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María Bayo | Responsable vocal del Centre de Perfeccionament de Les Arts.

"Me siento diva sobre el escenario"

«Guiaré a los jóvenes que empiezan a tener criterio, disciplina y técnica porque es imprescindible para cantar en grandes salas»

La soprano navarra María Bayo.

La soprano navarra María Bayo. justo romero. valència

María Bayo (Fitero, Navarra, 1961), responsable vocal del Centre de Perfeccionament del Palau de les Arts, habla tranquila y serena. Como quien está de vuelta de todo y lo último que quiere es entrar en zonas de conflicto o meterse en algún incómodo jardín. «Sí, es que cuando has vivido y hecho tanto, lo que te pide el cuerpo y la mente es estar bien, en armonía con todo y con todos» dice casi quedamente la soprano navarra desde su residencia en Lyon. La soprano navarra, una de las grandes voces que España ha dado al mundo de la lírica, fue distinguida el pasado mes de diciembre con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes junto con Gustavo Dudamel, Emilio Sagi y Hans Zimmer. Considera su incorporación al Palau de les Arts, como «un reto fantástico en este momento de mi carrera, un compromiso que asumo cargada de placer y entusiasmo», y se entusiasma cuando habla de sus proyectos e ilusiones en el Centre de Perfeccionament, al que se incorporará en septiembre como máxima responsable. «Pero matice, por favor, que no quiero líos, llego no como directora, sino como preparadora de los cantantes y responsable de su formación y proyectos».

Su desembarco en València, en el Centre de Perfeccionament del Palau de les Arts, ha sido una sorpresa para todos, tanto en el ámbito profesional como entre melómanos y admiradores que siguen su carrera. De hecho, y al margen de puntuales clases magistrales, nunca se había interesado particularmente por la enseñanza, quizá porque su dinámica carrera tampoco le ha permitido distraer tiempo para ello… 

Sí, efectivamente mi activa carrera internacional no me permitía concentrarme en otra cosa. Hace unos años me pidieron ser profesora en Musikene, en San Sebastián. Me lo propusieron incluso dos años consecutivos, y me daban todas las facilidades para poder ir y venir. Pero por ética profesional y, como digo, por mi apretada agenda en los escenarios, en ese momento no lo acepté. En estos últimos años han cambiado las cosas y he podido dedicarme un poco más a la docencia. De hecho, estuve durante cinco años en la Universidad de Verano de Santander, donde durante  una semana impartía clases magistrales. En mi última gira en Japón también he tenido oportunidad de dar clase en tres prestigiosos centros de enseñanza, actividad que he podido combinar con mis conciertos allí. También tuve la oportunidad de dar clases magistrales en Lyon, en Bruselas para pianistas y cantantes, y en Barcelona, en el conservatorio del Liceu. También en la Universidad de Bilbao y en otros sitios. Como puede ver, he ido compaginando estos últimos años mi actividad artística con la docente. De modo, que lo del Palau de les Arts no me pilla de nuevas.

Es curioso que recale precisamente en el Palau de les Arts, quizá el único gran espacio lírico en el que no ha actuado…

Si, es curioso que nunca hasta ahora haya podido cantar en este espacio, aunque me lo pidieron los primeros años… Recuerdo que después de haber cantado con Lorin Maazel en el Festival de Salzburgo me ofrecieron hacer un personaje mozartiano en Les Arts, pero por circunstancias en aquellos momentos no pude aceptar lo que me proponían. Aunque no haya cantado todavía en este teatro, el público de València me conoce suficientemente, ya que en los comienzos de carrera tuve oportunidad de cantar en diversas ocasiones. Guardo recuerdos inolvidables de mi paso por el Palau de la Música con René Jacobs (Julio César de Händel, en versión de concierto, en febrero de 1998), y con Christophe Rousset, con un Stabat Mater de Rossini, igualmente en el Palau de la Música. También de otras actuaciones, como un concierto de zarzuela y opereta francesa, con la Orquesta de la Suisse Romande de Ginebra, y numerosos recitales. Pero es verdad que todavía me falta cantar en este teatro, en este impresionante Palau de les Arts, aunque todavía tengo tiempo, ya que de momento no tengo intención de retirarme de los escenarios.

