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Premio Cervantes 2020

Francisco Brines: "He sido lo que he querido ser, poeta"

"Tenía mucha amistad con Vicent Andrés Estellés, Joan Fuster, Gil-Albert y Marc Granell"

Brines

Brines Fernando Bustamante

El último día de marzo, el poeta mantuvo una larga conversación virtual con Levante-EMV. Al lado de una de las ventanas más luminosas de su Elca y detrás de la pantalla del ordenador está animado y lúcido. Junto a Brines, Àngels Gregori, la poeta, amiga, confidente e impulsora de la Fundación que lleva su nombre. Gregori ha encontrado poemas inéditos, y en valenciano. A Brines no le gusta hablar de él, pero le encanta dialogar sobre poesía. Sonrió cuando le pregunté si ya tenía el traje para la entrega del Cervantes previsto para el 23 de abril, y miró a Àngels, como diciendo pregúntaselo a ella que seguro que lo sabe mejor que yo.

La ceremonia del máximo galardón de las letras hispánicas se anuló días después. La salud del poeta es más importante que el protocolo. Sigue enamorado de la poesía y de sus amigos. Fernando Delgado, uno de los más próximos a Brines desde hace años escribe en el prólogo de ‘Desde Elca’ -la antología seleccionada por el propio poeta en Pre-Textos-: «Querido Paco: nos has inventado un mundo y te lo agradecemos. Y por eso hoy, hablo contigo más que de ti, y unos paisanos tuyos del mundo de la amistad y de las letras te agasajan en tu Valencia tan querida y en tu Oliva tan originaria y hermosa».

«Con deficiencias, pero sin perder el sentido, ni el buen humor», responde nada más preguntarle cómo está y con un gesto de amabilidad me indica que está preparado para las preguntas. El poeta quería que esta entrevista se publicará el domingo previo al Día del Libro.

Las muestras de gratitud por el Cervantes han sido enormes y cariñosas.

Eso me ha dado mucha gratitud, porque creo que la gente tiene una buena impresión sobre mí y me quiere. Enterarte de eso es una cosa positiva, porque la vida por ahí ha ido estupendamente. Y a todos nos gusta agradar, no ser rechazados, porque eso si que es una cosa antipática e injusta. La persona puede ser amigable y dar la sensación de lo contrario, y entonces engaña a la gente sin querer.

Se ha encontrado el primer libro que escribió antes de «Las brasas», «Dios hecho viento».

‘Dios hecho viento’ lo escribí pero quedó completamente inútil.

Pero tiene el valor del primer poemario escrito cuando tenía 16 años.

Había una mirada, que me ha acompañado, un poco trágica, pero ahí ya estaba yo. Una mirada con la valentía aparentemente expresada por la perdida de una fe heredada. Recuerdo bien el desgarramiento interior que me produjo aquellos años.

Àngels Gregori también ha encontrado un poema en valenciano sobre recetas de cocina.

Tenía amistad con un poeta valenciano muy bueno, Vicent Andrés Estellés [Àngels apunta que le dedicó un poema], pero por respeto al valenciano y Ausiàs March no quiero publicarlo, es anecdótico.

¿Leía entonces la poesía en valenciano de Xavier Casp y Joan Fuster?

Tenía mucha amistad con Joan Fuster. En poesía catalana lo he leído todo, a Espriu, Carles Riba... En los años setenta adapté la traducción al castellano de ‘Antígona’ de Espriu para el teatro de Mérida, que se representó con dirección de Joan Ollé. De poetas valencianos, también conocí a Marc Granell. Estaba cerca de ellos en aquella época, pero fueron desapareciendo... (sonríe).

Y usted se fue a Madrid. [Gregori cuenta que entre su correspondencia se ha encontrado bastantes cartas con Matilde Llòria i Pere Maria Orts, y que en los años 60 se escribe con Cernuda].

Escribía muchas cartas tanto en Madrid como en Oliva. También tuve mucha relación con Juan Gil-Albert y alguna carta nos escribimos, pero hablábamos mucho por teléfono.

En una de esas cartas sale como Vicente Aleixandre le ayudó a ordenar su primer libro «Las brasas».

Frecuenté la casa de Aleixandre en la calle Velintonia de Madrid con mis amigos José Hierro, Carlos Bousoño, Claudio Rodríguez y Fernando Delgado.

