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Crítica musical

El poso de los años

Concert de Joaquín Achúcarro, piano Concert de Joaquín Achúcarro, piano

Noche especialísima protagonizada por el gran Joaquín Achúcarro (Bilbao, 1932), grande del piano español quien, junto a Alicia de Larrocha, Rosa Sabater, Orozco, Galve, Bayona o Esteban Sanchez, entre otros, representa la cumbre de nuestros pianistas en el siglo XX.

No recuerdo una ovación mas sincera y cariñosa en el Auditorio de Les Arts y seguro que el maestro así la recibió de un público que, desde hace mas de 50 años, le ha escuchado en el Principal, en el Palau de la Música y hasta en el Claustro del Patriarca. Pasan los años y, sin duda, pesan, pero lo importante es el poso acumulado.

Vino para participar en el ciclo Iturbi por el 125 aniversario del nacimiento del maestro valenciano, de quien también se ha cumplido el pasado junio, el 40º año de su muerte en Los Angeles. Con el ‘Concierto en re menor Kv.466’, de Mozart, el maestro vasco recreo la obra mas interpretada por Iturbi quien, además, la dirigía desde el teclado. Hermoso y diferente el tratamiento de la ‘Romanza’, expresado con tanta libertad como imaginación. Josep Vicent (Valencia, 1970) acompañó con deferencia aunque la orquesta no siempre sonó ajustada. La imposición de las mamparas para la madera y el metal, necesarias por las circunstancias actuales, no siempre facilita la labor de los músicos.

Mejoró en el conjunto las ‘Noches en los Jardines de España’, obra en la que el piano navega dentro de la orquesta, y de ahí que sea imprescindible controlar los volúmenes para preservar la línea melódica del piano. No era una obra del repertorio de Iturbi aunque sí la grabó su hermana Amparo, dirigida por el propio Iturbi. Achúcarro llevó al límite su capacidad de matizar confirmando su musicalidad y buen gusto. Exhausto pero emocionado, su ‘Claro de luna’, de Debussy debió hacerle cosquillas al propio Iturbi.

Una selección de ‘El sombrero de tres picos’, encendió el escenario, dando vía libre al vigor sin limites del maestro Vicent, esforzado por subir al máximo los decibelios de la sala. Una hermosa página de Guridi cerro un concierto de leyenda: Joaquín Achúcarro.

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