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El «boom» de las series españolas

La experiencia previa y el talento creativo redundan en esta nueva «edad de oro»

«30 monedas»,  una serie de misterio y terror dirigida por Álex de la Iglesia que estrena HBO el próximo viernes.

«30 monedas», una serie de misterio y terror dirigida por Álex de la Iglesia que estrena HBO el próximo viernes.

«Veneno», de Altresplayer Premium y Antena 3.

Una de las escenas más dramáticas de «Patria», de HBO.

El viernes 28 se estrena el nuevo trabajo de Álex de la Iglesia, 30 monedas, un espectacular thriller satánico con el inequívoco sello costumbrista y lovecraftiano del director deEl día de la bestia. No se trata, sin embargo, de la nueva película para cines de De la Iglesia, sino de una serie de ocho episodios producidos por la plataforma de streaming HBO.

30 monedas es un síntoma más de eso que podríamos llamar la nueva edad de oro de las ficciones serializadas hechas en España: el esperado estreno de la serie de De la Iglesia en HBO llega a las pantallas con los sismógrafos registrando todavía la onda expansiva del éxito colosal de Antidisturbios (Movistar+), Patria (HBO) y Veneno (Atremedia Premium), que han acaparado la conversación cultural, incluso la social y política, en los últimos meses.

Hace solo un par de años que aterrizaron las plataformas de streaming y comenzaron a producir contenido exclusivo, pero el crecimiento ha sido tan explosivo que su consumo ha dinamizado el sector audiovisual hasta el infinito y más allá.

El panorama de la producción audiovisual en España se mueve a gran velocidad y las productoras (Atresmedia Studios, Globomedia, The Mediapro Studio, Boomerang, Vancouver Media, Vaca Films, Bambú... así hasta más de 60) viven un momento de enorme efervescencia creativa e industrial. A esto hay que sumarle que España se ha convertido en generador de grandes éxitos a nivel global gracias a fenómenos como La casa de papel o Élite, ambas de Netflix.

Gran experiencia

Muchos de los hoy llamados showrunners más destacados de este nuevo panorama ya tenían una gran experiencia previa a sus espaldas en las cadenas generalistas. Es el caso de Aitor Gabilondo (Patria), responsable de triunfos como El príncipe en Telecinco; o de Carlos Montero (Élite), que ya convirtió en hito la ficción televisiva para adolescentes con Física o química en Antena 3.

Todos ellos comenzaron a desarrollar proyectos para HBO o Netflix, pero el caso que sintetiza mejor la aceleración y el trasvase de talentos ha sido el de Álex Pina. La casa de papel comenzó a emitirse en Antena 3, pero alcanzó la fama planetaria a través de Netflix. «Hemos pasado de una competitividad local a una internacional luchando con los cabezas de cartel de todo el mundo, lo que es impensable y radical para nuestra industria», afirma Pina.

Montero, que tiene pendiente de estreno la adaptación de su novela El desorden que dejas para Netflix, cree que todo esto está ocurriendo porque hace muchos años que las cosas «se están haciendo bien» y se cuenta con profesionales de un altísimo nivel. «Lo que pasa es que antes no nos hacíais caso», bromea. «Antes lo normal era que a cualquier serie se calificara como españolada y esa valoración ha empezado a cambiar, pero han tenido que venir de fuera a decírnoslo», añade Pina.

La primera producción original que rompió moldes fue Crematorio (2011), adaptación a cargo de Jorge Sánchez-Cabezudo de la novela de Rafael Chirbes en torno la corrupción y la especulación inmobiliaria en la costa valenciana.

Miguel Salvat, director en ese momento de Canal + (ahora es el responsable de ficciones originales de HBO Europe), se convertiría en pionero de este nuevo modelo que, lamentablemente, no tuvo continuidad hasta que desembarcaron las plataformas. «Se perdió la oportunidad de seguir en esa línea. Para mucha gente supuso un antes y un después, una forma de apostar por un producto diferente y valiente a la hora de abordar un tema complicado de la realidad española», cuenta Salvat. Es precisamente la línea que ha recuperado ahora en HBO, intentando además salvaguardar el legado del mítico canal. En Movistar+ saben lo que es desde el principio apostar fuerte. Comenzaron con La peste, de Alberto Rodríguez, y La zona, de Jorge y Alberto Sánchez Cabezudo, dos productos con un rotundo sello autoral y unos altísimos niveles de superproducción.