Aleixandre estuvo de lector de español en Cambrigde cuando usted daba clases en Oxford.

En Oxford conocí a Neruda, cuando recibió el Honoris Causa. Le regalé un ejemplar de ‘Las brasas’ y creo que le gustó.

Aunque ya de vuelta a Madrid, venía mucho a Oliva. ¿Reunía a sus amigos en Elca?

Cuando mis amigos José Olivio Jimenez, Bousoño o Gil de Biedma venían a verme a Elca se quedaban en un hotel de Oliva o Gandia. No era corriente que se instalarán en Elca.

¿Cuál ha sido su mejor amigo?

Mi mejor amigo poeta ha sido Bousoño porque nos veíamos mucho en Madrid.

¿Qué poeta vivo le gusta?

El mejor poeta para mi ha sido Cernuda, sigo a los jóvenes poetas, pero no sabría decir un nombre. Me gusta mucho también un poeta de mi generación, Gil de Biedma, que como persona era... (acerca la mano a la pantalla y la mueve a derecha e izquierda, el gesto típico de regular).

Gregori interviene para explicar que ha encontrado una carta que escribe Brines a Gil de Biedma, uno de los poetas de la Escuela de Barcelona con los que se relacionó poco. Corría un bulo por Barcelona según el cuál el poema publicado de Brines «Poeta póstumo» se lo había escrito a Gil de Biedma. Gregori dice que Brines en la carta escribe: ‘me he enterado qué por Barcelona van diciendo esto, pero no es verdad’.

Brines muy atento aclara: «Lo que interesa de un poeta es que sea poeta verdadero y Gil de Biedma era un gran poeta. También Claudio Rodríguez era un gran poeta».

¿Es verdad que cuándo ganó el Adonáis por «Las brasas», Antonio Gala quedó finalista?

Sí, pero no tuve mucha relación con él. Un día me lo encontré en el centro de València y unos chiquillos que pasaban por allí lo señalaron y dijeron «mira el de la televisión». Pero como poeta....

Desde «Las brasa» deja claro que quiere pasar la vejez en Elca. Uno de los paisajes más escritos en la poesía castellana de los últimos cincuenta años. Ausiàs March y Francisco Brines, dos poetas unidos por La Safor.

Ausiàs March es el mayor poeta peninsular de la su época y adelantado a su tiempo.

La primera edición del Premio Francisco Brines ha recibido mil originales. ¿Satisfecho?

Siempre tuve claro que habría un premio en valenciano y otro en castellano. Quiero a la gente de Oliva y de La Safor. Para mi lo importante es el sustantivo, poesía. Lo otro es adjetivo, española, valenciana, andaluza...

¿Cuándo publicará su último libro «Donde muere la muerte»?

No lo sé, porque me gustaría que hubiera algunos poemas más y más cortos.

¿Está escribiendo?

No... Ahora leo. He sido lo que he querido ser, poeta.

¿Por qué nada más ganar el Cervantes lo primero que pensó fue en su madre?

Porque las madres siempre cobijan las excentricidades de los hijos. Porque cuando ven que eso les hace felices a ellos y no molestan a los demás, ellas también son felices.

«Mi madre me miraba, muy fija, desde el barco, / en el viaje aquel de todos a la niebla». Son los últimos versos de poema «La última costa» de la antología ‘Desde Elca’, publicado en 1995. En el libro de Pre-Textos, editorial de su también buen amigo Manuel Borrás, hay siete poemas inéditos: «Reencuentro»; «El último viaje»; «El testigo»; «El vaso quebrado»; «Las últimas preguntas»; «Mi resumen» y «Donde muere la muerte».

El viernes, 23 de abril, el día previsto para la entrega de Cervantes a Francisco Brines se inaugurará la exposición sobre el poeta en la Universidad de Alcalá de Henares que ha preparado Àngels Gregori. Allí seguro que estará Luis García Montero, el poeta que también lee Brines y presidente del Instituto Cervantes. García Montero estuvo hace poco en Elca con María José Gálvez, la directora general del Libro valenciana.

Brines no se moverá de Elca porque como él mismo dice en el introducción que acompaña la antología: «Desde Elca aprendí a reflexionar conmigo mismo, a leer sin prisas y a escribir con tiempo. Elca, el lugar donde se han cruzado todas mis edades».

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