Su larga carrera profesional ha estado marcada por el rigor, la profesionalidad y el buen gobierno, cualidades que junto con una técnica por todos reconocida, forjada en Alemania, le han permitido abordar repertorios variados, desde el barroco a la zarzuela o la gran ópera francesa, sin olvidar sus aplaudidas interpretaciones rossinianas y mozartianas. Imagino que todo ello lo volcará en su magisterio en València…

Aprendí mi técnica en Pamplona con mi profesora Edurne Aguerri. Hice toda la carrera en el Conservatorio Pablo Sarasate. Cuando seis años después terminé los estudios oficiales en España, me trasladé a Alemania, para poder seguir formándome y, sobre todo, para poder comenzar mi carrera profesional. Fue allí, durante cinco años en la Hochschule de Detmold, donde consolidé mi aprendizaje y técnica, y donde pude ampliar mi repertorio, tanto en oratorio como en Lieder, y pasando por la escuela de ópera, en ese mismo centro. Fue allí donde empecé a montar mis primeras óperas. En verdad, en estos años forjé mi buen hacer con la música, junto con la disciplina y también -hay que decirlo- con mi carácter latino. Aprendí muchísimo y fue la base sólida sobre la que ya desde el inicio se fundamentó mi carrera. Así que naturalmente valoro muchísimo todo este trabajo que hice en Alemania, que sin duda me servirá para mi magisterio en València, evocando mis primeros pasos en la ópera, en la «Opernschule». Pero, sobre todo, lo que intentaré será guiar a estos jóvenes que empiezan su carrera y ayudarles a tener un criterio, una disciplina y una técnica, aspectos que son imprescindibles para cantar en grandes salas y teatros.

¿Cuáles considera que son las cualidades más importantes en la formación y carrera de un cantante?

Creo que las cualidades más importantes para una carrera de cantante es su formación, consolidar bien la técnica. La voz es importante, obviamente, pero el 90% es el trabajo continuo, la perseverancia y estar rodeado de gente que te guíe con criterio y autoridad.

¿Priorizará en su trabajo en València los aspectos técnicos de la voz sobre los estilísticos y expresivos?

Todo es importante: el trabajo técnico, el estilístico y por supuesto la expresividad. Pero sobre todo es importante sacar de cada alumno su propia personalidad. Voces hay muchas, pero artistas hay pocos. ¡Y esto marca la diferencia! También es muy importante en estos momentos, con tantos medios audiovisuales, desarrollar un buen trabajo escénico, Todo esto tiene que ir acompañado de un seguimiento cercano, que es precisamente el que intentaré hacer en el Centre de Perfeccionament.

Tiene cierta fama de tiquismiquis, exigente, incluso de intransigente cuando las cosas no son cómo usted cree que deberían ser... ¿Impondrá su disciplina en el Centre de Perfeccionament?

Siempre he dirigido mi exigencia no hacia caprichos personales, sino a hacer bien mi trabajo y la obra que estoy preparando, Siempre buscando un rigor musical y artístico. Si a eso lo llaman tiquismiquis, pues sí... lo soy. Y siempre he dicho que me siento diva sobre el escenario. No hay que olvidar que una cantante o un cantante tiene mucha presión alrededor, cantar en directo es muy complicado, dependes de tu voz y eso a veces es difícil de controlar: podemos estar cansados, acatarrados o simplemente contrariados. Y aún así, tienes que enfrentarte a un público en directo. Es como si estuviéramos pasando exámenes toda nuestra vida, y eso lo tienes que canalizar bien. Por ello eso soy exigente y me gusta trabajar duro para poder salir al escenario al menos con el trabajo bien realizado. Y en esto, ¡sí soy muy intransigente!

Cuando en junio de 1991 la entrevisté con motivo de su debut en La Scala de Milán en la célebre producción de Franco Zefirelli de La Bohème, junto con Mirella Freni, me dijo: «El tiempo pasa tan rápido... Mi voz está ahora más lírica. Mantiene la coloratura, su color característico. Creo que voy a personajes más líricos». ¿Dónde está hoy, treinta años después, su voz? ¿Dónde está el personaje de María Bayo?

