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Exposición

El piso imaginario del Carme

El Centre del Carme inaugura una exposición del artista valenciano Fermín Jiménez Landa en la Sala 1 y en un apartamento de València con dirección desconocida - El público deberá acudir al inmueble con los ojos vendados

Imágenes de la Sala 1 del Centre del Carme y del apartamento alquilado por el artista para ubicar parte de la acción performática.

Imágenes de la Sala 1 del Centre del Carme y del apartamento alquilado por el artista para ubicar parte de la acción performática. m. a. montesinos

Nadie sabe dónde está, ni el por qué de su contenido. «El apartamento» de Fermín Jiménez Landa se encuentra en un mundo imaginario, aunque conectado a la Sala 1 del Centre del Carme, donde ayer se presentó la exposición del artista valenciano dentro de la convocatoria «Escletxes». Jiménez Landa transgrede los límites del concepto de exposición con un apéndice, un piso ubicado en la ciudad de València, al que el público es conducido con los ojos cerrados. El apartamento es vaciado y convertido en un espacio mental añadido al espacio de la sala. Los muebles se almacenan en la sala, de este modo, el apartamento y la sala de exposiciones han cambiado de rol.

«El apartamento está presente en la sala de un modo casi imaginario. La experiencia de lo que ocurre, de lo que se ve y de lo que no, gira alrededor de cómo pensamos el sentido de la vista, la orientación, lo espacial, la convivencia, lo público y lo privado, el habitar lo próximo, lo colindante, lo doméstico y lo raro. Hay una cierta imposición al espectador: debe usar su imaginación para reconstruir lo que se omite a la vista», explicó ayer el Consorci de Museus. Fermín Jiménez Landa explicó que «nunca hemos querido hacer una escenografía de la casa en la sala; las cosas están sin desembalar, solo el rodapié está montado tal y como es, siguiendo el plano del apartamento». El artista señaló que «hay un gesto performático en cambiar las cosas de sitio. La sala de exposiciones es un lugar pensado para mostrar algo; sin embargo, aquí está siendo utilizada como guardamuebles».

El director del Centre del Carme, José Luis Pérez Pont, destacó que «en esa línea de búsqueda de nuevos modos de acercamiento del arte a los públicos, la muestra de Fermín Jiménez Landa se ofrece como un juego, una experiencia en la que los públicos, sin pretenderlo, forman parte de un trabajo performático, participativo, que busca fomentar su imaginación y despertar su curiosidad por este proyecto creativo y, en definitiva, por las nuevas prácticas artísticas contemporáneas». En la sala, una réplica en mármol del rodapié del apartamento se coloca respetando la escala y la orientación del original. En las paredes irán apareciendo a lo largo de la exposición distintas fotografías que muestran parte de lo que sucede en el apartamento: visitas de oficios a domicilio haciendo otras cosas (aficiones, otras habilidades) y varias intervenciones sobre el lugar. Igual que la Sala 1 del Centre del Carme, el apartamento es un espacio vivo en el que irán apareciendo algunas piezas artísticas, así como diferentes visitas.

Todos estos elementos se mostrarán en la sala de exposiciones, mediante fotografías y otros elementos gráficos. El apartamento es fundamentalmente un lugar mental. Lo importante es saber que existe ese lugar más o menos hueco que no está lejos de allí. Pero ocasionalmente se forman grupos de visita (se abren turnos y se apuntan por orden de inscripción). Para la visita, se les venda los ojos en la puerta del Centre del Carme para que no sepan exactamente dónde queda el apartamento. Pueden ver de nuevo al entrar, lo que provoca una sensación extraña en la relación del apartamento con el museo. Fontaneros, electricistas, repartidores de pizzas o comida china son llamados al apartamento. Interesan esas profesiones que trabajan a domicilio, ese momento extraño donde el intruso de lo doméstico viene a veces a salvar un poco la vida, pero que a la vez puede provocar desconfianza. Además, el artista ha decidido sacar moldes de yeso de las esquinas de la casa para evocar ese espacio hueco en el que arremolinan las pelusas con el objetivo de reflexionar sobre espacios no habitados.

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