El portugués Álvaro Siza Vieira recibió ayer el Premio Nacional de Arquitectura 2019 en una ceremonia atípica por el formato vía «streaming» y con la intervención del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

«Creo que las mayores dificultades están en el origen de los mayores descubrimientos», ha dicho desde su residencia de Oporto y sentado en su escritorio este creador de esculturas habitables galardonado en 1992 con el máximo galardón de su especialidad, el Premio Pritzker.

Pese a la distancia social impuesta por la covid-19, ha sido una ceremonia de altura política, pues por primera vez ha contado con la participación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, así como con la de su homólogo portugués, Antonio Costa, aprovechando la cumbre bilateral que los ha reunido en la localidad lusa de Guarda.

«En los edificios de Siza se termina dibujando un telón de fondo donde transcurre la vida de las personas, acompañándolas y dignificando el lugar que habitan, en continuidad a menudo con el medio ambiente con asociaciones inesperadas», ha destacado el mandatario español, tras señalar la capacidad de la arquitectura «para mejorar la calidad de vida» de la gente. Es la primera vez en su historia que el premio recae en un arquitecto no español.