¡Imagínese!... ¡Si hace treinta años le decía esto...! Lógicamente mi voz ha cambiado a más lírica, pero nunca me he alejado demasiado de mis roles líricos ligeros. Nunca he querido forzar mi voz y por eso creo que he mantenido y mantengo mi color y mi voz sanos. Esto es muy importante para mantener una voz longeva. Como bien sabe, en estos momentos no hay demasiados cantantes que hayan mantenido su voz intacta... Hay muchos cantantes  que se estropean por el camino, por las prisas, por los roles, por escuchar a veces cosas que te agradan, pero que no son siempre los mejores consejos para tu vocalidad. Por todo esto es importante tener un buen criterio y estar bien acompañada a lo largo de esta difícil carrera. Yo tuve la gran suerte de tener cerca la guía de Teresa Berganza desde principios de mi carrera.

En aquella remota entrevista se comentó que «lo de la ópera en España es algo así tan exótico como plantar una plaza de toros en el centro de cualquier ciudad alemana». Ha llovido mucho desde entonces en la geografía lírica española. ¿Sigue siendo tan complicado hacer ópera en España?

En estos últimos años las cosas han cambiado mucho en España. Es verdad que todavía nos queda mucho por conseguir en la música, pero se ha hecho un gran esfuerzo en la enseñanza, se han montado grandes auditorios, salas de conciertos, y sobre todo orquestas. Mi temor es que con los años que llevamos de crisis, y ahora con esta pandemia, tengamos un retroceso en la cultura, pero espero que con los fondos europeos tengamos oportunidad de poder relanzar este mundo cultural de nuevo en nuestro país. Que los políticos entiendan que gracias a la cultura hemos podido atravesar todo este año tan difícil. ¡No podemos vivir sin cultura! En España es complicado hacer ópera porque no tenemos suficientes teatros de ópera, No nos podemos equiparar a Alemania. Pero como digo, ha habido cambios sustanciales en estos últimos años en la música, y esto esperemos que nos beneficie a todos.

Bizet, Cavalli, Donizetti, Debussy, Gounod, Händel, Leoncavallo, Massenet, Mozart, Puccini, Rossini, Verdi… ¿Cuáles han sido los personajes favoritos de su carrera, los que mayores satisfacciones le han dado?

Me han dado satisfacciones muchos personajes, no podría realmente quedarme con uno solo. Ahí están la Susanna de Las bodas de Fígaro, la Rosina de El barbero de Sevilla, Sin olvidar Peleas y Melisande, que  tuve la suerte de estrenarla con el maestro Antonio Pappano en Bruselas, y luego con el maestro Armin Jordan en el Teatro Real de Madrid. ¡Y tantos otros! La Antonia de Los cuentos de Hoffmann, Romeo y Julieta de Bellini y de Gounod... ¡sin olvidar Ilia de Idomeneo! ¡Tengo  muchos personajes en mi carrera! También me han dado mucha satisfacciones los discos, piense que tengo más de cuarenta grabaciones... ¡Una carrera de más de 35 años da para mucho y espero todavía poder montar otros personajes!

¿Qué personaje se le quedó en el tintero?

Uno de los personajes que me hubiese gustado interpretar es la Pamina de La flauta mágica, y estuve a punto, pero me lo anularon. También Gilda (Rigoletto) y La Traviata. Recuerdo que el maestro García Navarro, cuando era director musical del Teatro Real, me propuso hacer Violetta después de interpretar Manon de Massenet en el teatro Real. Estoy segura de que, de no haber fallecido, me la hubiese dirigido, y quizá yo la habría cantado... Pero hay otros muchos personajes que todavía puedo interpretar. Me encantaría volver a Händel, hay obras suyas que no se conocen mucho, que me gustaría cantar, como Ezio... Serse..., y ¡cómo no!, me encantaría volver a interpretar La voz humana de Poulenc. El repertorio francés me encanta... Y, ¿por qué no?, también el contemporáneo, obras que puedan escribir los nuevos compositores, siempre y cuando sean cantables. ¿No le parece?

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