Mañana se cumplen 100 años de la alternativa de Granero, que recibió de manos de Rafael, «el Gallo», en la Real Maestranza de Sevilla. El torero que estaba llamado a suceder al menor de los «Gallo» -que había fallecido en Talavera de la Reina unos meses antes, el 16 de mayo de 1920, corneado por el toro «Bailador» de la viuda de Ortega- se doctoraba de manos del hermano mayor de quien había ostentado el cetro del toreo durante siete años. «Chicuelo», su antiguo compañero de correrías en Salamanca, fue el testigo de la ceremonia. El toro de la alternativa se llamó «Doradito», era sardo de capa y pertenecía a la ganadería de Concha y Sierra. El valenciano saludó una ovación después de lucirse toreándolo de muleta, pinchar y agarrar una estocada en todo lo alto. Brinda el burel que cierra plaza al Círculo Granero de Valencia y «muletea voluntarioso, templando bien y arrimándose. Deja dos estocadas tendidas (muchas palmas)», reza la crónica del día.

Ya desde la misma alternativa, los paralelismos entre las vidas toreras de Joselito y Granero resultan evidentes. Tanto que la fecha y la plaza elegidas para doctorarse en tauromaquia son las mismas; incluso comparten padrino. José Gómez Ortega recibió la alternativa el 28 de septiembre de 1912 de manos de su hermano Rafael. Manuel Granero Valls hizo lo propio ocho años después. El 29 de septiembre de 1920, un día después de la ceremonia, toreó Granero de nuevo en Sevilla; pero esta vez en su plaza monumental, que había sido diseñada y construida bajo el impulso de «Gallito» y que él mismo inauguró el 6 de junio de 1918, junto a Curro Posada y Diego Mazquiarán, «Fortuna», que se enfrentaron a astados de la ganadería de Juan Contreras. En esta ocasión, el diestro valenciano toreó con su padrino de alternativa –el mencionado «Divino Calvo»- Manolo Belmonte y Chicuelo, que lidiaron ocho morlacos de Pérez de la Concha.

El toro de la alternativa se llamó «Doradito», era sardo de capa y pertenecía a la ganadería de Concha y Sierra y el valenciano saludó una ovación después de lucirse toreándolo de muleta, pinchar y agarrar una estocada en todo lo alto

Una vocación inesperada

Nada hacía presagiar que el hijo de un matrimonio de la burguesía valenciana nacido el 4 de abril de 1902 en el número 35 de la calle del Triador -otros sostienen que vino al mundo en la calle San Antonio, número 1- del popular barrio valenciano del Pilar, sintiera la llamada a engrosar las filas de la torería andante. Fue una tarde de domingo, el 1 de octubre de 1914, cuando, con tan doce años, asiste a un festejo en la plaza de toros de la calle Xàtiva y siente el impulso irrefrenable de tirarse al ruedo de espontáneo. La historia –según quien la cuente- admite variaciones. Lo que queda claro es que se echó a los medios provisto de un trozo de tela, con el que dio unos pases vistosos. El hijo de Manuel Granero Granero, natural de Chella, y de Consuelo Valls Juliá, de Madrid, que estudiaba en el Conservatorio de Valencia e iba para violinista, decidió de golpe y porrazo que quería ser torero.

La historia, sin embargo, también tenía reservada a Manolo una página en negro, que se escribiría en el ruedo de la villa y corte el 7 de mayo de 1922

Debutó como becerrista en Valencia, el 7 de junio de 1917, solemnidad del Corpus Christi, ante un becerro de Tomás Aparicio. De la mano de don Pedro Sánchez, y acompañado por su tío Francisco Juliá, viajó a Salamanca, donde se forjó al lado de sus inseparables «Chicuelo», Juan Luis de la Rosa y Eladio Amorós. El 4 de abril de 1920 debutó con caballos en Barcelona y se presentó en Madrid el 29 de junio de la citada temporada, en la que participó en un total de 32 festejos. En apenas seis meses como novillero con picadores alcanzó gran fama. Tanta que muchos aficionados vieron en él al sucesor de Gallito, muerto trágicamente en Talavera de la Reina, cuarenta y tres días después del debut del valenciano en Barcelona. La historia, sin embargo, también tenía reservada a Manolo una página en negro, que se escribiría en el ruedo de la villa y corte el 7 de mayo de 1922.