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Las reformas para un IVAM del siglo XXI durarán cuatro meses

Nuria Enguita afronta una remodelación del edificio de Guillem de Castro tras dar un vuelco a la programación expositiva en tan solo seis meses como directora

Nuria Enguita, en el vestíbulo del IVAM de la icónica escalera blanca. | F.BUSTAMANTE

Nuria Enguita, en el vestíbulo del IVAM de la icónica escalera blanca. | F.BUSTAMANTE

Tenemos que tomar decisiones en presente para un presente. Nuria Enguita pronunció esta frase hace menos de un año en el vestíbulo del IVAM, cuando no era ni candidata a la dirección, en una conversación con su antecesor para celebrar el Día Internacional de los Museos que se difundió en la red por la pandemia.

Meses después, y concurso mediante, fue directora del museo valenciano más internacional. Desde entonces no ha parado de tomar decisiones para que el IVAM sea un faro de contemporaneidad. Tras un vuelco a la programación expositiva ahora afronta una remodelación para que el visitante se sienta como en su propia casa.

Cuatro meses de obras para recuperar la tienda y la librería, esponjar la cafetería, abrir el vestíbulo todavía más a Guillem de Castro y hacer del terrado un mirador único a Ciutat Vella. El acceso público a la terraza superior del IVAM es quizás el proyecto más vistoso, pero la reforma que hará el estudio Juan Marco Arquitectos supone una actualización sostenible del diseño del proyecto arquitectónico original de Emilio Giménez y Carlos Salvadores.

Pero el objetivo de Enguita es que el edificio se asemeje lo máximo posible a un ágora. Un espacio abierto para una plaza central de la cultura en general y el arte en particular.

Licitación

El presupuesto de la obra de construcción de la nueva tienda y cafetería, de rehabilitación de las áreas de trabajo, y de los espacios de relación interior e integración de la Área Didáctica del IVAM es de 1.236.107’07 euros, con un plazo estimado de ejecución de cuatro meses, que no afectarán a las actividades del museo, que permanecerá abierto.

La proyecto de intervención recoge dos lotes. El primero para las obras de una nueva tienda y cafetería, con un importe de más de medio millón; y el segundo de rehabilitación de las áreas de oficinas e integración del área didáctica, que asciende a casi 700.000 euros.

Aunque la apertura de la azotea sirve de estímulo para recuperar el espíritu fundacional del IVAM, la prioridad de las obras que afectará a un total de 2.000 metros cuadrados de superficie es garantizar la eficiencia energética del edificio, así como acometer una modernización de los sistemas originales. Una necesidad para una edificación pública de más de treinta años.

Pétreo y abstracto

«Este museo, destinado al arte moderno y con una inusitada proyección internacional, se configura como un contenedor pétreo, monumental y abstracto». Así empieza la definición de la ficha sobre el edificio del IVAM en la «Guía de Arquitectura de Valencia», editada por el Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia (CTAV) en 2007.

Ese modelo de construcción pedrosa protagonizó las tendencias de arquitectura pública de finales del siglo pasado. Una modernidad en una de las puertas de Cuitat Vella que tuvo escasa oposición vecinal entonces, en un barrio abandonado a un destino incierto. Luego, con la llegada de nuevos vecinos con mayor sensibilidad urbana, el IVAM se ha ido adaptando al entorno. Una muestra es el Jardí de les Escultures de su fachada posterior, denominado Pati Obert, que su inauguración reciente ha generado un nuevo espacio común.

La propuesta de rehabilitación del arquitecto Juan Marco busca devolver al monumental edificio de Guillem de Castro su atractivo primogénito, pero al mismo tiempo incorporar un lenguaje moderno, donde se visualice la ascendencia de la arquitectura de referencia, como el lucernario previsto en la reforma, un elemento característico de Le Corbusier.

Nada más tomar posesión del cargo, Nuria Enguita afirmó en una entrevista en este periódico a finales de septiembre: «Este es un museo con una buena arquitectura de los años noventa, pero eso no es óbice para que sea el IVAM del siglo XXI. Tiene que terminar de consolidarse en el espacio de la ciudad».

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