El Consejo de Ministros aprobó ayer la ampliación de la protección de los trabajadores de la cultura, artistas en espectáculos públicos, personal técnico y auxiliar del sector de la cultura, y trabajadores vulnerables de la tauromaquia.

El Real Decreto-ley que prorroga, hasta el 31 de mayo, las prestaciones y subsidios específicos amplía la vigencia, en las mismas condiciones y con los mismos requisitos, de las prestaciones y subsidios reconocidos en el Real Decreto-ley 17/2020, de 5 de mayo, por el que se aprueban medidas de apoyo al sector cultural y de carácter tributario para hacer frente al impacto económico y social del coronavirus; y en el Real Decreto-ley 32/2020, de 3 de noviembre, por el que se aprueban medidas sociales complementarias para la protección por desempleo y de apoyo al sector cultural.

Dichas prestaciones extraordinarias para los trabajadores de la cultura suponen cumplir con la demanda del sector, que se movilizó en una convocatoria histórica hace meses bajo el nombre «Alerta roja».

Además estas medidas anticipan los trabajos que desde el Ministerio de Cultura se vienen desarrollando ya en el marco del Estatuto del Artista.

Hace casi un año que el sector de la cultura vive en la incertidumbre a causa del virus. Según publicó ayer Levante-EMV, solo la industria musical ha registrado unas pérdidas de más de 100 millones de euros en la Comunitat Valenciana. Según l’Associació de Promotors Musicals de la Comunitat Valenciana (Musicaprocv), colectivo que representa a más de 20 empresas vinculadas a los festivales y grandes conciertos, en menos de un año las promotoras han dejado de ingresar alrededor de 100 millones de euros por la cancelación o aplazamiento de unos 8.500 espectáculos.

Los promotores ya están trabajando con la posibilidad de tener que adaptar sus eventos a aforos más reducidos. «Los conciertos y festivales están preparados, están organizados, las programaciones están hechas y la estructura está porque hemos trabajado para tener todas las posibilidad abiertas. Pero sabemos que la situación no es la esperada y que hay mucha incertidumbre sobre cómo llegaremos al verano, y eso complica mucho que podamos llegar a los grandes aforos. Y hay ciertos festivales que, sin grandes aforos, no se pueden hacer». Lo que más preocupa ahora es la cantidad de empresas culturales que puedan sobrevivir al virus.