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Las heroínas invisibles de Sorolla

Incluye piezas procedentes de la Comunitat como "Pescadoras valencianas", de la Diputación

«Después del
baño».  museo sorolla | MUSEO SOROLLA

«Después del baño». museo sorolla | MUSEO SOROLLA

Trabajadoras, viajeras, cultas, luchadoras. Joaquín Sorolla retrató a muchas mujeres durante su trayectoria y de clases muy diferentes de la sociedad. Lo que le interesaba era la autenticidad de lo retratado, por ello escogió a actrices, pescadoras y hasta prostitutas para plasmar la realidad de una España diversa en la que las mujeres tenían que sortear más dificultades que nadie. Todas esas mujeres se pueden ver en «Sorolla. Femenino plural», la exposición que estos días se encuentra en el Museo Sorolla de Madrid y que a partir de enero se trasladará a la Fundación Bancaja de València. La entidad valenciana figura como colaboradora de ese muestra, que cuenta con 36 piezas de Sorolla en las que las protagonistas son mujeres.

Según ha podido saber Levante-EMV, con su traslado a València, la muestra pasará a ampliarse, ya que se incorporarán dos retratos, uno dedicado a Clotilde y otro a sus hijas. Actualmente, estos lienzos se encuentran en las salas del Museo Sorolla donde se exhibe la colección permanente.

«Sorolla. Femenino plural» se podrá visitar en Bancaja entre enero y mayo de 2021. La exposición recorre la imagen de la mujer en la obra del pintor valenciano, desde sus años de formación en Roma hasta su consagración internacional. Está comisariada por Lorena Delgado y Consuelo Luca de Tena, quienes han querido recoger la mirada del artista sobre el universo femenino desde su extrema diversidad, siempre dentro de la óptica y los ideales de la mujer en la sociedad de finales del siglo XIX y principios del XX. Y reúne muchos de los estereotipos femeninos propios de su tiempo: ángeles del hogar, mujeres caídas, sencillas y trabajadoras, mujeres del pueblo, elegantes, burguesas y modernas.

Muchas de las piezas son poco conocidas. El museo las ha agrupado en cuatro secciones: ‘Historia, mitología y otros pretextos’, que recoge las obras de formación entre las que se encuentran desnudos, escenas de la cultura clásica o valencianas; ‘Mujeres del pueblo’, donde inicia el camino hacia la descripción realista; ‘Trabajadoras y madres’, que muestra a mujeres que han trabajo toda su vida en el campo y en la costa valenciana; y ‘Elegantes y modernas’, que retrata a mujeres de la alta burguesía y artistas. Sobre esta última parte de la exposición Luca de Tena comentó durante la inauguración en Madrid que la intención de Sorolla era retratar el nuevo «tipo de mujer». «Para tener independencia en esta época, una mujer tenía que ser rica o tener una profesión que le permitiera una cierta libertad. Las únicas que podían aspirar a ello eran actrices, cantantes o mujeres de alta burguesía que habían sido educadas». De este tipo de mujeres se encuentran los retratos de María Ángeles Beruete y Moret, hermana de un íntimo amigo de Sorolla, quien le introdujo en las escena madrileña; Raquel Meller, quien tuvo un romance con el hijo del pintor; María Guerrero, amiga y vecina de Sorolla; o Catalina Bárcena, que trabajó en la compañía de Guerrero. Aunque en este apartado también se encuentran artistas como María la Guapa.

Pescadoras y víctimas

La exposición también incluye la obra Pescadoras valencianas (1903), perteneciente a la Diputación de València, que muestra el trabajo de las mujeres en el mar. «Ellas son las verdaderas heroínas de su pintura. Supo mostrar su admiración de las mujeres que trabajan en el mar. Ellas son madres de pescadores, trabajadoras, hijas y hermanas que viven en permanente ansiedad e incertidumbre a causa del trabajo en el mar», añadió la comisaria.

La muestra incluye otro destacado lienzo en el que Sorolla quiso mostrar la trata de blancas en la España de la época. «Es muy interesante ver como Sorolla trata el tema. Evita toda la crudeza. Muestra a estas prostitutas que se trasladan a otra ciudad como jóvenes, aseadas, decorosas... Siempre mantiene el pudor en el tratamiento. Es muy compasivo, ya que las presenta como una consecuencia de la pobreza en el país». Según la comisaria, esta tendencia realista de Sorolla no duró mucho, solo hasta el 1898, cuando pintó Triste herencia, mostrando los huérfanos en la playa en compañía de un religioso.

Arriba, la obra «Pescadoras valencianas», y a la derecha el lienzo con el que Sorolla quiso retratar la trata de blancas, uno de los últimos trabajos con los que quiso mostrar la realidad social española.

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