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"Vamos a descubrir quiénes pintaron la predela del Centenar"

El IVCR+i concluye la restauración de la obra e identifica la implicación de varios autores del gótico internacional - Los investigadores han encontrado una inscripción y varias incisiones

La predela del Centenar de la ploma, ayer, en el Museo de Bellas Artes de València tras su restauración. | GERMÁN CABALLERO

La predela del Centenar de la ploma, ayer, en el Museo de Bellas Artes de València tras su restauración. | GERMÁN CABALLERO

Un triunfo para la restauración y conservación en la C. Valenciana. La predela del Centenar de la Ploma, la pieza más representativa del gótico internacional valenciano, fue presentada ayer en sociedad tras 18 meses sometida a las intervenciones del Institut Valencià de Conservació, Restauració i Investigació (IVCR+i) en el Museo de Bellas Artes, donde se expondrá hasta enero.

La subdirectora de la entidad, Gemma Contreras, explicó algunos de los hallazgos sobre la obra junto a la directora general de Patrimonio, Carmen Amoraga, y el director del Bellas Artes, Pablo González. «Vamos a descubrir quienes pintaron la predela. La autoría es fundamental para nosotros porque si algo está claro es que varios artistas participaron en la creación del Centenar de la Ploma», explicó Contreras.

Por ahora, solo habría un artista confirmado en la creación de la predela, y este es Miquel Alcanyís. «Es aventurado decir más nombres porque todavía estamos haciendo averiguaciones. Existe una hipótesis sobre una de las escenas. Hay quien atribuye la del extremo derecha a un artista de Flandes, ya que es una escena muy inusual de la Resurrección», añadió Contreras. «A principios del siglo XV, València fue un hervidero de artistas internacionales procedentes de Italia o Flandes, por eso no es de extrañar que la ciudad fuera una conjunción de ramas artísticas y eso se reflejó en las obras de la época». «El ‘Centenar’ es una obra única por su originalidad». Según Contreras, los investigadores del IVCR+i averiguarán los autores de la predela utilizando otros retablos del Museo de Bellas Artes, comparando estilos y trazos. Aunque para esta tarea no se van a imponer un calendario de trabajo.

Revertir un trabajo de los 70

Durante 18 meses, la predela ha pasado por cinco fases de limpieza con el objetivo de eliminar hasta 3 millones de gotas de cera -el retablo solía ubicarse muy cerca del altar de la iglesia- y devolver el brillo al oro. La predela tenía hasta nueve capas de oro. Los técnicos llegaron hasta la capa original y añadieron oro de 23 quilates en las zonas donde se había desprendido.

Por otro lado, el IVCR+i llevó a cabo una reintegración cromática, cuya mayor dificultad se encontró en los verdes y azules.

Además, la entidad revisó el soporte de la predela a través de un TAC que se realizó en el hospital Clínico, donde se comprobó que la pieza se encontraba en buen estado, por lo que únicamente se llevaron a cabo algunas intervenciones de consolidación de la estructura. Según Contreras, los restauradores también hallaron varias incisiones en la predela, algo común en la época. «El sacerdote explicaba a sus feligreses los pasajes de la Biblia a través del retablo. Algunos de los oyentes decidía sin más atacar a los malos de la historia», relató Amoraga.

La entidad también ha retirado las capas de papel que se encontraban en la parte posterior de la predela. Sin embargo, ha querido dejar las etiquetas del anticuario de París en la que fue hallada la pieza.

Según Contreras, el IVCR+i seguirá colaborando con el Victoria & Albert Museum, donde actualmente se encuentra el resto del retablo, ya que el deseo de los investigadores ingleses es «revertir una restauración que se hizo en los 70 que impide separar el retablo por piezas». Según la subdirectora, el retablo gótico está fijado con resina, una intervención que ya no es vista con buenos ojos entre la comunidad investigadora.

La entidad también ha añadido los extremos que faltaban de la predela a modo de simulación. Se tratan de piezas talladas con madera de pino viejo.

Otro de los hallazgos de la predela es una inscripción que indica «Año 1500». «Se trata de una inscripción que fue creada siglos después de la creación del retablo, ya que en esa época no se utilizaba la ‘ñ’», explicó Gemma Contreras.

Según algunos historiadores, el retablo se encontraba en la desaparecida iglesia de San Jorge de València. Aunque se sospecha que acabó siendo trasladada a otro emplazamiento.

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