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José Manuel Zapata: "La música clásica engloba a Beethoven pero también a los Beatles"

El tenor granadino alterna la ópera con las conferencias y promociona su libro, «Música para la vida» (Planeta), donde defiende que la música hace la vida mejor.

José Manuel Zapata: "La música clásica engloba a Beethoven pero también   a los Beatles"

José Manuel Zapata: "La música clásica engloba a Beethoven pero también a los Beatles"

En su libro, «Música para la vida», pide a la gente que desempolve los antiguos discos de ópera para escucharlos como los de Perales o El Canto del Loco.

Lo que quiero es hacer que la gente se enamore de la música que a mí me enamoró. Creo firmemente que la música hace la vida mejor. 

Usted dice que la música clásica no existe. ¿Lo tenemos que entender de manera literal?

¿Qué es la música clásica? ¿Beethoven? Yo creo que Queen y los Beatles también son música clásica. Yo no la llamaría clásica, sino música buena. El lenguaje nos lleva a tener prejuicios sobre las cosas. Llamar clásica a la música le hace mucho daño. 

¿Cree que la música todavía sobrelleva con el peso de esos prejuicios?

Sí, y si no hacemos nada al respecto, la música «clásica» acabará desapareciendo. La gente todavía cree que lo que yo hago es para ricos

Sin embargo, ser músico cuesta dinero. 

Hoy en día hay muchos medios para aprender música. La enseñanza musical se ha democratizado muchísimo. Esto lo hacéis especialmente bien en la Comunitat Valenciana, donde yo he vivido muchos años. Las bandas prestan el instrumento al principio para que el niño lo vaya estudiando. Lo que cuesta es que el niño se implique en la música y realmente le guste. La carrera de música es muy dura. Hay que estudiar los estudios reglados y a la vez música. A veces es demasiado. Este exceso de trabajo hace que la vocación de los críos muera antes de empezar. En España hay muchísimos conservatorios de música, a veces, demasiados.

¿Cómo fueron sus inicios en la música? Su madre era ama de casa y su padre taxista. 

Yo he cantado siempre. En mi barrio, yo era como Joselito. Cantaba Carlos Gardel, Julio Iglesias, Perales, Joan Manuel Serrat... La música clásica llegó después, con 17 años, haciendo el COU. En el instituto conocí a Händel, me pareció un crack. 

Su libro es casi una autobiografía. 

Utilizo mi vida para decir a los cuatro vientos que la música nos ayuda. 

Habla de sus inseguridades a la hora de subirse a un escenario. 

Siempre he sido muy inseguro para todo. He sentido el miedo a no gustar.

Los cantantes de ópera aparentan tener mucha seguridad sobre las tablas.

Vivimos muchos bloqueos y sufrimos mucho. Cantar es un acto físico tremendo. Hay días en los que no sale lo que quieres hacer y tienes que ir a tu casa entre sollozos. Con el tiempo, te das cuenta de que no pasa nada. 

¿Hay muchos altibajos?

Sí, cuando triunfas en un escenario te sientes el rey de mundo. Pero detrás hay mucha ansiedad y miedo, a enfermar, a perder la voz, a fallar. La perfección es un yugo en la ópera, y eso hace que la interpretación no tenga frescura. 

¿Qué momento vive la lírica?

Mientras las empresas están obsesionadas con el cambio, nosotros no. La ópera no tiene ese input. Cuando tenemos que cambiar lo hacemos a regañadientes. Nos estamos equivocando gravemente. En el machismo está cambiando, pero muy poco a poco. Todavía hay una desigualdad tremenda. En los 30 años que llevo subido a un escenario solo me ha dirigido una mujer una vez. 

Las denuncias de mujeres hacia Plácido Domingo han hecho mover aún más el sector. Sin embargo, usted le admira. ¿Cree que hay que separar a la persona de su obra?

Sí. Sino escucharíamos muy poco, y también veríamos muy pocos cuadros y películas. Si yo tengo en mente cuando voy al cine que Clint Eastwood es un amante de las armas, no vería jamás una película suya. Pero no me quiero peder el cine de Clint Eastwood. Wagner era un antisemita, pero Parsifal es una obra maestra. Vivimos en una sociedad que piensa: «Estás conmigo o contra mí». Estamos muy polarizados. 

El rapero Pablo Hasél ingresará en prisión. La cultura está bajo la lupa de la sociedad, pero también de las instituciones. 

La libertad de expresión se tiene que respetar por encima de todas las cosas. Estamos en un momento crítico para la cultura.

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