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Sorolla femenino y más plural

La Fundación Bancaja incorpora 20 cuadros más a la exposición sobre mujeres tras su paso por la Casa Museo del pintor

Sorolla femenino y más plural  |

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La Fundación Bancaja ya ha puesto fecha definitiva -si la Covid lo permite- a su exposición «Sorolla. Femenino plural». Será el próximo 3 de febrero cuando la institución abra las puertas de la sala de su segunda planta al Sorolla más femenino. La muestra llega desde la Casa Museo del pintor de Madrid, pero con una sustancial ampliación de las piezas. Allí se colgaron 36 cuadros, en València se verán 20 más.

Aunque la inauguración de la muestra estaba prevista para este viernes, finalmente se ha retrasado hasta el día 3 y la próxima semana empezarán a llegar obras.

En la exposición de Madrid, Sorolla aprovecha la tradición del desnudo en la mitología y la Historia para crear imágenes sensuales, situadas en la Antigüedad clásica o un imaginario Oriente, pero a veces prescinde de escenografías y pinta sencillamente modelos.

Pero Sorolla pinta muchas mujeres a lo largo de su vida. La aparición de las campesinas marca un hito en su obra. Retirado en Asís por un tiempo, busca en solitario un estilo propio y lo encuentra en el naturalismo de la representación de lo que tiene a su alrededor: las aldeanas en sus campos. Paralelamente se gana el sustento con cuadritos amables de escenas valencianas cuyas protagonistas responden a los estereotipos tradicionales de la mujer doméstica: devota, laboriosa y buena madre.

Sin embargo, las principales heroínas populares de Sorolla serán las pescadoras valencianas, vigilando a sus chiquillos en la playa o esperando la llegada de las barcas para ir a vender la pesca del día.

Mujeres de otras regiones aparecen también en sus cuadros, afanadas en sus tareas, cuidando a sus hijos o simplemente posando, siempre envueltas por el pintor en una mirada admirativa. Sorolla se hizo pronto con una clientela escogida entre la alta sociedad. Retrató a burguesas o aristócratas elegantes, en cuadros refinados, pero también a esas mujeres que aspiraban a ser «modernas»: algunas solamente en su peinado y vestuario, otras por su educación y cultura, y otras por sus profesiones: actrices o cantantes cuya fama y riqueza les permitía una libertad inalcanzable para las demás.

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