«Desde el minuto uno tuvimos claras varias cosas: queríamos hacer series con un carácter diferencial, con un punto de vista muy potente, y queríamos hablar de la realidad española y representar toda su diversidad», cuenta Fran Araújo, director editorial de producción original de series en Movistar+. Pero su clave, siempre ha sido el riesgo: entre la decisión fácil y la difícil, siempre se decantan por esta última. «La alegría que nos hemos llevado es que los proyectos más valientes son los que han triunfado».

Ser diferencial en un contexto tan rico supone todo un reto. Pero precisamente esa ha sido la brecha a través de la que se ha logrado hablar de ciertos temas que hasta el momento parecían tabúes en nuestra ficción. Así, Veneno se ha convertido en una serie que sienta un precedente histórico al situar en el centro del relato al colectivo transgénero. Se puede ver en Atresplayer Premium, pero la emisión de sus dos primeros capítulos en abierto supuso el mejor estreno de la temporada, con más de dos millones y medio de espectadores. Patria y La línea invisible (Movistar+) han abierto las heridas del conflicto vasco para integrarlo sin miedo en nuestra ficción; y lo mismo ha pasado con la lucha antiyihadista en La Unidad (Movistar+) o el colectivo policial más controvertido (y la corrupción institucional, por supuesto) en Antidisturbios.

«Se ha destapado una caja de Pandora y se le ha dado la vuelta a las historias que pensábamos que eran de nicho. El contenedor ha muerto. La gente no quiere ver series en las que todo pasa porque sí y que entretienen sin más, eso ya no tiene sentido en la actualidad», nos cuenta Javier Calvo, creador junto a Javier Ambrossi de Veneno. «Es el momento de buscar historias con discurso».

Público de segmento

¿Quiere decir que solo se hacen buenas series en las plataformas? Resulta complicado competir contra estos gigantes mediáticos, pero todavía podemos encontrar ejemplos de calidad; quizá el más icónico sea El ministerio del tiempo, creada por Javier Olivares y que constituyó un chute de aire fresco desde su estreno en RTVE gracias a su original propuesta que acumuló una legión de fans.

«Lo que ocurre con las plataformas no es solo que haya más presupuesto y nivel de producción, sino que ahora se pueden crear series pensadas para un público de segmento, no necesariamente mayoritario», explica el guionista Alberto Marini, creador junto a Dani de la Torre, de La Unidad. «Tienes menos barreras a la hora de definir el formato, la temática o los tiempos de narración, sin vivir además bajo el yugo de conseguir una audiencia mínima para que te quiten o no de la parrilla de programación. Trabajar sin ese miedo libera bastante la creatividad».

Para Verónica Fernández, directora de contenidos de Netflix en España, su prioridad, desde que comenzaron a trabajar en material original en el 2016, ha sido buscar historias variadas que inspiren y entretengan. «Esta riqueza no surge de una estrategia de planificación, sino de un ejercicio constante ) de libertad creativa y de una vocación de trabajar con un crisol de miradas amplio».

Todavía quedan territorios por conquistar; por ejemplo, la desigualdad de género que sigue existiendo en la ficción televisiva. Matar al padre, de Mar Coll (Movistar+), Vida perfecta, de Leticia Dolera (Movistar+), Por H o por B, de Manuela Moreno (HBO), y Valeria (Netflix) son algunos de los escasos ejemplos de series lideradas por mujeres. En el informe de CIMA «Estereotipos, roles y relaciones de género en series de TV de producción nacional» se señala que el 78 % de los puestos de dirección los ocupan los hombres, otro 16 % es de autoría mixta y solo un 6 % mujeres. «Es un tema sobre el que reflexionamos constantemente. Intentamos equilibrar la balanza y creo que lo podemos hacer mejor», se sincera Araújo.

Cierre de cines

En el momento de pandemia en el que nos encontramos, con las restricciones de aforo, el cierre de los cines en Cataluña hasta este lunes y el parón durante los meses de confinamiento, el sector cinematográfico se ha visto muy afectado. Por el contrario, el consumo doméstico se ha disparado y las plataformas se han beneficiado de picos históricos. «La televisión siempre ha sido la hermana pequeña del cine», afirma Álex Pina. «Y ahora se han invertido los papeles. Las series son el soporte cultural más importante que existe ahora mismo».

Carlos Montero no cree que todo esto se trate de una burbuja que en algún momento estallará. «Todo es nuevo y excitante y en el fondo barato, con lo que vale la entrada de cine tienes miles de contenidos a un clic. Es demasiado potente para que se diluya a corto y medio plazo».

En cuanto al calificativo edad de oro de las series en España, el propio Araújo matiza. «Hay que poner en valor toda nuestra herencia, desde Historias para no dormir de Chicho Ibáñez Serrador a Estudio 1. Creo que ahora estamos viviendo otro tipo de época y de televisión».

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