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Manuel Molins: "La campaña contra ‘Poder i santedat’ es un ataque más a la libertad y la cultura"

La pieza muestra temas en boga en el seno de la Iglesia, como la corrupción, la pederastia o el feminismo

El dramaturgo
valenciano Manuel
Molins, en el Micalet.  f.b.

El dramaturgo valenciano Manuel Molins, en el Micalet. f.b.

La historia comienza con un juicio. Un joven que quería ordenarse como sacerdote es sometido bajo un tribunal por insultos a la religión. Él, desconcertado, se defiende. Parece que el argumento de Poder i santedat, la obra que se estrenará en el Teatro Principal, ha sido premonitorio. En tan solo unos días ha saltado del guion teatral a las páginas de los periódicos para cobrar vida. Solo que Manuel Molins es el protagonista de esta historia, y el Arzobispado de València y la Asociación de Abogados Cristianos son los jueces. Los dos acusan a la obra y al dramaturgo de violar el «derecho inalienable a la libertad religiosa». El colectivo de abogados ha decidido ir más allá y ha solicitado al Juzgado de Instrucción medidas cautelares para pedir la retirada de la obra. «La campaña contra ‘Poder i santedat’ es un ataque más a la libertad de expresión y a la cultura. No tiene ningún sentido. Sobre todo porque se nota que no han leído la obra», explica a Levante-EMV Manuel Molins. La pieza ganó el premio Pere Capellà de los Octubre en 2017, por lo que lleva publicada tres años por la editorial 3i4.

Aunque el argumento no ha sido en lo que se han fijado para pedir la retirada de la obra. Ha sido el cartel. Inspirada en un grafiti de Banksy, la imagen muestra al Papa besando en la boca a un niño, «una imagen provocadora que ha cumplidor su misión: llamar la atención». «Están llevando el debate al terreno político, cuando estamos hablando de arte», explica el dramaturgo valenciano, quien reivindica que hacía «casi 17 años que no estrenaba una obra en el Principal». «Está bien que los dramaturgos valencianos podamos tener acceso por fin al teatro público. Lo que es injusto es que se hayan fijado en una anécdota, como es el cartel. De hecho, nada de esto tiene sentido porque me siento católico y tengo amigos sacerdotes», añade Molins.

La obra intenta hacer un repaso por algunos de los temas que han formado parte del debate sobre la Iglesia católica desde una mirada «caleidoscópica». En Poder i santedat aparecen asuntos como la corrupción, la homosexualidad, la pederastia, el feminismo, pero también la bondad, un valor que representan muchos integrantes de la Iglesia. La acción tiene lugar en Roma y en la historia también aparecen Benedicto XVI y el Papa Francisco. «La figura del actual Papa me interesa muchísimo. Sigo todo lo que hace porque está dando pasos fundamentales», explica el dramaturgo.

«Los grupos críticos me han llamado cobarde porque dicen que no me atrevería a meterme con el islam o el judaísmo. Simplemente no haría una obra basada en esas religiones porque no son las mías. No las conozco. Yo soy católico», ha asegurado Molins.

El director del Institut Valencià de Cultura, Abel Guarinos, ha asegurado que no hay motivos para cancelar la obra y ha expresado su apoyo al dramaturgo. «Antes acusaban a creadores como Hasel, Valtonyc, Willy Toledo, Los Titiriteros... Ahora se ocupan de señalar a las instituciones públicas», explica, por ello dice que ha propuesto organizar un debate sobre la cuestión en colaboración con el IVC y con representantes de todos los ámbitos.

El Arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares, publicará una carta en relación a la obra el próximo domingo en la revista Paraula. «Intentan meter miedo para coartar iniciativas. Lo único que pido es que vayan a ver la obra».

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