y desprotegidos. España necesita concienciarse como hacen otros países como Francia o Alemania para proteger la cultura, algo que no se entiende porque si algo tiene España es patrimonio histórico y cultural.

¿Qué soluciones aportaría usted contra esta falta de conciencia en materia cultural?

No se puede ignorar el peso de la cultura en materia económica, y en ese sentido parece que el Ministerio de Cultura y Deporte hace un reparto muy poco equitativo y como en su opinión deben ver mayor rentabilidad a lo deportivo, se centran más en este aspecto y se equivocan. Además, ¿qué tiene que ver la cultura con el deporte? Para mí, la cultura debería ir unida al Ministerio de Turismo, para poder explotar de verdad su rentabilidad económica, por la enorme riqueza patrimonial que existe en todo el territorio, por la amplia red de auditorios y teatros que suman más de 135, también hay que sumar la red de comunicaciones, la gastronomía y el clima.

Con todo eso creo que se puede apostar por un turismo de calidad, que deja dinero en hoteles, restaurantes y con el que se beneficiarían todos los sectores. Aquí se hace turismo en otros términos y creo que el turismo cultural es una oportunidad que España no debería dejar escapar como lo está haciendo, porque tenemos potencial.

Hablemos sobre el concierto del Auditorio. ¿Qué está encontrando en su vuelta a los escenarios?

Me propusieron desde Oviedo hacer un programa de concierto con romanzas de zarzuela. Lo que yo he cantado mayormente ha sido ópera, zarzuela mucho menos y, sin embargo, me apasiona. Se nota en el ambiente que la gente quiere escuchar música en directo y retomar la actividad cultural que teníamos antes del confinamiento. He vuelto a los escenarios con muchas ganas porque me he dado cuenta de lo pobres que podemos llegar a ser cuando nos quitan la cultura.

Por otro lado, veo un poco ilógico todo el asunto de la reducción de aforos en los teatros cuando en los aviones, metros o autobuses no se guarda ninguna distancia. Por supuesto, las normas las cumpliremos, pero creo que deberían ser las mismas para todos. Las exigencias que se están pidiendo a los teatros y festivales son muy superiores a lo que ocurre en otros sectores, y las cantidades de dinero que se han tenido que gastar son ingentes. Además, a la hora de programar, si el teatro no está lleno no cubres los gastos. Si realmente las medidas de reducción son efectivas que las apliquen en todos lados, y si no lo son, que reconsideren las medidas tomadas para las salas de conciertos.

Lo único bueno de toda esta situación quizá sea que se incentivará la contratación de artistas españoles, algo que usted ha reclamado siempre.

Precisamente, en Italia me eliminaron de un «cast» porque optaron por contratar todo cantantes italianos. Mis próximos proyectos son todos en España y en Andorra. Es muy importante que los teatros se conciencien de la enorme calidad de la cantera de nuestros músicos jóvenes y también volver a poner en marcha todo el sistema de conciertos y representaciones líricas, porque si el virus no nos mata, lo va a hacer el hambre. ¿Están los cantantes líricos obligados a aceptar otros repertorios? La inclusión de un cantante en otros géneros es algo muy personal, que en mi caso he querido siempre desarrollar para probarme a mí misma. Los discos con boleros que cantaba con mi madre surgieron después de que ella falleciera. Desde mi discográfica, Universal, me lo habían ofrecido muchos años antes, pero por aquel entonces no me sentía cómoda ni me convencía la idea, hasta que llegó el momento adecuado. Quizá yo estaba más sensible y todo fluyó. Ahí me di cuenta que me divertía con los boleros. Todo lo que hago es porque me gusta, tengo ese privilegio.

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