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Crítica musical

Soler versus Soler

Representación
 de «Il tutore 
burlato».  .Miguel Lorenzo

Representación de «Il tutore burlato». .Miguel Lorenzo

Entre valencianos anda el juego. Ha querido el Palau de les Arts confrontar el arte creativo e interpretativo de dos músicos valencianos. Uno compositor y otro director de orquesta. Martín i Soler versus Cristóbal Soler. El primero de la capital, el otro de Alcàsser. Apenas quince kilómetros y dos siglos y medio los separan. Y, sin embargo, el aliento de la música, el impulso quizá mediterráneo, siempre joven y luminoso, y la ilusión por abrir horizontes es tan común como los apellidos. El valenciano Vicente Martín i Soler y el alcasser Cristóbal Soler –»uno de los mayores embajadores actuales de la música española», reza su página web- han cruzado sus haceres en torno a la operita Il tutore burlato, estrenada el viernes en el Teatre Martín i Soler –¡qué mejor lugar!- del Palau de les Arts en una versión escénica y musical cargada de chispa, gracia y talento. También de un fino y dieciochesco humor que en estos tiempos difíciles sienta de maravilla.

Pero el vínculo del Soler de València con el de Alcàsser va más allá de apellidos y paisanaje. Hace ya tiempo que Cristóbal Soler defiende la música de su antepasado Martín i Soler en diversos frentes, como cuando en octubre de 2004 promovió y protagonizó el estreno contemporáneo de Il burbero di buon cuore. En esta ocasión, lo ha hecho con la casi siempre sobresaliente Orquestra de la Comunitat Valenciana y un heterogéneo conjunto de cantantes integrado mayoritariamente por miembros del Centre de Perfeccionament ex-Plácido Domingo. Los tres actos de la representación se desarrollaron sin interrupción, aunque pasaron en un santiamén gracias a la ligereza de un libreto manido –hermosa pupila, viejo y lujurioso tutor, moscones que se quieren beneficiar a la susodicha…- pero estupendamente trazado por Filippo Livigni, y del eficaz y bien desarrollado juego escénico planteado por Jaume Policarpo sobre una coloreada y sencilla escenografía por él mismo diseñada. El doblar los personajes con máscaras aguiñoladas gobernadas por los propios cantantes aporta movimiento y vistosidad en el marco de una sencilla escenografía y un vestuario intencionadasmente coloreado hasta lo kitsch, pero que funciona estupendamente con el carácter bufo y burlesco de la trama.

En el reparto vocal, destacó el bien cantado y actuado «ovejero» Pippo del barítono mexicano Omar Lara, el humilde pastor que al final se lleva el corazón de la espabilada pupila Violante. La soprano segoviana Aida Gimeno, que ya interpretó en concierto las dos arias principales del personaje de Violante el pasado 13 de septiembre, también en Les Arts, en el Auditori, resultó una voz descontextualizada, afilada, seca y en ocasiones destemplada para un papel no exento de las sutilezas que vierte el joven Martín i Soler -19 años cuando compone la joyita- en esta obra de juventud tan cercana al primer Mozart y al estilo pastoral de la época.

El Caballero Don Lelio fue bien defendido, con voz casi más de tenorino que de tenor ligero, por el valenciano David Ferri Durà, mientras el acaparador «Tutore don Fabrizio» revivió con vis más cómica que bufa en el barítono ucraniano Oleh Lebedyev. Ezgi Alhuda (Menica) y Gonzalo Manglano (Anselmo) salieron airosos de sus respectivos y serviles papeles. Excepcional sin reservas el pianista Carlos Sanchis tanto en el teclado como en sus puntuales pero siempre acertadas incursiones actorales. No sería razonable cerrar estas líneas sin evocar el rescate pionero que de Il tutore burlato realizó en 1995 otro imprescindible músico valenciano. Fueron Carles Magraner y su inseparable Capella de Ministrers quienes firmaron entonces una más que notable grabación de la muy retocada versión para zarzuela en dos actos –El tutor burlado, o La madrileña- estrenada en 1778 en Madrid, tres años después del estreno del original operístico dado a conocer tres años antes en Segovia –patria chica de Aida Gimeno-, en 1775. Entre Los protagonistas vocales de aquella temprana grabación figuraron Olga Pitarch, Miquel Ramón y Patricia Llorens.

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