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MÚSICA CRÍTICA

No demasiado rápido

no demasiado rápido

no demasiado rápido

La propuesta de un trío de cuerdas con piano tiene repertorio suficiente para programarlo con sobrada entidad en cualquier estilo. El Cuarteto Beethoven integrado en la cuerda por tres profesionales de primera línea fue acompañado por el pianista parmesano Andrea Turini, quien se produjo con excelente doigté y sonido equilibrado.

Difícil elegir entre los dos platos fuertes: El cuarteto Op. 47, de Schumann y el Op.15 nº 1, de Fauré. Dos mundos distintos más en el fondo que en la forma. Joaquín Palomares (Tavernes de Valldigna, 1961), David Fons (París, 1974) y David Apellániz (Irún, 1975) son músicos habituales y reconocidos entre el público valenciano y en la noche filarmónica fueron cariñosamente aplaudidos por los socios, no por escasos, menos entusiastas. Ajustados en su complicidad, hicieron valer la experiencia y, a pesar de las molestas mascarillas, crearon con intensidad y brillantez, momentos como el Scherzo, de Schumann, rebosante en su dinámica o el Vivace finale, expuesto con valentía y decisión.

Fauré compuso tempranamente su Cuarteto Op. 15, en do menor, posiblemente una de sus partituras mas representativas. También aquí el piano de Turini venció los diferentes retos de su parte manteniéndose claro y responsable, sin encubrir el discurso de sus colegas. Con el protagonismo sutil de Palomares, el elegante tono de Fons, la sugerente calidad del arco de Apellániz, dieron como aperitivo el único movimiento del inacabado Cuarteto en la menor, de Mahler, pieza anecdótica por ser lo único que escribió el autor en este género. Fue interpretado con total inquietud, «no demasiado rápido», como lo pedía el autor en la partitura. Quizá eso motivó que Martin Scorsese la incluyera en la banda sonora de Shutter Island (2010). Repitieron el Andante cantabile, de Schumann, que todos disfrutamos con ojos cerrados.

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