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Ovidi4

"Ovidi continúa funcionando como un refugio y una barricada"

«El aspecto proletario de Ovidi no se daba en otros artistas de la ‘cançò’. Por eso te sientes más cerca de él que de Llach o de Raimon»

David Fernàndez, Borja Penalba, Mireia Vives y David Caño, los Ovidi4, el pasado jueves con el libro disco «Ovidi s’en va a la Beckett». | FERNANDO BUSTAMANTE

Músico, poeta, actor, activista, personaje popular e intelectual, puñetero, tierno, representante de una manera de vivir y entender un país... La sombra de Ovidi Montllor es alargada y gozosa, y Ovidi4, la banda formada por Borja Penalba, Mireia Vives, David Fernàndez y David Caño, lleva años alargándola y gozándola todavía más. Esta semana presentaban en el Octubre de València L’Ovidi se’n va a la Beckett (Sembra Llibres-Propaganda pel Fet, 2021), un libro-disco que recoge un directo de la formación y una recopilación de escritos sobre el artista de Alcoi firmados por Isabel Clara-Simó, Vázquez Montalbán, Estellés o Joan Fuster, entre otros. El proyecto sigue ahora con la compañía y «bendición» de Toti Soler, la eterna mano izquierda de Ovidi.

¿La muerte de Ovidi rompió su molde? david fernàndez:

Imitarlo es imposible, pero seguirlo no, y hay muchos «ovidis» y «ovidies» por todos los Països Catalans. Hay una forma intelectual, artística, política y social de entender un país desde abajo, desde los márgenes, sin pedir permiso. Su espíritu lo veo en compañeros de la música, de la política, del mundo del trabajo. Se ha hecho tan grande que sus semillas están en muchos lugares y es imposible que se concentren en una persona. Como refugio y como barricada, Ovidi sigue estando y funcionando como una brújula.

¿Y a dónde apunta la brújula?

df:

Ovidi siempre será puñetero, siempre será tierno, un «maulet» moderno… Combinaba la ternura con la visión más salvaje y contundente. No cantaba al momento, cantaba a la condición humana, y la condición humana no ha cambiado.

david caño:

Siempre está y yo creo que es por esa peculiaridad suya de ser un artista total dentro de la precariedad. El Ovidi actor, músico, rapsoda, el mil oficios… Es la precariedad a la que hay que sumarle la persona divertida, carismática, con formación y, por lo tanto, crítica… Por eso es difícil de repetir, porque es difícil encontrar todas estas conjunciones en una sola persona. Lo que es seguro es que seguiría siendo un personaje incómodo.

¿Cómo se llevaría ese personaje incómodo con un tiempo furioso y moralista como éste?df:

En su momento ya se enfrento a todos los politeísmos y al riesgo de la verdad absoluta. Por eso siempre ha sido una escuela permanente para la libertad.

dC:

El Ovidi que no triunfa es también porque es una persona crítica y que no se autocensuraba. Eso supongo que lo seguiría haciendo.

¿Por qué se produjo a finales de los 90 esa conexión con Ovidi que no se tenía con otros artistas de la «cançò»?.

borja penalba:

En Ovidi se daban toda una serie de ingredientes, no solo musicales, que en el resto, por mucho que los adoráramos, no se daban. Todo ese aspecto proletario y trabajador, por ejemplo… Cuando Lluís Llach o la Bonet continuaban funcionando bien en los 80, Ovidi estaba pasando una travesía por el desierto. Y tú, que estás haciendo pico y pala pico y pala, te sientes más cercano vitalmente de Ovidi que de Llach o de Raimon.

dC:

: En el momento de la transición y la postransición se pone de moda una música con una temática muy concreta mientras Ovidi continúa cantando lo mismo. Cuando era más cómodo hacer canciones de amor o de lo que fuera, alguien que seguía denunciando lo que estaba ocurriendo estaba perseguido. Por eso ahora sigue siendo innegable identificarse con alguien así, a nivel musical e ideológico.

¿El Ovidi político ha ocultado a otros «ovidis»?

dF:

Nosotros siempre hemos ido a todos sus palos: al enamorado, al rojo por fuera y negro por dentro, al sardónico e irónico, al comprometido… Porque si no es como amputarlo.

dC:

Toda la política es vida y toda la vida es política, no hay que ver su compromiso desde una clave ideológica sino desde una clave vital. Nos enseña a vivir como nos gusta vivir, es un bon vivant y eso se refleja en su obra.

Después de estos años conviviendo con su música, ¿han descubierto algo de él que se les había escapado?

BP:

Y no paramos de descubrir. Estamos trabajan con Toti Soler y hemos descubierto una canción que estaba medio olvidada y que incluiremos en el nuevo espectáculo. Es bonito eso.

DC:

Yo en las giras me he dado cuenta de que en una cultura tan criticona como la nuestra, todo el mundo hablaba bien de él.

¿Y eso no es sospechoso?

DF:

Ovidi no es un mito, pero el recuerdo que hay de él, sin mitificar, es que era de una bonhomía ininterrumpida y de un compromiso inalterable. Es un compañero en los buenos momentos y, sobre todo, en las encrucijadas de la vida. Se nos ha hecho cotidiano.

Mireia Vives:

Por eso este espectáculo va más allá de sus canciones, se establece un diálogo con otros poetas, es un inicio a otros mundos y es infinito.

BP

: Hay mucha gente ahora, generaciones como la de mi hijo, que te dice ‘hostia, ¿por qué siempre estáis hablando de Ovidi y de Estellés?’. Artísticamente los dos para mí son iguales: su obra no te la acabas nunca, tocan todos los palos… Son nuestros dos grandes referentes, no tenemos más en este país.

¿Qué hubiera pensado el iconoclasta Ovidi Montllor de tanto homenaje y alabanza? MV:

Se hubiera sentado con nosotros a hacerse un whisky.

DF:

Como esto no viene desde arriba, de ninguna jerarquía ni de ningún negocio, viene desde abajo, de la gente que le quería, haría eso, sentarse con nosotros y la botella de Jameson.

VC:

Pues yo creo que si aún estuviese vivo no nos atreveríamos a hacer todo esto delante de él.

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