La «latente» relación entre la danza y las artes plásticas ha tomado la galería 3 del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) para recuperar una de las principales figuras de la danza contemporánea, la de Trisha Brown, y una de sus obras más significativas, «Glacial Decoy». A través de la exposición «Caso de estudio, Glacial Decoy», la comisaria Teresa Millet ha recuperado la fértil colaboración entre el artista y fotógrafo Robert Rauschenberg y Trisha Brown, artífices de la obra escénica que estos días también se podrá ver en la muestra gracias a un proyector.

«Esta coreografía fue un punto de inflexión en la danza y en la carrera de Brown, ya que por primera vez este tipo de danza pasó a representarse en un teatro», explicó ayer Millet, que presentó la muestra junto a la directora del IVAM, Nuria Enguita. «Recientemente la danza ha recuperado su espacio en algunos museos. Su relación es algo que todavía estamos entendiendo, era algo que estaba latente y que ahora adquiere todo el sentido», explicó Enguita.

«Glacial Decoy» es el título de la coreografía que la bailarina Trisha Brown estrenó el 7 de mayo de 1979 en el Children’s Theatre de Mineápolis. Brown solicitó ayuda al artista Robert Rauschenberg para el diseño de la escenografía, la iluminación y el vestuario, ya que según Trisha Brown, «Bob no operaba en el vacío, sino que afectaba al proceso de desarrollo, conmigo». La pareja artística se conoció en el estudio de Merce Cunningham, con quien Rauschenberg colaboraba desde la década de 1950 en Nueva York.

La alianza creativa de Rauschenberg y Brown dio como fruto un concepto de la danza más libre, un concepto que observa la danza en su forma más pura y desafía la comprensión tradicional de la coreografía, eliminando muchos elementos teatrales como narraciones, trajes elaborados, escenografías o técnicas de danza formales.

«Glacial Decoy» era considerado un «concierto de danza», pero sin música. «Trisha no quería poner música a algunas de sus coreografías porque predominaba demasiado. Quería que el público se concentrara absolutamente en la danza. Ella consideraba que la música era un elemento narrativo, por eso no encajaba con sus piezas, que eran libres y abstractas. Intentaba despojarse de cualquier relato», explicó la directora del IVAM, ya que los movimientos y filosofía de Brown significaron uno de los orígenes de la danza contemporánea. «Glacial Decoy» se representó en València. En concreto, en el Teatro Principal durante la década de los 90.

La exposición presenta cinco obras de la serie ‘Glacial Decoy’ de 1979 de Robert Rauschenberg, que forman parte de la colección del IVAM desde 1993 y son el origen del proyecto. Asimismo, se incluyen grabaciones de la coreografía interpretada por la Trisha Brown Dance Company, en las que se puede ver la escenografía ideada por Rauschenberg.

La proyección está formada por 620 diapositivas que pueden verse en cuatro pantallas. La muestra se completa con fotografías, revistas y documentación sobre ‘Glacial Decoy’ y la carpeta colectiva dedicada a Merce Cunningham en 1974.

La comisaria de la exposición, Teresa Millet, indicó que de las fotos de Robert Rauschenberg que aparecen en la proyección de la exposición, nueve se encuentran en las cinco obras de la colección del museo que pueden verse en la muestra.

El IVAM ha organizado dos actividades paralelas a la exposición. La primera será hoy a las 19 horas, con una conferencia de Victoria Pérez, investigadora de artes esénicas y profesora de la Universidad de Zaragoza. Mañana, la comisaria de la exposición conversará sobre la «Glacial Decoy» con los bailarines Leonardo Santos y Juana Castellblanque.