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Viggo Mortensen: "Los políticos han hecho que salgan del armario bichos tóxicos"

"Falling", su ópera prima, gira alrededor de las relaciones paterno-filiales

Viggo Mortensen, el pasado jueves  en San Sebastián.

Viggo Mortensen, el pasado jueves en San Sebastián.

Actor. Es fotógrafo, pintor, músico, editor de libros, productor, actor y ahora también director. Viggo Mortensen ha recogido en el Festival de San Sebastián el Premio Donostia a toda su carrera. Viggo Mortensen presenta su ópera prima detrás de la cámara, «Falling», una mirada áspera y al mismo tiempo reconciliadora en torno a las relaciones paterno-filiales a través de la perspectiva de un anciano con principio de demencia senil cuyos recuerdos comienzan a amontonarse en su cabeza al mismo tiempo que descarga en su hijo todo el odio que ha ido acumulando a causa de su marcado carácter reaccionar.

¿Qué le impulsó a dirigir su primera película?

Siempre he querido hacerlo, pero nunca se me había dado la oportunidad, o quizás yo no supe apretar suficientemente las tuercas. Llevo más de 25 años escribiendo guiones que he ido guardando y supongo que he estado esperando este momento desde que comencé como actor. Por eso me encargaba de prestar mucha atención en los rodajes, porque me interesa mucho el trabajo colectivo. Y también me resultaba fascinante cómo un guion terminaba plasmándose en imágenes a través de planos y encuadres y de qué forma se colaba en ellos la emoción.

Supongo que habrá aprendido mucho de algunos directores con los que ha trabajado, como David Cronenberg, que se convirtió también en su amigo.

He aprendido de los que lo hacen bien y de los que no lo hacen tan bien. Es muy importante para evitar ciertos errores. He tenido la suerte de trabajar con directores que me han enseñado mucho, por supuesto David Cronenberg (con el que ha hecho tres películas, «Una historia de violencia», «Promesas del este» y «Un método peligroso»), pero también John Hillcoat («La carretera») o Jane Campion («Retrato de una dama»). Y después está «El señor de los anillos’» cuyo rodaje fue una auténtica experiencia, porque ahí pasó de todo, había un despliegue de tantas unidades, todas tenían que estar coordinadas y cuando surgían problemas se solucionaban con mucha inventiva. Por eso cuando me preguntan si siento que el personaje de Aragorn es como una losa, yo lo veo como todo lo contrario, fue un auténtico regalo.

"Soy partidario de intentar establecer una comunicación con el que piensa diferente. Ahí está el futuro"

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Entre los agradecimientos de su película también se encuentra Agnès Varda.

La conocí cuando le quedaban pocos meses de vida, coincidimos en un avión. Ella estaba muy cansada, pero hablamos mucho, de la muerte, de la enfermedad y me dio un consejo que me ayudó a enfocar con claridad todo lo que yo venía pensando y quería plasmar. Me dijo: ‘No lo cuentes todo, deja que el espectador piense’.

Y optó por alejarse de la narración y tratar temas incómodos. Por ejemplo, la atención a los mayores, algo que en estos momentos todavía resulta más sensible de abordar dadas las circunstancias.

Ya era un problema en Estados Unidos por la falta de un sistema civilizado, por su sanidad tercermundista. Pero a los políticos les da igual eso, porque solo se mueven por intereses económicos.

El personaje que interpreta Lace Henriksen está cargado de bilis, es retrógrado, racista… resulta imposible no establecer una comparación con el pensamiento de extrema derecha.

El mal ejemplo de muchos políticos ha hecho que salgan del armario todos estos bichos y encima alardeen de lo que piensan, están orgullosos de ello. ¿Pero qué haces? ¿Entras en su juego? Son personas que quieren provocar, que buscan sacarte de tus casillas, pero yo soy partidario de no utilizar su lenguaje y su comportamiento odioso, porque hay que combatir precisamente eso. Es muy difícil, porque los mandarías a todos a la mierda, pero si lo haces, sales tú perdiendo. Soy partidario de intentar establecer una comunicación con el que piensa diferente. Si no, creo que no hay futuro.

"A los políticos les da igual la falta de un sistema civilizado, solo se mueven por intereses económicos"

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Sin embargo, la polarización en estos momentos está muy marcada.

Muchos políticos irresponsables la alimentan porque les conviene. Y cuando las cosas se ponen feas, como ocurre ahora, aprovechan, intentan magnificarlo todo para generar más tensión. También hay otros políticos que intentan suavizar los conflictos, encontrar salidas. Pero en estos momentos, tanto en España como en Estados Unidos, parece que haya un esfuerzo por alimentar el fuego. Son políticos que ejercen al mismo tiempo de pirómanos y de bomberos, crean un incendio y después dicen que son los únicos que pueden apagarlo y encima le echan la culpa a los demás.

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