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El teatro que quiere entrar en el aula

La pieza está protagonizada por la actriz Mireia Pérez, quien interpreta a una profesora

El teatro que quiere entrar en el aula | F. BUSTAMANTE

El teatro que quiere entrar en el aula | F. BUSTAMANTE

El asesinato de un profesor a manos de un alumno en 2015 prendió la mecha creativa del dramaturgo Toni Tordera. El suceso pasó en Barcelona, donde un joven se presentó en su instituto con una ballesta, con la que mató a su profesor e hirió a otra docente. Horrorizado, el escritor quiso poner en marcha una obra escénica hecha sobre y para el aula. «La enseñanza es uno de los temas más polémicos que hay. Es un asunto muy delicado, porque se da en un espacio de convivencia entre adolescentes y adultos donde ambos tienen que aprender», explica el valenciano.

Él y el dramaturgo Juli Disla se pusieron manos a la obra para crear «Demà no hi ha classe», una pieza que «recuerda el valor que tiene el aula». «La obra pretende reconocer su valor. Pero no queríamos hacer una pieza que solo dijera eso en el discurso, sino que fuera a la acción, al cuerpo a cuerpo. La presencialidad es importante y parece que con la pandemia lo echamos de menos», señala el director de la pieza Jaume Pérez. Junto a Disla, conforma el tándem escénico Pérez&Disla, que el pasado año llevaron al Rialto «La Sort».

La actriz Mireia Pérez es la encargada de ponerse en la piel de la profesora. La intérprete valenciana es conocida por haber participado en las series «Bon dia, bonica», «Negocis de familia» o «La Lola». A través de ella, se hablan temas como la relación entre docente y alumno o la relación de los jóvenes con el cuerpo.

«Un chaval se pasa unas siete horas diarias dentro del aula. Es su casa, su hábitat. Teníamos que mostrar qué pasa ahí dentro. Pero no sin antes poner el foco sobre la profesora», explica Tordera. Jaume Pérez la describe como «una persona que siente y que tiene que negociar constantemente con los jóvenes para llegar a acuerdos».

«La obra va de ver o manifestar las ventajas que tiene una relación interpersonal. Soy de los que piensa que la escuela como institución desaparecerá si no la protegemos. Será otro tipo de enseñanza», opina Tordera. «Nuestro trabajo no se trata de sacar conclusiones. Lo que nos interesa a nosotros es el cuerpo y cómo dialoga con el espacio. La profesora, se sitúa en un aula y negocia con unos alumnos y con un espacio vivo, que se transforma constantemente. Al margen de lo que tiene que ser un buen profesor, el docente es una persona que está ahí presente», añade Jaume Pérez.

La intención de este proyecto, producido por la empresa Yapadú, es llegar a las aulas. «El objetivo de la propuesta es representar la obra en una clase, algo que ya están haciendo en otros países como Alemania».

Según Toni Tordera, «es inútil hacer una pieza escénica en un teatro, lejos de los jóvenes. Lo ideal es hacerlo en su hábitat para hablar de temas, que como en la obra, se dan en ese espacio. Hacer teatro para jóvenes en un escenario es como comer carne fresca con viejos tenedores».

«Demà no hi ha classe» se representará el miércoles y el jueves en La Nau, donde los autores, el director y la actriz estuvieron trabajando sobre la obra durante casi cuatro meses. «La Universitat de València nos ha cuidado mucho. Un apoyo así a las artes escénicas es imprescindible durante estos tiempos», señala Tordera.

Arte urbano

Escif es quien ha creado la imagen de la obra. En ella aparece un joven «celebrando» la caída de una antigua estatua. La imagen evoca la rebeldía de los jóvenes, pero también la pérdida de referentes.

Escif fue el artífice de la Falla Municipal de 2020, la «Meditadora», que acabó quemándose a «puerta cerrada» con la llegada de la pandemia.

No es la primera vez que este artista colabora con el teatro. Escif, que ha sido apodado el Banksy valenciano, también creó la imagen de Russafa Escènica. Sus murales pueden verse en Patraix, el Carme o el Botànic.

El equipo de la obra ha estado trabajando durante casi cuatro meses en la Sala Matilde Salvador de La Nau, donde el miércoles estrenarán «Demà no hi ha classe», una obra que quiere llegar a las aulas. F

El artista Escif ha hecho la imagen de «Demà no hi ha classe», mostrando el espíritu rebelde de la juventud pero también la caída de algunos referentes.

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