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Las voces y los ecos

LAS VOCES Y 
LOS ECOS

LAS VOCES Y LOS ECOS

Hay que reconocer que, a pesar de las adversidades que atravesamos -y muy en concreto la actividad musical- la SFV ha podido solventar un trimestre con 8 conciertos y una conferencia, que tendrán lugar en el secular Almudín valenciano. Para abrir la temporada, se recuperó el concierto programado para mayo pasado.

En el atril la Petite Messe Solennelle de Rossini, en primera audición por el OUV, obra postrera del maestro de Pésaro, escrita para voces mixtas, solistas, armonium y piano, utilizado sabiamente como base acompañante, sustituta de algún grupo instrumental inviable en los salones europeos del XIX. El autor, en previsión de males mayores, la orquestó personalmente al final de su vida.

Con no pocos factores en contra (espacio para los socios, separación del coro, mamparas anti-virus, ecos incontrolables, etc.) fue un logro que la sesión llegara a buen puerto. Cantar enmascaradamente como lo hicieron los solistas y el coro, resulta antinatural (la columna sonora no se proyecta en las debidas condiciones). Pianista y maestro también recurrieron al barbijo sin tanta incomodidad.

Muy diferente de la sesión escuchada en Les Arts hace 3 años, la del titular del OUV tuvo que combatir los efectos de una acústica poco favorable. Quizá la colocación de los protagonistas debajo de la cúpula favoreció los ecos y la reverberación afectó la claridad de las voces en el resto del recinto. La decisión de cerrar totalmente el piano tampoco fue la mejor opción posible. En cambio, sorprendió la ausencia del color del armonium, instrumento elegido expresamente por Rossini para darle ese aire «sagrado» requerido por la obra y que aporta su propio texto musical, no de relleno precisamente.

Tanto Roig como sus compañeros Rodriguez Cusí, Romero y Cervera brillaron con no poco esfuerzo -y menos oxigenación- en sus solos aunque tuvieran que lidiar con el «quita y pon» de las mascarillas mientras que el coro las mantuvo toda la sesión, lo mismo que Tamarit (precisa e imprescindible al teclado) y Valldecabres, quien preparó a su coro (diezmado para la ocasión) con mimo, detalle y la mejor proyección posible.

El publico (que respetó las medidas sanitarias) aplaudió generosamente, reconociendo las contrariedades y el tesón para llevar a cabo el concierto. Que así continúen.

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