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La valenciana Victoria Iranzo gana el BMW de pintura

La también valenciana Carolina Ferrer es distinguida en la categoría de Innovación

Victoria Iranzo, tras
recoger su premio.
Bajo, la obra premiada.  bmw

Victoria Iranzo, tras recoger su premio. Bajo, la obra premiada. bmw

La valenciana Victoria Iranzo gana el BMW de pintura

La obra «Rue Africaine» ha llevado a la valenciana Victoria Iranzo (Utiel, 1989) a ganar el Premio BMW de Pintura, uno de los galardones más prestigiosos de pintura que se conceden en España, dotado con 25.000 euros y al que se presentaron unas 2.700 obras. La también valenciana Carolina Ferrer ha sido distinguida en la categoría de Innovación, con «El lugar de la espera». El pamplonés José Castiella ha sido el ganador de la Beca Mario Antolín de ayuda a la investigación pictórica con «Fail anti stuff mechanism», y completa el palmarés la madrileña Helena Serrano como talento más joven por «El baño del gato».

Iranzo estudió Bellas Artes en la Universidad Politécnica de València y ya logró en 2014 la Beca Mario Antolín en el certamen patrocinado por BMW con «Protective Costume», de esmalte sobre lienzo. La joven artista ha mostrado su satisfacción por el reconocimiento del jurado y el prestigio que le reporta ganar este concurso, cuyo objetivo es promover la pintura y el descubrimiento de nuevas figuras artísticas. «Es una gran alegría que valoren tu trabajo», ha afirmado Iranzo en declaraciones a Efe.

La pintora valenciana se describe como una pintora «figurativa y realista», en cuya obra la ilusión tiene un peso especial por «cómo la pintura es capaz de engañar al ojo y generar volúmenes que realmente no existen».

Residente en Bruselas desde hace cinco años, donde hizo primero un erasmus y luego un máster, Iranzo también es escultora. «Todos mis cuadros parten de una maqueta inicial, que estudio como si fuese un juego hasta que produzco las imágenes con las que luego pinto», ha explicado.

La obra premiada, explica la artista, parte de la metáfora del vestido como protección, siendo éste un elemento sujeto al cambio y a la necesidad de adaptación al medio. En «Rue Africaine» Victoria relaciona directamente dicho proceso de evolución con la actividad pictórica llevada a cabo dentro del estudio, dentro de un lugar sujeto a normas temporales no convencionales. Aquí el tiempo se divide en etapas, en la canalización de experiencias y el desarrollo de imágenes, la creación de maquetas y la disposición de las mismas en un tablero de juego, para finalmente establecer relaciones y asentar ideas.

Para Carolina Ferrer (València) su «Lugar de la espera», que también da nombre a su obra, es un momento de pausa, de reflexión, de análisis… Es un momento de transformación, de cambio, de mudanza. Es un lugar dicotómico, ambivalente. Puede ser postludio y preludio a la vez. Es el lugar de la calma, de la quietud, del sosiego, pero también de la impaciencia, de la intranquilidad. El lugar de la serenidad, pero también del desasosiego, de la inquietud. El lugar del desconcierto, pero también el del anhelo ilusionante, prometedor… El lugar de la espera es el lugar de la extrañeza, pero también de la expectativa. Es un lugar indeterminado, simbólico y metafórico, es el lugar de la incertidumbre, pero también el paisaje de la posibilidad… Es también un momento crítico –si atendemos a la etimología del término griego crisis–, un momento crucial y decisivo. Es un interludio, un entreacto, un espacio de prórroga, de suspensión, un lugar fronterizo, esa línea que separa la palabra perdida y la palabra prometida de la que hablaba Derrida. Su lugar de la espera es una escenografía muda, es un acto sin palabras, un silencio que grita. La obra debe su título al libro homónimo de Sònia Hernández

La entrega de premios, a la que asistió la reina emérita Doña Sofía, se celebró el jueves por la noche con el lema «La luz de las personas» como homenaje «a la capacidad de resistencia y superación del pueblo español» por la pandemia, según el presidente de BMW Group España y Portugal, Manuel Terroba.

La obra «Rue Africaine» parte de la metáfora del vestido como protección.

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